Las decisiones que tomen los gobiernos en respuesta a la pandemia de COVID-19 determinarán la salud, el bienestar y la resiliencia futuros de las personas y del planeta.
Nuevas recomendaciones de políticas ofrecen a los gobiernos de todo el mundo la oportunidad de maximizar las oportunidades económicas que ofrece la naturaleza.
Las medidas adoptadas por los ministros de Costa Rica y Alemania demuestran que existen soluciones y que el mundo no debe volver a ‘la normalidad de siempre’.
Las decisiones que tomen los gobiernos en respuesta a la pandemia de COVID-19 determinarán la salud, el bienestar y la resiliencia futuros de las personas y del planeta.
Nuevas recomendaciones de políticas ofrecen a los gobiernos de todo el mundo la oportunidad de maximizar las oportunidades económicas que ofrece la naturaleza, generando 395 millones de nuevos empleos para 2030 y protegiendo el capital natural necesario para la salud pública, la alimentación y la resiliencia social.
Los ministros de Costa Rica y Alemania están llevando a cabo medidas ambiciosas y diversas que demuestran que existen soluciones y que el mundo no debe volver a ‘la normalidad de siempre’.
La pandemia de COVID-19 ha desatado una crisis sanitaria y económica mundial, y también ha expuesto la fragilidad de los sistemas del mundo, incluido el mundo natural del que las personas dependen para obtener alimentos, agua y aire.
Pero los gobiernos que buscan estimular sus economías en respuesta a esta crisis tienen una oportunidad considerable de integrar la naturaleza en sus políticas; hacerlo podría crear 395 millones de nuevos empleos amigables con la naturaleza para 2030, a la vez que generan resiliencia mediante la mejora de la seguridad alimentaria y la salud pública, y la reducción de los riesgos climáticos.
Dos ministros –Carlos Manuel Rodríguez, exministro de Ambiente y Energía de Costa Rica, actualmente director ejecutivo y presidente del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, y Svenja Schulze, ministra de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania– están dando forma a una economía positiva para la naturaleza en sus respectivos países, en favor de las personas y del planeta.
Su labor ofrece ejemplos de las medidas que los gobiernos pueden adoptar, y un nuevo documento complementario de políticas publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con SYSTEMIQ en el que se ofrecen a los líderes recomendaciones para poner en marcha oportunidades similares en sus propios países. Proteger y restaurar la naturaleza es económicamente beneficioso.
Dar espacio a la naturaleza
“Las inversiones respetuosas con el medio ambiente crean empleos seguros para el futuro”, afirma Schulze. “En Alemania ya se han creado muchos buenos empleos en energías renovables, la economía circular y las tecnologías ambientales. Y esta tendencia continúa.”
En Costa Rica, las inversiones ecológicas tienen una larga historia. "Creemos que las soluciones basadas en la naturaleza son el tema central de una reactivación económica”, afirma Rodríguez. Destaca la nueva Estrategia + Natura de Costa Rica, que “consiste en una política pública general que engloba todas las iniciativas de soluciones basadas en la naturaleza, incluidos los pagos por servicios ambientales y la promoción de nuevas iniciativas que crean vínculos locales y modelos de negocio sostenibles”.
En Alemania, el gobierno ha puesto en marcha iniciativas como la Ley nacional de Protección del Clima, mientras que más recientemente el Ministerio de Medio Ambiente del país lanzó un 'Corona Response Package' con un valor de 68 millones de euros (79 millones de dólares), que, como explica Schulze, apoyará a los países en desarrollo para vincular su recuperación económica con la acción climática, la conservación de la naturaleza y la biodiversidad y la prevención de pandemias.
“En India, por ejemplo, apoyamos la rehabilitación de manglares y el turismo sostenible; en Perú, ayudamos a involucrar a empresas privadas en la restauración de bosques, y en Costa Rica, promovemos asesoramiento económico sobre modelos económicos respetuosos con el clima y el diálogo regional sobre estos modelos”, afirma.
