La actividad empresarial y económica de China se ralentizó drásticamente a medida que se propagaba el nuevo coronavirus de la COVID-19.
Se cree que los efectos en la economía del país podrían anticipar lo que cabe esperar en el resto del mundo.
La ONU ha estimado que las pérdidas económicas mundiales podrían alcanzar los 2 billones de dólares.
El impacto económico de la COVID-19
China, que fue el epicentro de la pandemia de COVID-19, parece estar superando la situación. A medida que el número de casos notificados de transmisión localronda el cero, la vida cotidiana vuelve poco a poco a la normalidad. Sin embargo, los datos económicos de los dos primeros meses del año muestran el daño causado a las finanzas del país.
La visualización de hoy muestra las cuantiosas pérdidas queha sufrido la economía chinay cómo esto podría anticipar lo que les espera a los países que actualmente se encuentran en las primeras etapas del brote.

Una caída histórica
Los resultados ya están aquí: la actividad empresarial de China se ralentizó considerablemente a medida que se propagaba la COVID-19.
A medida que reabren las fábricas y las tiendas, China parece haber superado el impacto inicial en la oferta causado por el confinamiento. Sin embargo, el país se enfrenta ahora a undoble shock de demanda:
La demanda internatarda en repuntar debido a las secuelas psicológicas, las quiebras y la pérdida de empleos. En una encuesta realizada por una empresa financiera de Pekín, casi el65%de los encuestados planea «restringir» sus gastos tras el virus.La demanda en el extranjero se resiente a medida que más países afrontan brotes. Muchas tiendas están cerrando y/o cancelando pedidos, lo que provoca un exceso de oferta de productos.
Como parece muy improbable una recuperación rápida, muchos economistas esperan queel PIB de Chinase contraiga en el primer trimestre de 2020, el primer descenso del país desde 1976.
Peligro en el horizonte
¿Están otros países destinados a seguir el mismo camino? A juzgar por los datos económicos preliminares, parece que sí.
Estados Unidos
Cerca de la mitad de la población de Estados Unidos está bajo órdenes de quedarse en casa, lo que restringe gravemente la actividad económica y obliga a realizar despidos generalizados. En la semana que terminó el 21 de marzo, el total de solicitudes de prestaciones por desempleo aumentó hasta casi3,3 millones—su nivel más alto desde que existen registros. Como referencia, las solicitudes semanales alcanzaron un máximo de 665.000 durante la crisis financiera mundial.
«…La economía acaba de caer por el precipicio y se encamina hacia una recesión»
Chris Rupkey, economista jefe de MUFG en Nueva York
Además, la actividad manufacturera en el este de Pensilvania, el sur de Nueva Jersey y Delaware cayó a su nivel más bajo desde julio de 2012.
En el mundo
Otros países también están sintiendo el impacto económico de la COVID-19. Por ejemplo, las reservas mundiales en línea para comensales que cenan en el local han disminuido un100%interanual. En Canadá, casi un millón de personas han solicitado prestaciones por desempleo.
Países muy afectados, como Italia y España, que ya sufren un alto desempleo, también prevén recibir un duro golpe económico. Sin embargo, aún es demasiado pronto para evaluar el alcance de los daños.
Luz al final del túnel
Dado que muchas economías están prácticamente paralizadas, el FMI pronostica unarecesiónmundial en 2020. Por separado, la ONU estima que la COVID-19 podría provocar un déficit de hasta2 billones de dólaresen los ingresos mundiales.
En el lado positivo, algunos analistas pronostican una recuperación ya en el tercer trimestre de 2020. Diversos factores, como los estímulos gubernamentales, la confianza de los consumidores y el número de casos de COVID-19, influirán en este calendario.

