3 formas en que los inventores están abordando la montaña de residuos plásticos de la COVID-19

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A person wearing a PPE suit leaves Elmhurst Hospital during the COVID-19 pandemic in New York, U.S.Image: REUTERS/Eduardo Munoz
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  • Según un estudio, durante la pandemia se han utilizado aproximadamente 129 mil millones de mascarillas desechables y 65 mil millones de guantes desechables cada mes.

  • Las Naciones Unidas calculan que es probable que alrededor del 75 % de este plástico acabe en vertederos o en el mar.

  • Estas son tres formas en que inventores de todo el mundo reutilizan residuos para construir escuelas, proteger a los trabajadores sanitarios y crear plástico de usos múltiples.

Desde mascarillas y guantes quirúrgicos hasta batas y delantales desechables de hospital, la pandemia de COVID-19 está generando una montaña de residuos médicos plásticos que contamina la tierra y el mar, lo que alarma tanto a médicos como a ambientalistas.

Una joven emprendedora de México ha inventado una gama de EPP (equipos de protección personal) reutilizables que, según espera, evitarán que toneladas de prendas médicas de un solo uso acaben en vertederos, incineradoras y vías fluviales, y que ahorrarán una fortuna a los hospitales.

Tamara Chayo afirmó que los EPP desechables no solo causan daños ambientales, sino que también podrían propagar el virus, que sobrevive hasta tres días en los plásticos, un problema especialmente preocupante en países donde la gestión de residuos médicos es deficiente.

«La mayoría de mi familia son médicos y enfermeras. Piensan: “vale, estoy salvando vidas humanas, pero no estoy salvando el planeta”», explicó Chayo a la Fundación Thomson Reuters.

«Y si todo se tira, se generarán más enfermedades, así que se convierte en un ciclo sin fin».

Chayo, estudiante de ingeniería química de 21 años, cofundó MEDU Protection a mediados de 2020 para desarrollar un traje sostenible que proteja a los profesionales sanitarios que tratan a pacientes de COVID-19, en un momento en que escaseaban los EPP.

Las prendas están hechas de un tejido similar al recubrimiento utilizado en las superficies de los laboratorios de investigación viral.

Chayo afirma que un médico puede utilizar cuatro batas desechables al día, mientras que su EPP puede llevarse todo el día y lavarse 50 veces sin perder sus propiedades protectoras, lo que significa que cada prenda evita que 200 artículos de plástico acaben en vertederos e incineradoras.

«Estoy muy entusiasmada con esto», afirmó Chayo, cuyos familiares en muchos casos trabajan en primera línea contra la COVID-19.

«No solo fabricamos ropa médica, queremos crear un movimiento por una industria médica más ecológica».

Un trabajador sanitario (izquierda) en México viste un traje de EPP reutilizable fabricado por MEDU Protection, que la CEO Tamara Chayo muestra (derecha). Image: Fundación Thomson Reuters/MEDU Protection

«EPP que salvan el planeta»

Las prendas de MEDU incorporan tecnología QR que informa a los trabajadores sanitarios, mediante una aplicación para teléfonos inteligentes, de cuántas veces se ha lavado un artículo.

Tras 50 usos, el EPP se devuelve a MEDU, que lo desinfecta y lo convierte en uniformes de algodón y bolsas para envasar sus productos.

Chayo, que planea expandirse a Estados Unidos y Francia, calculó que la ropa médica reutilizable podría reducir el gasto hospitalario en EPP en un 90 %.

Aproximadamente se han utilizado 129 mil millones de mascarillas desechables, en su mayoría fabricadas con microfibras de plástico, y 65 mil millones de guantes desechables cada mes durante la pandemia, según un estudio publicado en la revista Environmental Science and Technology.

Las Naciones Unidas calculan que es probable que alrededor del 75 % del plástico generado por la pandemia, incluidos los residuos médicos y los envases de los pedidos a domicilio durante los confinamientos, acabe en vertederos o en el mar.

