• Asia-Pacífico empieza a flexibilizar los confinamientos por la COVID-19.
• Incluso los países con pocos casos se enfrentan a dificultades económicas.
• En muchos lugares se están aplicando reaperturas por fases.
Países de todo el mundo anuncian sus planes para salir del confinamiento impuesto por la COVID-19, y la región de Asia-Pacífico no es una excepción.
Incluso países como Tailandia y Viet Nam, que no han sufrido una elevada tasa de contagios ni un gran número de muertes, deben ahora hacer frente a los daños económicos causados por la pandemia y tienen interés en reabrir con cautela las escuelas y reincorporar a la gente al trabajo.
Este es un resumen de las medidas anunciadas por países y economías de la región de Asia-Pacífico:
Corea del Sur, uno de los países afectados por el coronavirus desde sus primeras etapas, anunció el miércoles una flexibilización de las normas de distanciamiento social aplicadas hace dos meses y medio. El país, que no impuso el confinamiento domiciliario, pedirá ahora a la ciudadanía que cumpla cuatro nuevas normas básicas, entre ellas aislarse durante tres o cuatro días si enferma.
Las escuelas del país reabrirán el 13 de mayo; primero volverán los alumnos mayores que se preparan para los exámenes de ingreso a la universidad y, a partir del 20 de mayo, los más jóvenes. También reabrirán progresivamente los museos, las bibliotecas y las discotecas.
El país lleva ya tres días sin casos de transmisión local y, con 10.800 casos confirmados y 255 muertes en total, ha recibido elogios por su estrategia para controlar el brote. Pero la lucha contra la COVID-19 no ha terminado, advirtió Jeong Eun-kyeong, directora general del Centro de Control y Prevención de Enfermedades Infecciosas de Corea. «Corea del Sur puede volver en cualquier momento al sistema de distanciamiento social estricto si la situación empeora», afirmó.
La jefa ejecutiva de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, Carrie Lam, anunció el martes una flexibilización parcial de las condiciones del confinamiento. A partir del 8 de mayo, podrán reabrir, entre otros establecimientos, los cines, bares, gimnasios y salones de mahjong; además, está previsto que las clases de secundaria se reanuden el 27 de mayo. El límite para las reuniones públicas se duplicará hasta alcanzar las ocho personas.
El gobierno también anunció planes para distribuir mascarillas reutilizables a sus 7,5 millones de ciudadanos.
Hasta ahora, la región de Hong Kong solo ha registrado 1.040 casos confirmados de COVID-19 y cuatro muertes. Sin embargo, su economía ya estaba sometida a una fuerte presión tras meses de alteraciones causadas por las protestas prodemocráticas: su PIB se contrajo un 8,9 % en el primer trimestre respecto de 2019, la mayor caída desde que se tienen registros.
Singapur —uno de los países de Asia-Pacífico más afectados, con 18.000 casos confirmados— ha iniciado una flexibilización gradual del confinamiento. El proceso comienza este miércoles con la reapertura de los establecimientos de medicina tradicional china; habrá nuevas fases el 12 y el 19 de mayo.
El 12 de mayo reabrirán los establecimientos de venta de alimentos, las barberías y peluquerías y los servicios de lavandería. El 19 de mayo se sumarán las escuelas, sujetas al uso de mascarillas y a otras medidas de control.
Alrededor del 85 % de los casos del país se han producido entre trabajadores migrantes de la comunidad que viven en dormitorios, y la transmisión comunitaria general sigue siendo baja.
Tailandia, con algo menos de 3.000 casos confirmados y 54 muertes, autorizó el lunes la reanudación de actividades en restaurantes, peluquerías, campos de golf y mercados al aire libre. Sin embargo, la venta de alcohol seguirá prohibida durante un mes más.

El gobierno, que actualmente registra aumentos diarios de un solo dígito en los casos, seguirá vigilando la tasa de contagio como parte de un plan de cuatro fases para flexibilizar las restricciones. «Despacio y con constancia. Avanzamos con cautela y de forma saludable», dijo Natapanu Nopakun, portavoz adjunto del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La vecina Viet Nam fue el primer país del Sudeste Asiático en levantar el confinamiento, el 22 de abril. Su estricta política de cuarentena lo ha convertido en un ejemplo de contención de la COVID-19, con solo 237 casos confirmados y ninguna muerte.
Sin embargo, muchas empresas siguen cerradas y los inevitables daños económicos derivados del toque de queda vigente —prorrogado hasta el 31 de mayo— pondrán a prueba una economía frágil y dependiente del turismo.
En el extremo sur de la región de Asia-Pacífico, el gobierno australiano tenía previsto reunirse con los líderes de los estados el 8 de mayo para debatir la creación de protocolos sanitarios para un «entorno seguro frente a la COVID-19», que podrían permitir una reapertura generalizada de las empresas a principios de julio.
Nueva Zelanda ya ha empezado a flexibilizar las restricciones del confinamiento: la semana pasada pasó del nivel cuatro al tres, lo que permitió reabrir las escuelas y algunos negocios.
Ambos países han tenido, en general, éxito en sus esfuerzos de contención: Australia registra menos de 7.000 casos confirmados y 96 muertes, y Nueva Zelanda, menos de 1.500 casos confirmados y 21 muertes. Como ambos contemplan estrategias de salida, se ha planteado que la frontera entre ellos podría reabrir pronto y dar lugar a lo que se ha denominado una «burbuja de viajes trans-Tasmania».
