Los gobiernos han ampliado los plazos para presentar declaraciones y pagar impuestos a raíz de la pandemia de coronavirus.
Algunas autoridades han reducido los impuestos sobre los productos médicos.
Las administraciones tributarias deberían considerar incentivos a largo plazo para ayudar a la economía a recuperarse.
La pandemia de COVID-19 ha tenido efectos adversos no solo para los gobiernos, sino también para los propietarios de empresas y otros contribuyentes. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la agencia de calificación Moody’s y otras instituciones financieras han rebajado sus previsiones de crecimiento mundial. En particular, la OCDE revisó a la baja su previsión de crecimiento económico mundial para 2020, del 2,9 % previsto en noviembre de 2019 al 2,4 %.
Como consecuencia de la desaceleración económica, las administraciones tributarias de todo el mundo han ideado formas de hacer que la situación sea más llevadera para los contribuyentes. En África, en particular, las administraciones tributarias han hecho un trabajo encomiable para proteger a los contribuyentes de los efectos de la COVID-19. Entre las medidas introducidas figuran las siguientes:
1. Ampliación de los plazos de presentación
El Servicio Federal de Ingresos Internos (FIRS) de Nigeria amplió el plazo para presentar las declaraciones del impuesto sobre el valor añadido (IVA) y de las retenciones fiscales: pasó del día 21 al último día hábil del mes siguiente al de la deducción. Además, el plazo para presentar la declaración del impuesto sobre la renta de las empresas se amplió un mes, mientras que la autoridad tributaria del estado de Lagos amplió dos meses, del 31 de marzo de 2020 al 31 de mayo de 2020, el plazo para presentar las declaraciones anuales de impuestos de determinadas personas: empleados y trabajadores por cuenta propia. En Ruanda, el plazo de presentación para los contribuyentes de mayores ingresos se amplió 15 días, del 31 de marzo de 2020 al 15 de abril de 2020, mientras que a los contribuyentes de ingresos bajos y medios se les concedió un mes adicional para presentar sus declaraciones y pagar los impuestos adeudados; el nuevo plazo de presentación pasó del 31 de marzo de 2020 al 30 de abril de 2020.
La Autoridad Tributaria de Uganda (URA) amplió el plazo para presentar las declaraciones del impuesto de sociedades del 31 de marzo de 2020 al 31 de mayo de 2020. Además, el plazo para presentar declaraciones mensuales, como las del impuesto sobre la renta de las personas físicas (PAYE), el IVA, los impuestos especiales locales, las retenciones fiscales y las loterías y los juegos de azar, se amplió del 15 de abril al 30 de abril. Sin embargo, el plazo de pago no se amplió y se mantiene en el 15 de abril de 2020.
En Argelia, se amplió hasta el 20 de abril de 2020 el plazo de presentación y pago de impuestos para los contribuyentes sujetos al régimen inmobiliario. Esto también se aplica a Túnez, donde se amplió el plazo hasta finales de mayo de 2020 para algunas empresas.
2. Ampliación de los plazos de pago y exención de sanciones fiscales
El Servicio Unificado de Ingresos de Botsuana aplazó el 75 % de dos pagos trimestrales cualesquiera del impuesto autodeclarado (SAT) cuyo vencimiento fuera entre marzo y septiembre de 2020; el pago de los importes aplazados comenzaría en marzo de 2021. De manera similar, la Autoridad Tributaria de Mauricio (MRA) anunció que no se cobrarían sanciones ni intereses por presentación o pago tardíos a los contribuyentes que no pudieran presentar sus declaraciones o pagar los impuestos adeudados debido al confinamiento.

3. Reducción de los tipos impositivos
Kenia ha tomado medidas encomiables para reducir los tipos impositivos de los contribuyentes a raíz de la pandemia. La Autoridad Tributaria de Kenia (KRA) concedió una exención fiscal del 100 % a los contribuyentes con ingresos brutos mensuales de hasta KES 24,000; redujo el tipo del PAYE del 30 % al 25 %; el IVA, del 16 % al 14 %; y el impuesto sobre la renta de las sociedades residentes, del 30 % al 25 %.
4. Derechos de importación
La República Democrática del Congo eximió durante seis meses de todos los derechos, impuestos, gravámenes y tasas a la importación y venta de insumos y productos farmacéuticos, así como de materiales y equipos médicos relacionados con la COVID-19. También suspendió durante tres meses el cobro del IVA sobre la importación y venta de productos de primera necesidad o de consumo masivo.
Costa de Marfil también eximió de los derechos e impuestos de importación a los equipos, materiales y otros insumos sanitarios relacionados con la lucha contra la COVID-19. Otros países, como Liberia, aún no han hecho anuncios oficiales, aunque se espera que más administraciones tributarias sigan su ejemplo.
Recomendación
Se valoran estas medidas adoptadas por distintas administraciones tributarias de África para reducir el impacto de la COVID-19 en los contribuyentes, pero no se pueden ignorar los efectos adversos de la pandemia en el sector informal, entre otros.
Los efectos de los confinamientos ya son visibles, pues están paralizando por completo importantes actividades empresariales. La investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía informal del África subsahariana indica que el sector informal es un componente importante de la mayoría de las economías del África subsahariana, y que contribuye aproximadamente entre el 25 y el 65 % del producto interno bruto total y representa aproximadamente entre el 30 y el 90 % del empleo no agrícola.
El sector informal del África subsahariana sigue siendo uno de los más grandes del mundo, y la pandemia limita la movilización de recursos nacionales, ya que está socavando el ya débil desempeño económico del país y plantea un riesgo adicional a la baja para el crecimiento económico.
Por tanto, las administraciones tributarias deberían considerar más incentivos a largo plazo que permitan al sector recuperarse y, en última instancia, contribuir a los ingresos fiscales de la economía. Estas medidas podrían incluir la eliminación o reducción de los tipos impositivos durante un período razonable, hasta que las empresas puedan recuperarse de los efectos de la COVID-19.
Además, se prevé que aumente el gasto público y que disminuyan los ingresos de los gobiernos mientras se ponen a disposición centros sanitarios para controlar la pandemia. Esto, como es lógico, aumentará el déficit fiscal. Por ello, las administraciones tributarias deberían estar preparadas para replantearse otras formas de impulsar la economía, ya que los ingresos fiscales no son actualmente una opción viable.

