Por qué la COVID-19 muestra el futuro y no el fin de la globalización

Containers are stacked up at PSA's Tanjong Pagar container terminal in Singapore July 24, 2015. When Singapore celebrated its 50th birthday as an independent country in August, the city state bore little resemblance to the tiny island nation that was expelled from Malaysia in 1965. Its physical stature has swollen by 20 percent thanks to one of the world’s most aggressive land reclamation drives. REUTERS/Edgar SuPICTURE 4 OF 31 FOR WIDER IMAGE STORY 'EARTHPRINTS: SINGAPORE' SEARCH 'EARTHPRINTS SINGAPORE' FOR ALL IMAGES - GF20000065701
During the COVID-19 pandemic, societies have managed to maintain normal life because goods have been delivered to our doorstepImage: REUTERS/Edgar Su
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  • La pandemia de COVID-19 nos demuestra que la conectividad global no es un problema, sino una solución que puede beneficiarnos a todos;

  • A pesar de la pandemia, la globalización ha demostrado ser mucho más sólida de lo esperado. El Índice de Conectividad Global de DHL 2020 sugiere que es poco probable que el nivel de conectividad global del mundo este año caiga por debajo de los niveles observados durante la crisis financiera mundial de 2008-09;

  • A medida que se recuperan las comunidades y los sectores empresariales, la industria logística debe expresar el valor del comercio y la globalización para combatir esta crisis y las futuras.

«Despidámonos de la mayor era de la globalización y preocupémonos por lo que la sustituirá», escribió The Economist en mayo.

Desde hace mucho soy un firme defensor de la globalización, pero en 2020 hasta mis propias convicciones se han visto cuestionadas momentáneamente. Un virus que no conoce fronteras ha «socavado» los cimientos de nuestra forma de vivir y comerciar.

¿Cuánto tiempo mantendrán los gobiernos las fronteras cerradas? ¿Se convertirán estas fronteras físicas en fronteras comerciales y tratarán más gobiernos de mantener dentro de sus propias fronteras los resultados del comercio? La escasez de suministros esenciales —como equipos de protección personal y respiradores— ha provocado llamamientos al cambio. Hemos oído voces que exigen volver a la fabricación nacional y renacionalizar las industrias críticas. Ya lo hemos oído todo.

Está en peligro la idea de que las empresas y sus productos deben recibir el mismo trato independientemente de su procedencia. Si estas y otras ideas se extienden, el comercio dejará de fluir libremente. Los países estarán menos conectados y los pilares del mundo comercial al que nos hemos acostumbrado empezarán a crujir y resquebrajarse.

¿Es este el fin de la globalización tal como la conocemos?

Oportunidades disfrazadas

Yo, por mi parte, no estoy convencido. Esta pandemia nos ha demostrado que la conectividad global no es, de hecho, el problema, sino la solución.

Es sencillamente asombroso lo rápido que el mundo se ha adaptado a una nueva forma de vida. En gran medida, las sociedades han logrado mantener la vida normal porque los productos han llegado hasta nuestras puertas. Hemos mantenido el contacto con amigos, familiares y compañeros de trabajo mediante conexiones digitales.

Casi 9 de cada 10 personas desean un mundo más justo después de la COVID-19.
Casi 9 de cada 10 personas desean un mundo más justo después de la COVID-19.
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Gracias a la colaboración global, estamos cada vez más cerca de encontrar tratamientos y vacunas eficaces contra este virus. Las cadenas de suministro adaptables y el acceso al mercado global nos ayudan a mitigar el impacto económico.

Los beneficios de un mundo conectado son visibles en todas partes. Hemos sido testigos de un enorme crecimiento del comercio electrónico transfronterizo. Muchas empresas con alcance global se han encontrado en una posición mucho mejor durante esta crisis que aquellas centradas exclusivamente en el ámbito nacional o regional.

Índice de Conectividad Global de DHL: señales alentadoras

La realidad es que la globalización ha demostrado ser mucho más sólida de lo esperado. El recién publicado Índice de Conectividad Global de DHL 2020, elaborado en colaboración con la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, lo confirma.

Tras mantenerse estable en 2019, se prevé que el nivel de conectividad global del mundo disminuya en 2020 debido a la pandemia de COVID-19, pero es poco probable que caiga por debajo de los niveles observados durante la crisis financiera mundial de 2008-09. Dada la magnitud de la pandemia, esa resiliencia sorprendente ya es notable por sí misma.

¿Cómo ha afectado la COVID-19 al Índice de Conectividad Global de DHL?Image: DHL

Aunque los confinamientos y los cierres de fronteras han reducido drásticamente la movilidad global, el nuevo informe muestra que los flujos de capital ya han empezado a recuperarse; el comercio ha repuntado con fuerza y los flujos de información digital se han disparado.

