Copenhague desbanca a Tokio del primer puesto del Índice anual de Ciudades más Seguras del Mundo de la EIU.
El estudio incluye por primera vez la seguridad medioambiental para poner a prueba los compromisos de sostenibilidad de las ciudades.
La riqueza y un gobierno abierto están vinculados a una mayor seguridad urbana.
Copenhague ha sido identificada como la ciudad más segura de la Tierra, desbancando a Tokio del primer puesto que había ocupado en todos los estudios anteriores realizados por la Unidad de Inteligencia de The Economist.
La capital danesa obtuvo la puntuación más alta en la cuarta edición del Índice de Ciudades más Seguras del Mundo, el primero que se elabora desde que la pandemia sumió al mundo en una conmoción económica y política. También es el primero que incluye la seguridad medioambiental como uno de los pilares de medición del estudio, un factor clave que explica el ascenso de Copenhague por encima de la capital japonesa.
El Foro Económico Mundial también ha identificado los desafíos que planteará el desplazamiento masivo de personas. Su iniciativa Futuro de las Ciudades reconoce que la urbanización plantea nuevos retos en la era digital. Busca aprovechar la tecnología y las políticas de protección medioambiental para promover centros urbanos seguros, estimulantes y productivos.
Sostenibilidad urbana
La urgente necesidad de una mejor planificación de la sostenibilidad para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París sobre el clima ha llevado a las ciudades a introducir políticas verdes. Sin embargo, los responsables del Índice señalaron que los líderes urbanos debían rendir cuentas sobre la aplicación de dichas medidas.
Se espera que la nueva categoría del Índice permita valorar si los líderes están pasando de las palabras a los hechos.
Gino Van Begin, secretario general de Gobiernos Locales por la Sostenibilidad, afirma: «Con los años, las ciudades han llegado a comprender progresivamente que, cuanta más seguridad medioambiental tienen, más seguridad sanitaria y de otro tipo tienen».
Mejor puntuación
Copenhague obtuvo la puntuación más alta en la categoría de seguridad personal, que evalúa las ciudades según el riesgo de los ciudadanos de sufrir delitos, violencia, amenazas terroristas, desastres naturales y vulnerabilidades económicas.
Ocupó el sexto puesto en la clasificación medioambiental, que examina cómo las ciudades han incorporado medidas de sostenibilidad y reducción de carbono en sus políticas de planificación. Wellington encabezó la lista, mientras que Tokio ocupó el puesto 12, lo que explica su descenso desde el primer puesto que había ocupado desde el lanzamiento del Índice en 2015 (la COVID impidió la publicación de un Índice el año pasado).
Copenhague ocupó el tercer puesto, detrás de Sídney y Singapur, en seguridad digital, un indicador de la capacidad de los ciudadanos para utilizar libremente internet sin temor a que se vulnere su privacidad en línea.
En seguridad sanitaria, que mide la calidad y disponibilidad de los servicios de salud, la capital danesa quedó relativamente rezagada en el puesto 26, muy por detrás de Tokio, Singapur y Hong Kong, que encabezan la lista.
Y quedó por detrás de Sídney y Singapur en un indicador de seguridad de su infraestructura urbana, medida según la calidad del entorno construido y su resiliencia ante desastres naturales.
Las funciones de las ciudades están interrelacionadas y deben planificarse para trabajar juntas con el fin de mantener a los ciudadanos a salvo, concluye el informe
La COVID ha «hecho que nos planteemos el tipo de ciudades en las que queremos vivir, una reconsideración que, a su vez, nos ha llevado a reevaluar los peligros a largo plazo en el camino hacia ciudades seguras, sostenibles y habitables, así como las oportunidades para llegar allí».
