COVID-19, un año después: esta empresa impulsa a quienes más han perdido

man receiving covid-19 vaccine
Allowing people to fall behind in the vaccine rollout due to their race, gender or economic situation only exacerbates social and economic inequality.Image: Photo by Macau Photo Agency on Unsplash
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  • En el primer aniversario de la evaluación de la OMS que calificó la COVID-19 como pandemia, esta empresa de innovación climática ve dos oportunidades para abordar la creciente desigualdad agravada por la crisis sanitaria mundial.

  • Lograr una distribución equitativa de las vacunas y garantizar entornos saludables, especialmente en las escuelas, son fundamentales para la recuperación mundial.

Hace un año, nuestras vidas cambiaron radicalmente cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente la COVID-19 pandemia mundial. Desde entonces, hemos perdido 2.6 millones de vidas. También hemos visto cómo la pandemia ha afectado de forma desproporcionada a las mujeres y a las comunidades negras, latinas e indígenas de todo el mundo.

Las vacunas nos han mostrado una luz al final del túnel. Sin embargo, la velocidad de la implementación, el acceso y la comprensión varían entre las comunidades de todo el mundo, mientras que las brechas de igualdad se han ampliado y los entornos de muchas comunidades ponen en riesgo sus perspectivas de recuperación.

Debemos actuar ya para abordar las disparidades y propiciar una recuperación equitativa; y, al hacerlo, crear una nueva normalidad, mejor que la anterior.

Un virus con un impacto desigual

Las personas que históricamente han sufrido desigualdad sistémica son los mismos grupos que soportan los efectos sanitarios y económicos desproporcionados de la pandemia mundial.

Investigación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos muestra que los estadounidenses negros, latinos e indígenas sufren tasas de mortalidad por COVID-19 mucho más altas que otros grupos raciales. En el estado brasileño de São Paulo, estudios muestran que las personas no blancas tienen un 62% más de probabilidades de morir por COVID-19 que sus homólogos blancos. Según las Naciones Unidas, esta tendencia se ha repetido en países de todo el mundo, que citan como factores los empleos de mayor riesgo, el hacinamiento, los riesgos ambientales, el acceso limitado a la atención sanitaria y la desigualdad económica.

La pandemia también ha empujado a muchas personas de bajos ingresos a la pobreza, y las mujeres se han visto afectadas de forma desproporcionada. En Estados Unidos, la participación de las mujeres en el mercado laboral ha alcanzado su nivel más bajo en 33 años. Según un informe de las Naciones Unidas, las proyecciones apuntan a un aumento del 9.1% en las tasas de pobreza mundial entre las mujeres, muy por encima de las proyecciones anteriores, debido a la pandemia y sus consecuencias.

La desigual distribución mundial de las vacunas agravará la desigualdad

Lamentablemente, a menudo se trata de las mismas comunidades que ahora enfrentan los mayores obstáculos para acceder a las vacunas.

La OMS informa de que la mayoría de los programas de vacunación de los países de ingresos bajos y medianos ni siquiera han comenzado. En Estados Unidos, a medida que se acelera la vacunación, los latinos y los estadounidenses negros siguen recibiendo la vacuna en proporciones mucho menores que otras poblaciones. En las comunidades rurales y de bajos ingresos, los obstáculos son mayores, entre ellos la falta de acceso a la información, la tecnología, la atención sanitaria y el transporte.

Permitir que las personas se queden atrás en la distribución de las vacunas por su raza, género o situación económica solo agrava la desigualdad social y económica. Además, podría frenar la recuperación de la pandemia.

La mayoría de los programas de vacunación de los países de ingresos bajos y medianos ni siquiera han comenzadoImage: Our World in Data

Declaración de la OMS sobre equidad en las vacunas

Para apoyar un enfoque más equitativo, la Declaración de la OMS sobre equidad en las vacunas, firmada por Trane Technologies junto con otras muchas organizaciones e individuos, se compromete a garantizar que, durante los primeros 100 días de este año, comience la vacunación de los trabajadores sanitarios y de las personas mayores en todos los países. Trane también colabora con gobiernos, líderes comunitarios, empresas farmacéuticas, organizaciones no gubernamentales y proveedores de atención sanitaria para contribuir a la distribución de las vacunas.

Estas alianzas facilitan la creación de centros de vacunación masiva y la entrega de vacunas en el último tramo en comunidades urbanas y rurales de Estados Unidos, Europa y Asia. Por ejemplo, estamos trabajando con una organización internacional de salud pública para suministrar soluciones críticas de cadena de frío para la distribución de vacunas en países en desarrollo y desarrollados. Y colaboramos con Novant Health, en Carolina del Norte, en el almacenamiento en frío y la logística eficiente de varios centros de vacunación masiva, con el objetivo de llegar a las comunidades desatendidas.

Más allá de las vacunas: el aire que respiramos

Llegar a todas las comunidades con la vacuna es un paso fundamental en la recuperación de la pandemia. Sin embargo, miles de millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a entornos saludables. Las Naciones Unidas informan que «más del 80 % de las personas que viven en zonas urbanas están expuestas a niveles de calidad del aire que superan las directrices de la OMS, y las comunidades de ingresos bajos y medianos sufren las mayores exposiciones, tanto en interiores como en exteriores». Esto puede aumentar la exposición a contaminantes y patógenos como la COVID-19, así como a otros riesgos para la salud.

Niños y estudiantes quedan desatendidos

Ningún problema es más urgente que en las escuelas. Los edificios escolares envejecidos, con entornos deficientes, han sido durante mucho tiempo un problema en los barrios de bajos ingresos. Los estudiantes de todas las razas y etnias se ven afectados; sin embargo, una investigación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) reveló que más de una cuarta parte de los estudiantes negros del país asisten a escuelas públicas en las zonas más afectadas por la contaminación atmosférica.

Más allá del riesgo de propagación de virus y otros contaminantes, los estudios demuestran que los entornos interiores deficientes pueden afectar negativamente al rendimiento de los estudiantes. Y cuando las escuelas cierran o pasan a la modalidad virtual, los niños con acceso limitado a la tecnología, a internet o incluso a alimentos nutritivos en casa quedan desatendidos.

Entornos saludables para el aprendizaje

Todos los niños deberían tener el mismo acceso a aulas saludables y seguras. Sin embargo, muchas escuelas carecen de los fondos y los conocimientos necesarios para crearlas. Trane trabaja con numerosas escuelas y distritos para ayudar a evaluar sus entornos interiores y así crear espacios de aprendizaje más saludables y seguros. También estamos apostando por la colaboración con expertos externos, el International WELL Building Institute y proveedores de tecnología para mejorar los espacios interiores de viviendas, escuelas y otros edificios públicos y comerciales.

La desigualdad social y económica ha sido durante mucho tiempo uno de los problemas más graves y difíciles de resolver a los que se enfrenta la humanidad. La pandemia mundial ha puesto el foco en este statu quo inaceptable. Ahora es el momento de colaborar, innovar y actuar para desafiar lo que es posible y garantizar una recuperación equitativa y una nueva normalidad, mejor para todos.

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