Hemos podido seguir comprando alimentos y ropa, y mejorando nuestros hogares y jardines. Los servicios de entretenimiento, como Netflix y Amazon, han prosperado, y hemos mantenido el contacto mediante Skype, Facetime y Zoom.

La pandemia de COVID-19 ha supuesto un revés para los viajes, el turismo y otros flujos, pero esto no es nuevo. Los atentados del 11 de septiembre de 2001, el virus del SARS de 2002, la crisis financiera mundial de 2008, el episodio de la nube de ceniza de 2010 y la guerra comercial entre Estados Unidos y China interrumpieron y paralizaron los intercambios globales, pero estos siempre se recuperaron. Parece que el comercio se recupera cuando se trata del intercambio global.

La forma en que todos nos hemos adaptado en 2020 ha sido asombrosa. Empresas logísticas como la nuestra han desempeñado un papel vital para mantener el mundo en funcionamiento durante esta crisis. Cuando las economías prácticamente cerraron, nuestra industria siguió operativa, lubricando literalmente los engranajes del comercio.

Los volúmenes del comercio de mercancías mostraban señales de recuperación en agostoImage: DHL

Cuando los confinamientos dejaron en tierra los vuelos comerciales, nuestros especialistas rediseñaron nuestra red en apenas unas semanas; cuando se cerraron las fronteras, nuestros expertos en transporte por carretera encontraron nuevas rutas; y cuando las empresas volvieron a ponerse en marcha tras el cierre forzoso de las plantas, nos aseguramos de que tuvieran existencias, de que la maquinaria pudiera arrancar de nuevo y de que la producción continuara.

La logística seguirá desempeñando un papel crucial para ayudar al mundo a mitigar esta crisis. ¿Quién gestionará la distribución eficaz de las vacunas cuando estén disponibles? Para hacer llegar miles de millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19 a personas de todo el mundo se necesitarán muchos miles de vuelos y contenedores refrigerados. Se requerirá capacidad de almacenamiento local y conocimientos especializados en logística dentro de cada país. Hará falta todo esto y mucho más, en grandes cantidades.

Aprovechar el poder del comercio electrónico

La logística contribuye a garantizar una continuidad esencial, pero esta crisis ha golpeado duramente a muchos ámbitos. El deporte, los espectáculos en vivo y la educación han sufrido una enorme disrupción, pero las perspectivas no tienen por qué ser desalentadoras. Como mencioné, el distanciamiento social ha acelerado enormemente la digitalización y el comercio electrónico. El comercio electrónico transfronterizo, en particular, tiene un enorme potencial. Ofrece una nueva oportunidad para llegar a miles de millones de clientes adicionales.

Creo que muchas empresas sobreestiman la complejidad de enviar sus productos al extranjero. Aún existen obstáculos, pero llevar un producto al mercado a escala global nunca había sido tan fácil.

El crecimiento del tráfico de internet durante la pandemia refleja la oportunidad que ofrece el comercio electrónicoImage: DHL

Todavía me sorprende que, entre todos los pares de países de origen y destino, aún haya un 25 % sin ningún comercio registrado. Esto deja muy claro que muchos países y empresas aún no han aprovechado los beneficios de una mayor conectividad, cuyos beneficios potenciales pueden alcanzar billones de dólares. Al conectar países y empresas con nuevos mercados, el comercio electrónico puede impulsar poderosamente el crecimiento adicional y la prosperidad en todo el mundo.

Reconectarse para lograr una mayor resiliencia

Mientras los países se esfuerzan por recuperarse del impacto del virus, tendrán que hacer frente a dificultades económicas y turbulencias políticas. Nuestra industria debe tomar posición. Tenemos que expresar el valor del comercio y la globalización y explicar cómo pueden llevar prosperidad a las comunidades desfavorecidas, mejorando los medios de vida y las expectativas en todo el mundo.

La tecnología nos permite movilizar los recursos del planeta y unir el ingenio humano para combatir esta crisis y las futuras. Por eso creo que las tendencias aislacionistas observadas durante esta pandemia (aunque algunos dirían que eran inevitables) serán transitorias. La forma en que funciona la globalización está cambiando, pero está lejos de desaparecer. El Índice de Conectividad Global de DHL de este año confirma todo esto y más.

De hecho, sigo creyendo que 2020 se recordará como el año en que el mundo comprendió cuánto depende nuestro bienestar de la conexión y la colaboración globales. No veamos estos cambios como un bote salvavidas; imaginémoslos como un cohete que impulsa el crecimiento.

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