El número de empleos en energías limpias en todo el mundo ha aumentado, pero esto debe ir acompañado de buenas condiciones y oportunidades para las mujeres.
En 2020 se crearon 500.000 empleos más en energías renovables que en 2019; un tercio de ellos correspondió a la energía solar.
Ruanda está animando a las niñas a estudiar ingeniería, ofreciéndoles prácticas en empresas de energías limpias y fijando objetivos de género para el sector.
El empleo en energías limpias aumentó hasta los 12 millones el año pasado, incluso en plena pandemia, pero las autoridades afirman que el empleo verde debe ofrecer condiciones dignas e incorporar a más mujeres.
El número de empleos en energías renovables en todo el mundo aumentó en 2020, pese a las enormes perturbaciones económicas causadas por la pandemia de COVID-19. El sector, en expansión, resistió mejor que los combustibles fósiles, afirmaron el jueves organismos internacionales.
En un informe anual sobre el empleo en las energías limpias, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmaron que el año pasado había 12 millones de empleos en las energías renovables y sus cadenas de suministro, un tercio de ellos en la energía solar.
Esto supuso un aumento respecto de los 11,5 millones de empleos de 2019.
«El año 2020 demostró que ni siquiera una pandemia mundial puede frenar el avance de las energías renovables», escribió Francesco La Camera, director general de IRENA, en el prólogo.
La crisis de la COVID-19, junto con los desafíos del calentamiento global, «refuerzan la necesidad de una transición justa e inclusiva hacia un suministro de energía limpio y fiable, y empleos sostenibles, saludables y respetuosos con el clima», añadió.
Lograr una transición justa del carbón, el petróleo y el gas a la energía solar, eólica, bioenergía e hidroeléctrica requerirá esfuerzos para capacitar a los trabajadores en nuevas competencias y crear cadenas de suministro locales, señaló el informe.
También será necesaria la protección social para quienes pierdan sus empleos en actividades con altas emisiones de carbono, como la minería del carbón, añadió.
Según el informe, los confinamientos para contener la pandemia de COVID-19 afectaron algunas partes del sector de las energías renovables en 2020, incluido un ligero descenso del empleo en los biocombustibles debido a la menor actividad del transporte.
Las ventas de iluminación solar fuera de la red también se resintieron en los países en desarrollo, pero las empresas pudieron limitar la pérdida de empleos gracias a la ayuda financiera de los gobiernos, señaló el informe.
Martha Newton, subdirectora general de políticas de la OIT, afirmó que el crecimiento continuo del empleo en las energías renovables en todo el mundo durante la pandemia era «una señal muy alentadora».
Sin embargo, para obtener los máximos beneficios sociales y económicos de la transición a las energías limpias habría que mirar más allá del mero número de empleos, dijo durante la presentación del informe por videoconferencia.
«Necesitamos un enfoque de la transición energética que propicie la creación de trabajo decente», es decir, empleos que promuevan la equidad, la seguridad y la dignidad humana, afirmó.
¿Mujeres trabajando?
El informe subrayó la necesidad de incorporar a más mujeres a los empleos en las energías renovables, aunque ellas ya ocupan, en promedio, el 32 % de esos puestos, frente al 22 % en el sector del petróleo y el gas.
Claver Gatete, ministro de Infraestructura de Ruanda, afirmó que su país de África Oriental estaba animando a las niñas a estudiar ingeniería, ofreciéndoles prácticas en empresas de energías limpias y fijando objetivos de género para el sector.
En todo el mundo, en 2020 el sector de la energía solar fotovoltaica representó unos 4 millones de empleos; los biocombustibles, 2,4 millones; la energía hidroeléctrica, 2,2 millones; y la energía eólica, 1,25 millones, señaló el informe.
Casi cuatro de cada diez empleos en las energías renovables estaban en China; Brasil, India, Estados Unidos y los países de la Unión Europea registraban las siguientes cifras más altas.
Otros lugares donde crece el empleo en las energías limpias son Vietnam y Malasia, que exportan equipos solares; Indonesia y Colombia, con grandes cadenas de suministro agrícolas para biocombustibles; y México y Rusia, donde crece la energía eólica.
En el África subsahariana, los empleos relacionados con la energía solar están aumentando en países desde Nigeria hasta Togo y Sudáfrica, señaló el informe.
Sus autores estimaron que, si los gobiernos limitan el calentamiento global a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, su objetivo más ambicioso, el sector de las energías renovables podría alcanzar los 38 millones de empleos para 2030 y los 43 millones para 2050.
Esa cifra es aproximadamente el doble de los empleos que se crearían con los planes y compromisos climáticos actuales, que no bastan para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, señaló.
Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Sindical Internacional, que representa a 200 millones de trabajadores en más de 160 países, afirmó que todos los sectores de la economía tendrían que pasar a un modelo más ecológico para reducir las emisiones a cero neto.
Eso es «una buena noticia», afirmó, porque por cada 10 empleos en las energías renovables se crean entre 5 y 10 en las cadenas de suministro de fabricación, y aún más en los servicios, el transporte y la logística.
Si esos empleos ofrecen buenas condiciones, un salario mínimo y derechos laborales como la posibilidad de formar sindicatos y negociar colectivamente, «eso es desarrollo, eso es renovación comunitaria, eso son aspiraciones», dijo durante la presentación del informe.


