Las previsiones indican que la COVID-19 probablemente provocará el primer aumento de la pobreza mundial desde 1998.
Según los datos más recientes, el Banco Mundial prevé que el coronavirus está empujando a entre 40 y 60 millones de personas a la pobreza extrema.
Las zonas más afectadas dependerán del impacto del virus en la actividad económica y del número de personas que viven cerca del umbral internacional de pobreza.
La COVID-19 está haciendo estragos en el mundo y causando muertes, enfermedades y desesperación económica. Pero ¿cómo está afectando este virus mortal a la pobreza mundial? Aquí sostendremos que está empujando a entre 40 y 60 millones de personas a la pobreza extrema, y que nuestra mejor estimación es de 49 millones.
Hacer una estimación en tiempo real de la pobreza mundial no es tarea fácil. Requiere formular supuestos sobre cómo prever el crecimiento y cómo este afectará a las personas pobres, además de afrontar otras dificultades, como calcular la pobreza en países con datos obsoletos o sin datos. Todo esto significa que estimar cuánto aumentará la pobreza mundial a causa de la COVID-19 es complicado y conlleva mucha incertidumbre. Otros han intentado responder a esta preguntamediante modelos de equilibrio general o analizando qué ocurriría si las tasas de crecimiento de todos los países disminuyeran en una cantidad fija. Aquí intentaremos responder a la pregunta utilizando datos de encuestas de hogares y proyecciones de crecimiento para 166 países.
En concreto, tomamos los datos del último año para el que PovcalNet (una herramienta en línea del Banco Mundial para estimar la pobreza mundial) dispone de estimaciones de pobreza de un país, y los extrapolamos hacia adelante utilizando las proyecciones de crecimiento del recién publicado Perspectivas de la economía mundial, en las que se proyecta que la producción mundial se contraerá un 3% en 2020. Este enfoque supone que el crecimiento de los países se distribuye por igual entre todas las personas; en otras palabras, que la COVID-19 no modifica la desigualdad dentro de los países (más adelante se amplía este punto). Comparar estas previsiones afectadas por la COVID-19 con las de la edición anterior de Perspectivas de la economía mundial, publicada en octubre, permite evaluar el impacto de la pandemia en la pobreza mundial. Por supuesto, otros factores también pueden haber empeorado (o mejorado) las perspectivas de crecimiento de los países entre octubre y abril, pero cabe afirmar que la mayoría de los cambios en las previsiones se deben a la COVID-19.
Estas previsiones revelan que la COVID-19 probablemente provocará el primer aumento de la pobreza mundial desde 1998, cuando estalló la crisis financiera asiática. Según las nuevas previsiones, se proyecta que la pobreza mundial —la proporción de la población del mundo que vive con menos de 1,90 dólares al día— aumente del 8,2% en 2019 al 8,6% en 2020, es decir, de 632 millones a 665 millones de personas. Compárese con la disminución proyectada del 8,1% al 7,8% durante el mismo período según las previsiones anteriores de Perspectivas de la economía mundial. El leve cambio del 8,2% al 8,1% para 2019 se debe a que las previsiones de crecimiento revisadas también cambiaron por motivos ajenos a la COVID-19 en algunos países. Si se tiene esto en cuenta, la COVID-19 está impulsando un cambio de 0,7 puntos porcentuales en nuestra estimación de la tasa de pobreza mundial para 2020: (8,6%-8,2%)-(7,8%-8,1%). Dicho de otro modo, las estimaciones indican que la COVID-19 empujará a 49 millones de personas a la pobreza extrema en 2020.
Los lugares donde el virus está causando mayores estragos dependen principalmente de dos factores: 1) el impacto del virus en la actividad económica y 2) el número de personas que viven cerca del umbral internacional de pobreza. El FMI prevé que las economías avanzadas se contraigan alrededor de un 6% en 2020, mientras que los mercados emergentes y las economías en desarrollo se contraerán un 1%. Sin embargo, dado que hay más personas que viven cerca del umbral internacional de pobreza en el mundo en desarrollo, los países de ingreso bajo y mediano sufrirán las mayores consecuencias en términos de pobreza extrema. Aunque hasta ahora África subsahariana se ha visto relativamente menos afectada por el virus desde el punto de vista sanitario, nuestras proyecciones indican que será la región más afectada en cuanto al aumento de la pobreza extrema. Se proyecta que 23 millones de las personas empujadas a la pobreza estarán en África subsahariana y 16 millones en Asia meridional.
A nivel de país, se estima que los tres países con el mayor aumento del número de personas pobres serán India (12 millones), Nigeria (5 millones) y la República Democrática del Congo (2 millones). También se prevé que en países como Indonesia, Sudáfrica y China más de un millón de personas caigan en la pobreza extrema como consecuencia de la COVID-19. Si se analiza el impacto de la pandemia en umbrales de pobreza más altos, por ejemplo, el número de personas que viven con menos de 3,20 o 5,50 dólares al día, más de 100 millones de personas caerán en la pobreza. Se espera que en América Latina y el Caribe, Asia oriental y el Pacífico, y Oriente Medio y Norte de África haya al menos 10 millones más de personas que vivan con menos de 5,50 dólares al día.
Una forma de evaluar la incertidumbre que rodea estas cifras principales es explorar qué ocurriría en escenarios algo más optimistas o pesimistas. Por ejemplo, ¿qué pasaría si el crecimiento de todos los países fuera 1 punto porcentual inferior o superior a las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial? ¿Y qué ocurriría si la COVID-19 modificara la desigualdad en los países? Sabemos que los trabajadores de bajos ingresos tienen más probabilidades de perder su empleo a causa de la COVID-19, pero ¿qué implica esto para las personas pobres de África subsahariana, muchas de las cuales son agricultores de subsistencia? ¿Y qué hay de los numerosos paquetes de emergencia que los países han puesto en marcha para ayudar a los hogares más vulnerables? ¿Y de la pérdida de riqueza causada por la caída de la bolsa, que probablemente afectará más a las personas acomodadas? Es probable que la COVID-19 afecte de manera diferente a la desigualdad en cada país.
¿Qué ocurriría si, además del deterioro de las previsiones de crecimiento, la desigualdad medida mediante el coeficiente de Gini aumentara o disminuyera un 1% en todos los países en 2020? Los cambios del 1% en el Gini de un año a otro son muy comunes; lo menos común es que esos cambios vayan en la misma dirección en todos los países. Para medir el impacto del aumento de la desigualdad, debemos formular otro supuesto: ¿cómo está aumentando la desigualdad? ¿La COVID-19 perjudica únicamente a quienes se encuentran en el extremo inferior de la distribución o también afecta a la clase media? Aquí suponemos algo más parecido a lo segundo (lo que, en términos técnicos, equivaldría a aplicar el cambio en el Gini mediante una curva de incidencia del crecimiento lineal, siguiendo este enfoque).
Al modificar los supuestos sobre crecimiento y desigualdad, las proyecciones sitúan las estimaciones de la pobreza mundial en un rango del 8,4% al 8,8%; en otras palabras, el número de personas empujadas a la pobreza extrema se situaría aproximadamente entre 40 y 60 millones. En los escenarios más pesimistas, la pobreza mundial en 2020 se acercaría al nivel de 2017, lo que supondría un retroceso de tres años en los avances del mundo para erradicar la pobreza extrema.
