La pandemia de COVID-19 ha debilitado los ya frágiles servicios de salud de África, lo que suscita preocupación por el exceso de muertes por otras enfermedades.
Una interrupción del 50% en los tratamientos contra la malaria podría provocar 100.000 muertes adicionales, según la OMS.
La tuberculosis podría causar hasta 400.000 muertes excedentes, mientras que las muertes relacionadas con el sida podrían volver a niveles que no se veían desde 2008.
Es posible que los 1.300 millones de habitantes de África hayan obtenido mejores resultados de lo esperado en la contención de la COVID-19, pero la pandemia ha asestado un duro golpe a unos servicios de salud ya débiles y ha suscitado temores de que aumenten las muertes por otras enfermedades que afectan al continente.
Un análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre 14 países africanos detectó una disminución de más del 50% en los servicios —desde la asistencia de personal cualificado durante el parto hasta el tratamiento de casos de malaria— en mayo, junio y julio de este año.
«La pandemia de COVID-19 ha provocado efectos indirectos ocultos y peligrosos para la salud en África», afirmó Matshidiso Moeti, directora regional de la OMS para África, en una declaración reciente.
«Con los recursos sanitarios centrados en gran medida en la COVID-19, además del miedo y las restricciones en la vida cotidiana de las personas, las poblaciones vulnerables corren un riesgo cada vez mayor de quedar desatendidas».
África ha registrado más de 2,4 millones de casos de COVID-19 y más de 57.000 muertes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de la Unión Africana. El porcentaje de muertes, más bajo, se debe a las medidas de confinamiento tempranas y estrictas.
Estas son tres de las principales causas de muerte en África y el número estimado de muertes excedentes causadas por la pandemia en 2020:
Malaria
Cada año, más de 400.000 personas mueren de malaria en todo el mundo, una enfermedad transmitida por mosquitos que se puede prevenir y tratar. Se estima que dos tercios de las muertes corresponden a menores de cinco años.
África subsahariana soporta la mayor carga: concentra el 94% de las muertes por malaria en todo el mundo. Nigeria, la República Democrática del Congo, Tanzania, Níger, Mozambique y Burkina Faso representaron hasta la mitad de las muertes por malaria en el mundo en 2019.
A causa de la pandemia, se han retrasado muchas campañas de prevención de la malaria —que incluyen la distribución de mosquiteros, una medida clave— y los pacientes no han podido acudir a las clínicas para recibir tratamiento por temor a visitarlas o debido a las restricciones de confinamiento.
La OMS prevé que, en 2020, estas interrupciones causarán más muertes por malaria que por COVID-19 en África subsahariana.
«Es probable que el exceso de mortalidad por malaria supere a la mortalidad directa por COVID-19», afirmó Pedro Alonso, director del programa de malaria de la OMS, el mes pasado, con motivo del Día Mundial de la Malaria.
La OMS prevé que una interrupción del 10% en el acceso a los tratamientos contra la malaria podría provocar 19.000 muertes adicionales en África este año, y que las interrupciones del 25% o el 50% podrían causar 46.000 o 100.000 muertes adicionales, respectivamente.
Tuberculosis
La tuberculosis causó 1,4 millones de muertes en todo el mundo el año pasado y es una de las 10 principales causas de muerte en el mundo.
Más del 95% de las muertes por tuberculosis se producen en países en desarrollo. Asia Sudoriental concentra el 44% de las muertes, seguida de África subsahariana, con el 25%.
Entre estos países figuran Sudáfrica, Nigeria, la República Democrática del Congo, Tanzania, Mozambique, Etiopía, Kenia, Uganda y Zimbabue.
A causa de la pandemia, en muchos países se ha reasignado a médicos y trabajadores sanitarios del seguimiento de casos de tuberculosis al rastreo de personas infectadas por COVID-19, y también se han reasignado equipos y presupuestos para combatir la pandemia.
Como resultado, no se han detectado millones de casos de tuberculosis.
Los modelos de la OMS sugieren que esto probablemente provocará entre 200.000 y 400.000 muertes excedentes por la enfermedad solo este año.
VIH/sida
Actualmente, más de 38 millones de personas en todo el mundo tienen el VIH y casi 26 millones viven en países africanos, entre ellos Zimbabue, Sudáfrica, Botsuana y Mozambique.
De las 690.000 personas que murieron por causas relacionadas con el VIH en 2019, más del 60% vivía en África subsahariana. Según ONUSIDA, las mujeres y las niñas representaron alrededor del 48% de todas las nuevas infecciones por VIH en el mundo el año pasado; en África, representaron el 59%.
La pandemia ha interrumpido el tratamiento de algunas personas porque los servicios para el VIH están cerrados o se han visto desbordados por las necesidades contrapuestas relacionadas con la COVID-19.
Los modelos elaborados por ONUSIDA y la OMS concluyeron que una interrupción de seis meses de la terapia antirretrovírica podría causar más de 500.000 muertes adicionales por enfermedades relacionadas con el sida en África subsahariana.
Esto devolvería las muertes relacionadas con el sida en la región a los niveles de 2008, cuando murió casi un millón de personas, indicó ONUSIDA.
