La pandemia de COVID-19 está teniendo un impacto significativo en las empresas y los empleados de las industrias de bienes de consumo;
Los líderes empresariales de este sector y de otros deben replantearse el propósito del trabajo, así como cómo y dónde se trabaja en un mundo pospandémico;
Ante la adopción del trabajo remoto por parte de los empleados, es fundamental determinar cómo gestionar mejor e implicar a una fuerza laboral cada vez más distribuida.
La COVID-19 ha golpeado duramente a las industrias de bienes de consumo. Estas emplean al 20% de todos los trabajadores del mundo, y el comercio minorista es el mayor empleador del sector privado a nivel mundial. Sin embargo, además de las enormes dificultades empresariales e incluso los fracasos, la pandemia también ha obligado a desmontar, como era necesario, ideas arraigadas durante mucho tiempo sobre dónde y cómo trabajan los empleados.
Surgidos del desastre y la necesidad, estos cambios en la forma de trabajar han dado a los líderes empresariales la oportunidad de descartar las antiguas reglas del empleo. Las industrias de bienes de consumo pueden —y deben— salir de la pandemia con nuevos modelos y una fuerza laboral comprometida de forma sostenible, inclusiva, diversa y resiliente.
El Grupo de Acción sobre Industrias de Bienes de Consumo (IAG) del Foro Económico Mundial ha estado tratando de determinar cómo aprovechar mejor esta oportunidad. Una serie de conversaciones entre directores ejecutivos del IAG ha comenzado a trazar un camino audaz hacia adelante, examinando tres grandes dimensiones que configuran el empleo: el propósito fundamental del trabajo, dónde se realiza y cómo se lleva a cabo, incluida la búsqueda y el desarrollo de los empleados.
1. El propósito fundamental del trabajo
Proponemos que la idea de ser una empresa responsable no se considere separada del crecimiento y los beneficios. La nueva propuesta de valor para los empleados debe crear un círculo virtuoso en el que el propósito impulse, de forma estructural y sistémica, el desarrollo de los empleados, permita la inclusión y fomente el desarrollo económico en comunidades desatendidas.
Según la investigación mundial de Accenture sobre los consumidores y la COVID-19, dos tercios de los consumidores esperan que las empresas se comprometan a cumplir normas éticas más estrictas y asuman cada vez más responsabilidad ante los empleados, los clientes, la sociedad en general y el medio ambiente a raíz de esta pandemia. Mientras tanto, una reciente encuesta de Global Shapers a 30.000 jóvenes reveló que el 40% consideraba «el sentido del propósito de una empresa empleadora o su impacto en la sociedad» el factor más importante, después del salario, al decidir trabajar para cualquier empresa.
Es poco probable que las declaraciones de intenciones y las donaciones benéficas se consideren suficientes. Todos los trabajadores quieren poder decir: «Mi empleador toma decisiones éticas en beneficio de la sociedad».
2. Dónde se realiza el trabajo
Para cumplir su propósito, creemos que las empresas tendrán que empezar a ofrecer más flexibilidad para crear una fuerza laboral inclusiva, sin sacrificar la productividad. Las empresas necesitan una estrategia combinada que apoye a distintos segmentos de la fuerza laboral mediante modalidades de trabajo presencial y distribuido.
Esto exige cuestionar qué tareas deben realizarse en persona. La COVID-19 ha hecho añicos supuestos arraigados durante mucho tiempo. En este período, muchos empleados que han podido trabajar desde casa han expresado un alto grado de satisfacción. El estudio de Accenture reveló que más de la mitad de los empleados sentían que podían colaborar con mayor facilidad y ser más productivos en casa; mientras que un tercio tenía previsto trabajar desde casa al menos un día a la semana en el futuro.
Pero esto no se limita a los trabajadores de oficina: los líderes de las industrias de bienes de consumo conversan cada vez más sobre modelos de fabricación distribuida, en los que los trabajadores se reparten entre varias ubicaciones, con apoyo de la supervisión y la gestión remotas. La conversación debe abarcar también el trabajo en el comercio minorista y otros entornos donde la interacción cara a cara es vital.

