Por qué debemos ampliar la atención hospitalaria a domicilio durante la pandemia de COVID-19

A doctor in protective suit visits a person suffering from the coronavirus disease (COVID-19) at her home in Bergamo, the epicentre of Italy's outbreak, April 16, 2020. Patients with symptoms that are not too severe are treated at home in Bergamo, to avoid overcrowding hospitals already overwhelmed with patients needing intensive care. REUTERS/Flavio Lo Scalzo TPX IMAGES OF THE DAY - RC2T5G9PUGEC
Hospital-at-home programmes can save resources and lives, during the pandemic and long term.Image: REUTERS/Flavio Lo Scalzo
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  • Los programas de atención hospitalaria a domicilio pueden reducir los costes sanitarios y las tasas de mortalidad.

  • Durante la pandemia, prestar atención hospitalaria en el domicilio puede reducir el riesgo de transmisión de la COVID-19, especialmente entre los pacientes vulnerables.

  • La atención primaria y los servicios de atención hospitalaria a domicilio deben incluir las necesidades de salud social y conductual.

A medida que la pandemia de COVID-19 se extiende por todo el mundo, debemos aliviar la carga de unos sistemas sanitarios cada vez más desbordados. En Estados Unidos, el Gobierno federal ha declarado el estado de emergencia, lo que abre la posibilidad de cambios drásticos en la prestación de la atención. Y los líderes mundiales están introduciendo modificaciones sin precedentes en los sistemas sanitarios y los servicios sociales.

Al sopesar nuevas políticas, los países de todo el mundo deberían considerar la ampliación de la atención primaria para incluir servicios de atención hospitalaria a domicilio. Al fin y al cabo, cada ingreso hospitalario que se evita gracias a una sólida atención primaria ambulatoria deja una cama de hospital disponible para un paciente que necesita atención aguda por COVID-19.

La atención primaria está en una posición única para gestionar las necesidades de atención aguda durante la pandemia en curso. Una buena atención primaria evita las visitas a los servicios de urgencias, ahorra recursos y prolonga la vida.

Los sistemas de prestación de atención primaria deberían incorporar programas de atención hospitalaria a domicilio, que permiten realizar evaluaciones y prestar atención de nivel hospitalario en el hogar. Estos programas son viables, ahorran recursos y previenen la transmisión intrahospitalaria de la COVID-19. A largo plazo, serán componentes clave de sistemas sólidos de atención primaria y ayudarán a avanzar hacia una atención de mayor calidad, más eficiente en términos de costes y más accesible.

Los programas de atención hospitalaria a domicilio ahorrarán recursos y salvarán vidas

En Estados Unidos se han desarrollado programas de atención hospitalaria a domicilio impulsados por la atención primaria, con resultados prometedores. Medically Home, por ejemplo, presta atención de nivel hospitalario en el domicilio, en el área de Boston, Massachusetts, a pacientes con diversas afecciones, entre ellas insuficiencia cardíaca, neumonía y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Una vez que se determina que un paciente reúne los requisitos para recibir atención hospitalaria en casa, el personal clínico lo evalúa en su domicilio y puede organizar cuidados de enfermería, equipos médicos duraderos, oxigenoterapia e incluso radiología a domicilio, además de utilizar tecnología de telemedicina para reevaluar frecuentemente a los pacientes. Se ha demostrado que el servicio es seguro, eficiente en términos de costes, mejora la capacidad de los pacientes para realizar las actividades de la vida diaria y es bien valorado por los pacientes. Se están probando programas similares en el Brigham and Women’s Hospital y Johns Hopkins, entre otros.

Los pacientes y sus familiares muestran un alto grado de satisfacción con la atención hospitalaria a domicilio.Image: The American Geriatrics Society/Medically Home

A escala internacional, se han puesto a prueba con éxito programas de atención hospitalaria a domicilio en países como Australia, Italia, Nueva Zelanda y el Reino Unido. En un metaanálisis, se demostró que la atención hospitalaria domiciliaria en estos países era segura y reducía la mortalidad durante los seis meses posteriores a la atención de nivel hospitalario, además de reducir los costes.