La producción de plástico a partir de combustibles fósiles como materia prima base, y su incineración una vez desechado, también es un factor importante del cambio climático.

Tom Dawson, fundador de Revolution-ZERO que ha desarrollado en Gran Bretaña una gama de «EPP que salvan el planeta», afirmó que la pandemia había revertido los avances recientes en la reducción del uso de plástico.

Si bien hay un interés «fenomenal» por los EPP reutilizables, afirmó que existen obstáculos para su adopción.

Cuando estalló la pandemia, muchos gobiernos acumularon EPP desechables que ahora suministran gratuitamente, lo que significa que los hospitales no tienen incentivos económicos para comprar productos reutilizables.

Otro problema es la falta de lavanderías de grado clínico, que han desaparecido a medida que los hospitales se han pasado a los EPP desechables.

De mascarillas a ladrillos

Desde Gran Bretaña hasta la India, los emprendedores también estudian cómo reciclar los EPP de plástico, convirtiéndolos en artículos que van desde cajas de herramientas hasta ladrillos.

En Gales, Thermal Compaction Group (TCG) fabrica máquinas del tamaño aproximado de un gran frigorífico estadounidense que funden batas, mascarillas, redecillas para el pelo, envoltorios de bandejas y cortinas de sala hospitalaria para convertirlos en ladrillos de plástico.

El plástico puede utilizarse para fabricar desde sillas escolares hasta filamento para impresoras 3D e hilo para ropa.

«Convierte lo que está concebido como un producto de un solo uso en un producto de usos múltiples», afirmó el director gerente de TCG, Mat Rapson.

Un operario enciende una máquina Sterimelt para fundir EPP hospitalarios y convertirlos en un bloque de plástico de polipropileno. Image: Fundación Thomson Reuters/Thermal Compaction Group

La temperatura en el interior de las máquinas Sterimelt y Curtainmelt de TCG supera los 300 grados Celsius (572 °F), lo que mata el COVID-19 y otros patógenos.

Cinco hospitales británicos han empezado a utilizar las máquinas y otros más están realizando pedidos. TCG también mantiene contacto con distribuidores en Canadá, Australia y Hungría, entre otros países.

Por cada 10 000 kg de material procesado se ahorran unos 6500 kg de emisiones de CO2, según Rapson, principalmente gracias al ahorro en el transporte e incineración de los residuos.

Hombre reciclador

En la India, el emprendedor Binish Desai está convirtiendo los EPP en ladrillos grises y paneles de construcción para edificar viviendas y escuelas de bajo coste.

Desai, de 27 años, que empezó a fabricar ladrillos a partir de residuos cuando era adolescente, ha inventado un nuevo ladrillo elaborado con mascarillas y otros EPP desinfectados y triturados, mezclados con residuos de papelera y un aglutinante.

El emprendedor, apodado «el hombre reciclador de la India», afirmó que los ladrillos son tres veces más resistentes que los de barro, el doble de grandes y cuestan casi la mitad.

Algunas de las mascarillas se recogen en «ecocontenedores» instalados en hospitales, restaurantes y otros espacios públicos.

Desai, cuya historia está siendo llevada al cine por una importante productora india, pretende expandirse a Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá y Brasil.

El emprendedor Binish Desai pronuncia un discurso en Toronto (Canadá), en junio de 2018.Image: Thomson Reuters

El emprendedor, que fundó Eco-Eclectic Technologies en 2016, inicialmente planea exportar sus ladrillos a Brasil, pero finalmente quiere construir allí una planta para procesar los residuos locales.

«Creemos en la microempresa social, así que, en lugar de tener una gran fábrica, tenemos varias fábricas por toda la India, para crear empleo local y reciclar residuos locales», afirmó.

Desai cree que la India, con su tradición de reciclaje y una cultura del usar y tirar menos arraigada que en muchos países occidentales, puede convertirse en líder mundial en tecnología de residuo cero.

«Las actitudes están cambiando, sin duda», afirmó. «La pandemia nos ha hecho mucho más conscientes de la cantidad de residuos que generamos y de que no es sostenible».

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