La cooperación, y no el aislamiento, nos ayudará a combatir la COVID-19

Volunteers carry iftar meals to distribute among poor people during ramadan amid the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Dhaka, Bangladesh, April 28, 2020. REUTERS/Mohammad Ponir Hossain - RC2PDG9T36D4
Bangladesh has been fighting both a health and economic crisis.Image: REUTERS/Mohammad Ponir Hossain
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  • Garantizar la seguridad alimentaria en caso de una crisis prolongada será un gran desafío para los países de Asia meridional.

  • La pobreza y la desigualdad dentro de las sociedades y entre ellas aumentarán rápidamente como consecuencia de la COVID-19.

  • Necesitamos un pacto mundial para compartir las responsabilidades globales.

El mundo se enfrenta a una batalla contra un enemigo desconocido e invisible. Este enemigo no respeta ninguna frontera ni jerarquía y, lamentablemente, ha dejado al descubierto las fragilidades de nuestros sistemas.

Durante las últimas cinco semanas, Bangladesh, al igual que la mayoría de los países del mundo, ha estado afrontando una doble crisis. En el ámbito de la salud, movilizamos suficientes kits de pruebas, guantes, mascarillas y equipos de protección personal. Algunos de nuestros empresarios incluso han empezado a producirlos localmente. También estamos en proceso de fabricar respiradores en el país. Nuestro sector privado apoya al Gobierno instalando miles de camas hospitalarias. Nuestros médicos, enfermeros, trabajadores sanitarios, miembros de las fuerzas de defensa y agentes del orden están trabajando en primera línea. Dada la magnitud de la economía informal y la densidad de población, inicialmente queríamos confinar solo las zonas y los distritos afectados. Pero el 16 de abril adoptamos medidas aún más estrictas.

Esto ha tenido un impacto considerable en nuestra economía, que también se está desarrollando rápidamente. En Bangladesh, pronto nos dimos cuenta de que esta crisis provocaría un choque tanto de la demanda como de la oferta en nuestra economía. Debemos sostener las industrias exportadoras y también apoyar las nacionales. Ya he anunciado un paquete de 11.250 millones de dólares para diversos sectores de nuestra economía, incluidas medidas de apoyo para distintos segmentos de la población. El principal objetivo de este paquete de estímulo son los sectores nacionales y orientados a la exportación de manufactura y servicios, incluidas las pequeñas y medianas empresas (pymes) y la ampliación de las prestaciones de la red de protección social, así como el apoyo a la agricultura. Este paquete de apoyo equivale al 3,3 % de nuestro PIB.

Gracias a políticas pragmáticas y al gran esfuerzo de nuestros agricultores, disponemos de alimentos suficientes, pero garantizar la seguridad alimentaria en caso de una crisis prolongada será un gran desafío para todos, especialmente para los países de Asia meridional. Nuestro sector agrícola emplea al mayor número de nuestros trabajadores informales y se ha visto gravemente afectado por la enorme interrupción de las cadenas de suministro en todo el país. Se han asignado alrededor de 3.000 millones de dólares exclusivamente a la agricultura en el paquete de estímulo que anunciamos recientemente. También vamos a transferir dinero directamente a 10 millones de hogares pobres y vulnerables, lo que permitirá apoyar a casi 50 millones de personas.

Mientras el mundo afronta un escenario tan complejo, necesitaremos un nuevo tipo de enfoque: uno que fomente la cooperación y no el aislamiento entre todas las partes interesadas. Este es un enfoque que seguimos en Bangladesh desde 1972, cuando nuestro «Padre de la Nación», Bangabandhu Sheikh Mujibur Rahman, declaró que Bangladesh seguiría una política de amistad con todos y hostilidad hacia nadie.

En ese contexto, creo que los cinco pasos siguientes nos ayudarán a avanzar en esa dirección.

1. Necesitamos nuevas ideas para abordar la desigualdad

La pobreza y la desigualdad dentro de las sociedades y entre ellas aumentarán rápidamente. En la última década, sacamos de la pobreza a la mitad de nuestra población pobre. Muchas de esas personas volverán a caer en ella. La gente corre el riesgo de quedar atrapada en deudas. El 85 % de nuestra población trabaja en el sector informal. Nuestras pymes se han visto muy afectadas. La situación no es distinta en otras partes de Asia meridional ni siquiera en África. Por eso, el mundo necesitará nuevas ideas sobre el bienestar humano, cómo abordar la desigualdad, apoyar a las personas pobres y recuperar nuestras economías hasta los niveles anteriores a la COVID-19.

Image: Banco Mundial

2. Necesitamos un liderazgo mundial firme del G7, el G20 y la OCDE

Un sistema multilateral encabezado por las Naciones Unidas debe dar un paso al frente. Debo felicitar al profesor Klaus Schwab y al Foro Económico Mundial por haber identificado las «enfermedades infecciosas» como un riesgo clave en el Informe de riesgos globales 2020. El informe señaló acertadamente las fragilidades del sector sanitario a escala mundial. Por eso, la Plataforma de Acción contra la COVID-19 y los Grupos de Acción Regionales del Foro son un paso en la dirección correcta. Además, también creo que, en colaboración con otras instituciones clave como las Naciones Unidas, deberían realizarse esfuerzos para trazar una estrategia de salida tras la COVID-19.

3. Necesitamos diseñar estrategias para adaptarnos a las nuevas normas empresariales

Ya estamos presenciando una transformación de los negocios, el trabajo y la manufactura a escala mundial. En la etapa posterior a la COVID, surgirán nuevas normas, estándares y prácticas. Ya vemos que muchas marcas globales de las cadenas de suministro no están actuando de forma responsable. Creo que esto pone a prueba el capitalismo de las partes interesadas y, por lo tanto, necesitamos diseñar estrategias y medidas pragmáticas para que países como Bangladesh puedan adaptarse.

4. Necesitamos un pacto mundial para compartir las responsabilidades

Los trabajadores migrantes contribuyen de manera esencial a las sociedades y economías de los países más ricos. Sin embargo, de repente se encuentran en situaciones muy difíciles, incluido el desempleo. Esto también pone en riesgo a las economías de Asia meridional. Por eso, necesitamos un pacto mundial significativo para compartir las cargas y las responsabilidades. En el caso de Bangladesh, no hemos eludido nuestras responsabilidades. Como quizá sepan, acogemos el mayor campo de refugiados del mundo y hemos incluido a los casi 1,1 millones de refugiados rohinyás en nuestra estrategia general frente a la COVID-19.

5. Las tecnologías de la 4IR pueden ayudarnos a prepararnos para el futuro

Durante una década, mediante nuestro innovador programa A2i, Bangladesh ha estado impulsando la digitalización de nuestra economía. Durante esta pandemia, hemos utilizado eficazmente algunas herramientas y tecnologías digitales, como la inteligencia artificial y los teléfonos móviles, para rastrear los contagios. Para prepararnos mejor para el futuro, podemos desarrollar rápidamente soluciones innovadoras, especialmente en los ámbitos de la salud, la educación, la agricultura y las cadenas de suministro. Será importante utilizar las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial, y una institución como el Foro Económico Mundial puede desempeñar un papel activo en ello.

Ya estamos luchando contra el cambio climático. Ahora, un enemigo común —el coronavirus— amenaza nuestra existencia. La COVID-19 es una crisis existencial y las actitudes aislacionistas, estén donde estén, no funcionarán. Necesitaremos que todas las sociedades adopten un enfoque de responsabilidad colectiva y colaboración.

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