El responsable de salud de la Cruz Roja explica cómo deben responder las empresas al coronavirus

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  • Un plan de continuidad es esencial para que su empresa haga frente al brote de coronavirus.

  • El plan debe evaluar y adoptar las mejores prácticas para frenar la propagación de la enfermedad.

  • Las empresas deben estar preparadas para trabajar a distancia si algún empleado enferma.

Aplazado, cancelado, cerrado: estas palabras han acompañado al brote del virus de la COVID-19, cuyo impacto sienten tanto las empresas locales como las internacionales.

En algunos lugares, restaurantes, bares y otros espacios de reunión, normalmente concurridos, están ahora vacíos, mientras que ya no se celebrarán muchas conferencias del sector ni grandes eventos internacionales. El impacto temporal de estos cambios podría tener consecuencias de gran alcance para algunas organizaciones.

Aquí, Emanuele Capobianco, director de Salud y Atención de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, ofrece algunos consejos sobre cómo pueden las empresas gestionar el coronavirus.

¿Cómo deben planificar las empresas el impacto de la COVID-19?

La recomendación fundamental para todas las empresas es crear y adoptar un plan de continuidad empresarial. Es esencial decidir qué debe hacerse a corto y medio plazo, y considerar el impacto a más largo plazo, ya que no sabemos cuánto tiempo estará presente el virus ni cómo evolucionará.

Un plan de continuidad debe incluir medidas para prevenir contagios en el lugar de trabajo, como animar a todos los empleados a lavarse las manos con regularidad. Proporcione al personal desinfectante de manos a base de alcohol y coloque carteles claros por el edificio que destaquen la importancia de lavarse las manos con frecuencia, tanto en el trabajo como en casa.

En segundo lugar, revise dónde se sienta el personal e intente reducir al mínimo la proximidad entre las personas en el lugar de trabajo. Evite los espacios cerrados y las salas abarrotadas, lo que puede implicar animar a más empleados a trabajar desde casa o a distancia, o incluso dividir al personal en turnos para mantenerlo separado.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial ante el brote de coronavirus?

En tercer lugar, establezca medidas para cuando algún empleado o un familiar suyo enferme. Planifique cerrar la oficina o el lugar de trabajo y esté preparado para operar la empresa a distancia. Para cada persona clave, identifique quién podría sustituirla, y quién podría sustituir a esa persona, para asumir sus responsabilidades si fuera necesario. Todas las empresas deberían ocuparse de esto ahora para resolver cualquier problema con antelación.

Por último, las reuniones empresariales, los talleres y las conferencias se están viendo afectados, especialmente los grandes eventos. Su plan de continuidad debe evaluar el impacto de cancelar los eventos si no se pueden reprogramar, aplazarlos o celebrarlos a distancia si es viable. Trabajar a distancia o de forma virtual es una vía fundamental para proteger su empresa y a su personal.

Aplazar los eventos al tercer o cuarto trimestre del año podría acumular trabajo, y quizá haya que volver a aplazarlos por la incertidumbre sobre el brote. Aunque en algunas partes del mundo podría terminar en cuestión de meses, también podría desarrollarse en oleadas.

¿Qué ocurre con quienes trabajan con contratos flexibles y quienes no tienen un empleo en una oficina convencional?

Aunque disminuirá la demanda de algunos tipos de trabajo en sectores como el de los servicios, en otros aumentará.

Si la emergencia se agrava, podrían cerrar las escuelas y los lugares de trabajo, y muchas más personas se quedarían en casa. Para quienes se aíslan voluntariamente o prefieren evitar ir a las tiendas, aumentará considerablemente la demanda de entregas a domicilio de alimentos y otros suministros, lo que requerirá más repartidores.


Por supuesto, la prioridad de todo director ejecutivo debe ser proteger a los empleados, por lo que es necesario establecer protocolos para garantizar la máxima seguridad de personas como los repartidores cuando visitan los domicilios.

A los repartidores les resulta más fácil mantener una distancia superior a un metro y garantizar una buena ventilación que a quienes trabajan más cerca de sus clientes, como los taxistas. Los científicos, las autoridades sanitarias y los empresarios deben mantener un diálogo estrecho para observar cómo evoluciona el virus y garantizar la seguridad de sus trabajadores y, por consiguiente, la de sus empresas.

La demanda de entregas a domicilio podría aumentar mientras continúa el brote de COVID-19.Image: REUTERS/Christinne Muschi

¿Hay algún mito sobre el virus o malas prácticas empresariales que los empresarios deban conocer?


Uno de los principales mitos tiene que ver con el uso de mascarillas, que no son eficaces para la población general. Las mascarillas deben reservarse para el personal sanitario, las personas enfermas y quienes cuidan en casa de personas con el virus. Llevar mascarilla cuando no se está enfermo contribuye poco a frenar la propagación del virus y provoca escasez de suministros para quienes realmente los necesitan.

En segundo lugar, es fundamental que las personas con síntomas de COVID-19 —principalmente fiebre o tos seca— se queden en casa y no acudan al trabajo. Los empleadores pueden hacer mucho para apoyar a sus empleados si están enfermos o necesitan quedarse en casa para cuidar de un familiar.

Los empresarios deben asegurarse de que su personal pueda permitirse quedarse en casa si está enfermo. Ampliar las prestaciones de permiso familiar o por enfermedad podría ayudar a garantizar que los empleados enfermos se queden en casa y no se vean obligados a ir al trabajo. Ofrecer este tipo de apoyo protege los intereses a largo plazo tanto de los empleados como de la empresa.

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