Al ampliar la perspectiva, esa flexibilidad puede generar crecimiento económico fuera de los «centros de talento» anteriores a la pandemia. Si los empleados pueden vivir en cualquier lugar, las empresas tienen la posibilidad de apoyar a ciudades con dificultades económicas, localidades más pequeñas y zonas rurales, acercando los empleos a las personas en vez de exigirles que se muden para trabajar. Si se aplica bien, esto ofrece una enorme variedad de oportunidades para abordar la desigualdad.
Por último, el trabajo flexible puede eliminar obstáculos a la inclusión. Guardian Lifeconcluyó que el trabajo flexible facilita considerablemente la inclusión de las personas con discapacidad. El estudio de Ultimate Softwarereveló que el 57% de las mujeres que trabajaban a distancia en 2019 afirmaron haber recibido un ascenso, frente al 35% de las mujeres que trabajaban en entornos de oficina tradicionales. En una investigación de 2019, Zapierconcluyó que las trabajadoras del conocimiento (62%) tienen más probabilidades que los trabajadores del conocimiento (53%) de preferir la opción de trabajar a distancia y de afirmar que son más productivas cuando trabajan desde casa (50% frente al 37%).
Todas estas ideas tienen un enorme potencial, pero hay desafíos que gestionar. Algunos ejecutivos, en un reciente artículo de The Wall Street Journal señalaron que los proyectos están tardando más y que la colaboración se vuelve cada vez más difícil. Para resolverlo, las empresas deben diseñar activamente estas nuevas formas de trabajar. Algunas hablan de crear equipos pequeños que combinen competencias de recursos humanos y tecnología para impulsar las posibilidades, y diseñar activamente la mejor manera de combinar la interacción presencial y virtual.
3. Cómo se realiza el trabajo, incluida la búsqueda y el desarrollo de empleados
En los próximos meses, los ejecutivos necesitarán respuestas a las siguientes preguntas:
¿Cómo democratizamos la toma de decisiones en una fuerza laboral dispersa por distintos lugares?
¿Cómo ofrecemos prácticas profesionales, desarrollamos y recompensamos a las personas?
¿Qué mentalidad y qué enfoques de gestión y mentoría pueden adoptar los supervisores para garantizar tanto la productividad como el control?
¿Cómo debemos gestionar los factores legales o regulatorios?
El próximo paso inmediato está claro: necesitamos una acción conjunta del sector en materia de disponibilidad y desarrollo del talento.
La colaboración durante la COVID-19 ha demostrado lo que es posible. Cuando se dispararon las necesidades de personal en los supermercados y otros comercios minoristas esenciales, mientras los hoteles suspendían temporalmente a sus trabajadores, líderes como Walmart y Marriott se unieron a la plataforma People + Work Connectpara poner en contacto a trabajadores infrautilizados con empleos. Las empresas pueden unirse por el bien común.
El trabajo remoto puede facilitar aún más el uso de fuerzas laborales «líquidas», que incluyan afiliados, trabajadores independientes y los propios consumidores. Las certificaciones profesionales reconocidas por distintas empresas lo harán posible y facilitarán que las compañías encuentren el talento adecuado. A medida que el sector sigue reorientándose hacia nuevas competencias, las empresas deberían colaborar estrechamente con el ámbito educativo y los gobiernos para ayudar a los trabajadores a adquirir nuevas competencias a lo largo de toda su vida; por ejemplo, mediante programas como SkillsFuture de Singapur. La colaboración en todo el sector para facilitar el aprendizaje permanente podría ser uno de los legados positivos de la COVID-19.
Los resultados de las encuestas mundiales coinciden: los empleados no quieren volver a las antiguas formas de trabajar. Corresponde a los líderes empresariales determinar hasta qué punto las industrias de bienes de consumo evolucionarán de una manera mucho mejor para los trabajadores, las empresas y el mundo en general.
