Cómo podría la COVID-19 abrir paso a las entregas sin conductor

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  • La pandemia de COVID-19 está ejerciendo presión sobre las entregas y la logística local.

  • Los vehículos autónomos (VA) podrían aliviar la presión sobre los servicios de entrega existentes y reducir el riesgo de exposición para la ciudadanía.

  • Sin embargo, persisten obstáculos normativos antes de que los VA puedan desplegarse a gran escala.

La pandemia de COVID-19 ha ejercido una presión increíble sobre las cadenas de suministro mundiales, desde los suministros médicos hasta los artículos para el hogar, ya que los aumentos repentinos de la demanda ponen a prueba las infraestructuras logísticas. Los vehículos de entrega no tripulados pueden contribuir a satisfacer esta demanda y ayudar a reducir el riesgo de propagación de la infección.

He aquí un vistazo a algunos de los desafíos y oportunidades que presentan los vehículos automatizados (VA) para las entregas de última milla y la logística local.

La COVID-19 ha puesto el foco en la logística local

En el informe publicado recientemente por el Foro Económico Mundial sobre «El futuro del ecosistema de última milla», anticipamos que la demanda de entregas del comercio electrónico se traduciría en un 36% más de vehículos de reparto en los centros urbanos para 2030. La crisis de la COVID-19 ha provocado un enorme aumento de la demanda, ya que personas de todo el mundo se aíslan, guardan cuarentena o trabajan desde casa durante períodos prolongados, lo que ha incrementado de repente la necesidad de entregar alimentos, productos de supermercado, artículos para el hogar e incluso suministros médicos en los domicilios de millones de personas.

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Con aún más urgencia, los bancos de alimentos, los refugios, los centros de atención a personas mayores, los hospitales y las clínicas también afrontan desafíos logísticos, ya que la pandemia altera y sobrecarga sus operaciones.

Este aumento de la demanda ya ha puesto bajo presión las infraestructuras existentes de suministro y entrega de muchos proveedores. También genera un riesgo considerable de exposición para los repartidores y aumenta la posibilidad de que propaguen la infección. Los vehículos de entrega automatizados podrían contribuir a aliviar este acuciante riesgo de exposición, así como la presión sobre los servicios de entrega existentes.

La respuesta de los proveedores de entregas en China muestra el potencial de desplegar rápidamente vehículos de reparto sin conductor. Como destaca el artículo de nuestro colega sobre la movilidad en China durante el confinamiento por coronavirus, varios proveedores, entre ellos JD.com y Meituan Dianping, aceleraron la adopción de vehículos automatizados para poner en marcha servicios de entrega sin contacto de productos de supermercado y suministros médicos.

Existen barreras normativas, en gran medida por buenas razones

El uso de VA para las entregas puede requerir algunos avances en materia normativa. En términos generales, en muchos mercados, para probar en vías públicas un vehículo automatizado diseñado para funcionar sin ocupantes, el desarrollador del VA debe solicitar al organismo regulador una exención de las normas vigentes de seguridad vehicular, que, por ejemplo, exigen controles y espejos que puedan manejarse por una persona.

En Estados Unidos, recientemente se concedió una de esas exenciones a Nuro, una empresa con sede en California que fabrica vehículos autónomos de entrega no tripulados. Para obtenerla, fue necesario seguir un largo proceso de solicitud, y el organismo regulador solo concede exenciones por un plazo fijo, que luego deben renovarse para que la empresa pueda seguir operando. Ante las circunstancias excepcionales que atraviesa actualmente el mundo, este parche normativo parece un obstáculo innecesariamente prolongado para una tecnología potencialmente beneficiosa.

Si se opta por no seguir esta vía para solicitar una exención de las normas nacionales sobre vehículos que exigen volante y pedales, hoy es posible operar un VA construido a partir de un vehículo de producción existente que cumpla los requisitos del mercado correspondiente. Lamentablemente, en este momento solo hay una empresa en Estados Unidos, Waymo, autorizada a operar VA en vías públicas sin una persona dentro del vehículo; todas las demás deben contar con conductores de seguridad a bordo, lo que limita por ahora el potencial de ofrecer entregas sin conductor.

Naturalmente, esto plantea la cuestión de si la tecnología está lista: dado que el estado de California ya ha establecido una vía normativa para operar vehículos sin conductor, pero solo un operador cuenta con ese permiso, ¿está esta tecnología lista para su uso generalizado?

Por supuesto, muchas de estas normas existen para garantizar el desarrollo seguro de esta tecnología incipiente, y sería imprudente descartar esas directrices de seguridad. Pero, dado el potencial de los VA para ayudar en esta crisis, los organismos reguladores deberían considerar las ventajas de marcos tecnológicos ágiles y basados en el desempeño para los vehículos automatizados.

Un ejemplo de gran éxito de un marco normativo basado en el desempeño es la política cocreada por el Foro para Drones en Ruanda, que permite realizar entregas de sangre que salvan vidas a comunidades remotas al autorizar el acceso al espacio aéreo para aeronaves no tripuladas según las necesidades de cada misión.

En el caso de los VA, los organismos reguladores deberían considerar oportunidades para agilizar estos procesos y mantener las normas de seguridad, a la vez que estudian una nueva generación de regulación ágil. Esto permitirá probar estas tecnologías para ayudar a mantener en funcionamiento el ecosistema de entregas en estos tiempos difíciles.

Movilizar a la comunidad de los VA

El Plataforma para dar forma al futuro de la movilidad del Foro Económico Mundial está reuniendo actualmente a su comunidad industrial para explorar cómo podrían ayudar los VA durante la crisis de la COVID-19. Este período difícil brinda a la industria de los VA la oportunidad de unirse y dejar de lado sus diferencias competitivas, encontrar formas de colaborar y ayudar a la comunidad mientras la gente se queda en casa para frenar la propagación, y dar un buen uso a sus flotas de vehículos durante esta crisis.

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