La atención hospitalaria a domicilio ofrece numerosas ventajas durante la pandemia de COVID-19.

En primer lugar, el programa permite prestar en el domicilio servicios médicos y sociales de nivel hospitalario, tanto a pacientes con COVID-19 como a pacientes con otras afecciones. Así quedan disponibles camas de hospital y otros recursos para los pacientes que realmente necesitan un tratamiento hospitalario intensivo.

Al mismo tiempo, mantendría a los pacientes vulnerables fuera del hospital y los protegería del riesgo de contraer el coronavirus. Como informó recientemente un grupo de Italia, los hospitales pueden convertirse en epicentros de esta pandemia. Además, este programa permite prestar atención a pacientes que, de otro modo, quizá no acudirían al hospital por temor a contraer la COVID-19.

Los sistemas sanitarios deben actuar con rapidez para aprovechar las ventajas de estos programas. Los modelos de pago más favorables para desarrollar la atención hospitalaria a domicilio incluyen algún componente de capitación para la atención primaria, ya que permiten la flexibilidad financiera necesaria para invertir inicialmente en la infraestructura requerida. En los lugares donde la atención sanitaria se reembolsa según un modelo de pago por servicio, deberían destinarse fondos públicos a establecer estos programas con rapidez.

También se necesita una infraestructura sólida de telemedicina, ya que la tecnología de telesalud permite al personal clínico vigilar a los pacientes en su domicilio y recomendar tratamientos. Aunque históricamente esta infraestructura ha sido insuficiente, la telesalud ha experimentado un rápido auge en respuesta a la crisis actual.

Los servicios interdisciplinarios de salud social y conductual son necesarios para que la atención hospitalaria a domicilio sea eficaz

Un componente clave de la atención hospitalaria a domicilio es la gestión eficaz de las necesidades de salud social y conductual. A menudo se pasan por alto estos determinantes de la salud, pero su prevalencia aumenta durante las crisis. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé que la pandemia afectará drásticamente al crecimiento económico mundial. Más personas correrán el riesgo de perder el empleo, sufrir inestabilidad en la vivienda y padecer inseguridad alimentaria. Asimismo, es probable que la ansiedad, la soledad y la depresión se disparen en los próximos días. También es probable que aumenten las tasas de trastorno por estrés postraumático, como muestran los estudios sobre enfermedades psiquiátricas tras el huracán Katrina.

Si no disponen de otra forma de obtener alimentos, refugio y atención de salud mental, los pacientes podrían verse obligados a acudir al hospital. Antes de la COVID-19, esto habría sido un resultado ineficaz y costoso. Hoy es más peligroso que nunca, pues los pacientes corren un alto riesgo de infectarse en el hospital. Para atender estas necesidades, se deberían destinar fondos a contratar trabajadores de salud comunitaria y ampliar la disponibilidad de atención de salud mental en los centros de atención primaria.

Los trabajadores de salud comunitaria conocen a fondo los recursos disponibles en su comunidad. Colaboran con los profesionales de atención primaria y pueden ayudar a los pacientes a completar solicitudes de vivienda, encontrar bancos de alimentos, ponerse en contacto con refugios locales y desenvolverse en el sistema sanitario. Se ha demostrado que su labor permite reducir los costes y el uso evitable de los servicios sanitarios. Asimismo, los trabajadores sociales clínicos y los psiquiatras con licencia podrían ofrecer psicoterapia de gran valor para ayudar a los pacientes en momentos de crisis. Estos profesionales pueden atender a los pacientes mediante programas de atención hospitalaria a domicilio para asegurarse de que se aborden todos los factores que afectan a su salud y de que no se vean obligados a acudir al hospital.

Incluso una vez superada la pandemia de COVID-19, los Gobiernos deberían seguir ampliando la atención primaria y los servicios de atención hospitalaria a domicilio. Prevemos que los pacientes y los equipos de atención primaria comprobarán que estos servicios mejoran la experiencia y los resultados de la atención, tanto durante la pandemia como después.

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