Destacados economistas instan a los gobiernos a sacar la ‘artillería pesada’ para combatir las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19.
Según argumentan, deberían considerarse opciones de política no convencionales, como el ‘dinero helicóptero’.
Según los economistas, los gobiernos deberán reducir las quiebras personales y empresariales, garantizar que la gente tenga dinero para seguir gastando aunque no trabaje, y aumentar la inversión pública y el gasto sanitario.
A medida que crece la lista de países que se paralizan ante la pandemia de coronavirus, destacados economistas de todo el mundo piden medidas radicales para combatir las consecuencias económicas.
Más de 40 economistas de alto perfil, entre ellos la economista jefe del FMI, Gita Gopinath, y el principal asesor económico del expresidente Barack Obama, Jason Furman, han contribuido a un eBook del Centre for Economic Policy Research (CEPR) en el que instan a los gobiernos a actuar con rapidez y a hacer todo lo necesario para mantener las luces encendidas.
Abogan por utilizar una potente capacidad fiscal para una respuesta económica de “hacer lo que sea necesario” ante la crisis de la COVID-19.
Entre las medidas drásticas propuestas figuran: el ‘dinero helicóptero’, mediante el cual todos reciben una ayuda sin condiciones; que los países de la eurozona emitan deuda conjuntamente mediante eurobonos, en lugar de individualmente; y que los bancos de inversión estatales concedan préstamos de emergencia ilimitados a las empresas.
Aplanar dos curvas
Aunque los economistas afirman que aún es pronto para saber cuán graves serán los daños económicos, están seguros de que serán considerables: la pandemia está destruyendo vidas y medios de subsistencia en todo el mundo.
Las medidas necesarias para contener el virus —cuarentena, distanciamiento social, cierre de escuelas, universidades y guarderías, cierre de negocios no esenciales y petición a la gente de trabajar desde casa— están paralizando las economías.
“Nos enfrentamos a una crisis conjunta, sanitaria y económica, de proporciones sin precedentes en la historia reciente”, escribe Pierre-Olivier Gourinchas, de la Universidad de California, Berkeley, en un capítulo sobre cómo aplanar tanto la curva de infecciones como la de recesión.
Sin embargo, existen políticas fiscales que los gobiernos pueden utilizar para prevenir o limitar colapsos catastróficos, que Gourinchas describe como “las unidades de cuidados intensivos, las camas y los respiradores del sistema económico”. Por ejemplo, los bancos centrales pueden proporcionar liquidez de emergencia al sector financiero.
Reducir las cicatrices económicas
Para evitar daños profundos y duraderos en las economías, los gobiernos deberán reducir el número de quiebras personales y empresariales, garantizar que la gente tenga dinero para seguir gastando aunque no trabaje, y aumentar la inversión pública y el gasto sanitario, escriben los autores.
Dicho de otro modo, deben actuar ya para “reducir la acumulación de cicatrices económicas”.
“Ha llegado el momento de sacar la artillería pesada; no es momento de timidez, sino de hacer todo lo necesario, y con rapidez”, escriben.