Por qué la normalidad de siempre no es una opción
Ambos ministros coinciden en que ha llegado el momento de dejar de tratar la naturaleza como un recurso ilimitado. En cambio, debe considerarse la base de economías diseñadas para lograr una mayor resiliencia, equidad y salud humana.
“Primero debemos entender la relación directa entre las pandemias y la zoonosis (transmisión de enfermedades de animales a humanos)”, afirma Rodríguez. “Solo estableciendo una relación equilibrada con la naturaleza podremos ver beneficios clave, como una mejor calidad del empleo, seguridad alimentaria e hídrica, así como una mejor salud humana.”
Se necesitan una ambición política audaz y un liderazgo político para “reorientar nuestra economía y sociedad hacia la neutralidad climática y hacia un estilo de vida en armonía con la naturaleza. Esto hará que nuestra economía y sociedad sean más resilientes y viables para el futuro”, afirma Schulze. “La crisis del coronavirus ha demostrado lo importantes que son los bosques y los espacios verdes para el bienestar humano.”
El gobierno alemán promueve la infraestructura urbana verde como parte de su paquete de estímulo, una de las recomendaciones de el documento complementario de políticas.
Además de dar espacio a la naturaleza en entornos urbanos, Rodríguez cree en “construir una economía circular que conceda a los ecosistemas periodos más largos de regeneración” y en “sociedades en las que podamos aprovechar la naturaleza sin destruirla”.
Mantener la ambición
Rodríguez ve una oportunidad para aprovechar este impulso y explica que en Costa Rica están “identificando, desarrollando y reproduciendo prácticas sostenibles en otras zonas del país como parte de la Estrategia Nacional de Desarrollo Territorial”. Este año, la Estrategia + Natura de Costa Rica también “busca colaborar con el Ministerio de Agricultura en una agenda agroambiental para apoyar el desarrollo sostenible de la producción alimentaria nacional”, añade.
Del mismo modo, Alemania está adoptando políticas más inteligentes que ofrecen orientación en distintos sectores. “En Alemania, actualmente estamos trabajando en una ley de diligencia debida para las cadenas de suministro que establezca requisitos de diligencia debida ambiental y sociopolítica para las empresas”, explica Schulze. “El gobierno federal ya ha aprobado directrices nacionales sobre cadenas de suministro agrícolas libres de deforestación.”
Maximizar la oportunidad económica en la naturaleza
Además de apoyar las cadenas de valor regenerativas, los gobiernos y las empresas deben empezar a “medir lo correcto”, como se propone en el documento complementario de políticas, y que Schulze considera que “también redunda en el interés de las propias empresas”. Integrar la contabilidad del capital natural en los presupuestos públicos y privados podría ayudar a supervisar y, por tanto, gestionar mejor el capital natural más allá de las medidas actuales. Añade: “Los parámetros económicos que se utilizan principalmente hoy en día, como el producto interno bruto, los precios de las acciones y los beneficios empresariales, no reflejan en realidad las cuestiones ambientales y sociales.”
A medida que muchos gobiernos buscan estimular sus economías, la financiación sostenible debería ocupar un lugar prioritario en una agenda conjunta. “Junto con nuestro ministro federal de Finanzas, por ejemplo, me comprometo a garantizar que la acción climática, la preservación de los bosques, la naturaleza en su conjunto y la biodiversidad se reflejen suficientemente en las decisiones financieras", afirma Schulze. "Necesitamos esta solidaridad para enviar mensajes políticos firmes al sector privado y a la industria financiera.”
Rodríguez y Schulze se mantienen optimistas sobre el futuro, pero otros países deben seguir su ejemplo. Invertir en la naturaleza tiene el potencial de crear empleos, mitigar el cambio climático, fomentar la resiliencia y la seguridad alimentaria, y establecer un nuevo sector de oportunidades para las generaciones futuras.

