COVID-19: las principales noticias científicas de la semana, desde un fármaco que salva vidas hasta mil millones de personas en riesgo

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  • Entre las noticias destacadas de la semana pasada figuran un fármaco que salva vidas, nuevas investigaciones sobre la COVID-19 y los niños, y las consecuencias de las enfermedades preexistentes.

  • Según un ensayo clínico, el esteroide dexametasona evita una de cada ocho muertes entre los pacientes gravemente enfermos.

Se identifica el primer fármaco que salva vidas, y es barato y está ampliamente disponible

Un ensayo clínico aleatorizado y controlado (el «estándar de referencia» para determinar la eficacia de las intervenciones y los tratamientos médicos) ha revelado que el esteroide dexametasona evita una de cada ocho muertes entre los pacientes de coronavirus gravemente enfermos que reciben ventilación mecánica. También se descubrió que evita una de cada 25 muertes entre pacientes de coronavirus que necesitan oxígeno, y que no ofrece ningún beneficio en los casos más leves en que los pacientes no necesitan oxígeno. Este es el primer fármaco que salva vidas identificado en la búsqueda de tratamientos para ayudar a controlar la COVID-19. Otra buena noticia es que es barato y está fácilmente disponible: un tratamiento completo cuesta, por ejemplo, menos de 35 £ en el Reino Unido.

La dexametasona ayuda a los pacientes gravemente enfermos al suprimir el sistema inmunitario del organismo. En circunstancias normales, el organismo depende del sistema inmunitario para atacar y vencer las infecciones, pero a veces este puede sobreactivarse y empezar a atacar las propias células del cuerpo. Esto puede ocurrir en casos graves de COVID-19 y se considera tan peligroso como la propia infección vírica. Al reducir la actividad del sistema inmunitario, la dexametasona lo redirige eficazmente para que ataque solo al virus, lo que ayuda a salvar vidas. Esto también explica por qué el fármaco no mostró beneficios en los casos más leves de pacientes hospitalizados, cuyos sistemas inmunitarios siguen funcionando con normalidad. El estudio no examinó casos de personas que no estaban hospitalizadas.

A la luz de casos recientes relacionados con la retractación de artículos científicos sobre la COVID-19, cabe señalar que los resultados de este estudio aún no han sido revisados por pares ni publicados en una revista científica, y que los investigadores trabajan para publicar todos los detalles lo antes posible.

Más de 1.000 millones de personas tienen un mayor riesgo de padecer COVID-19 grave

Un nuevo análisis de investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres ha confirmado que más del 20 % de la población mundial tiene al menos una enfermedad subyacente que aumenta el riesgo de enfermar gravemente de COVID-19. Tras analizar datos de 188 países, el equipo estima que 1.700 millones de personas en todo el mundo tienen un riesgo elevado de padecer una enfermedad «grave», dada la prevalencia de afecciones como la diabetes y los problemas cardiovasculares, que predisponen a las personas infectadas por SARS-CoV-2 a padecer COVID-19 grave. Una vez que se desarrolle una vacuna, los resultados del estudio podrían servir para priorizar el acceso.

Otro estudio concluye que los niños son menos propensos a contraer la infección

Un estudio (PDF) realizado en Ginebra (Suiza) concluyó que es mucho menos probable que los niños y las personas mayores presenten indicios de una infección previa por SARS-CoV-2 que los adultos. El equipo, dirigido por la doctora Silvia Stringhini, analizó a 2.700 personas para detectar los anticuerpos que el sistema inmunitario produce en respuesta a la infección por SARS-CoV-2. Menos del uno por ciento de los niños de entre 5 y 9 años y poco más del cuatro por ciento de los participantes adultos mayores de 65 años dieron positivo en las pruebas de anticuerpos. Esto contrasta con el casi 10 % de adultos de entre 20 y 49 años que dieron positivo.

Los investigadores afirman que estos resultados concuerdan con «un conjunto pequeño pero creciente de pruebas que sugieren que los niños pequeños se infectan y desarrollan una enfermedad grave con menos frecuencia que los adultos». Atribuyen la menor prevalencia entre las personas mayores a que las medidas de distanciamiento físico están dando resultado, pero señalan que no se puede descartar que el sistema inmunitario envejecido responda al virus con menor intensidad y que, por tanto, las pruebas no detecten esa respuesta.

Una infección asintomática quizá no confiera inmunidad

La respuesta inmunitaria de un pequeño grupo de personas asintomáticas fue el objeto de un estudio conjunto dirigido por investigadores de la Universidad Médica de Chongqing y del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Chongqing. Sus hallazgos sugieren que las infecciones asintomáticas por SARS-CoV-2 provocan respuestas inmunitarias más débiles que las infecciones sintomáticas, tanto en el punto álgido de la infección como durante la recuperación. También observaron que, a diferencia de las respuestas de anticuerpos frente a coronavirus anteriores, una gran proporción de las personas del estudio presentó niveles decrecientes de anticuerpos entre dos y tres meses después de la infección. Aunque el reducido tamaño de la muestra dificulta extraer conclusiones con un alto grado de confianza, si los hallazgos se replican en futuros estudios de mayor envergadura, podrían tener implicaciones para la viabilidad de los «pasaportes de inmunidad» contra la COVID-19 y ayudar a orientar las estrategias de inmunidad a largo plazo.

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