Coronavirus: ¿podría la “promoción de 2020” convertirse en la generación perdida de Europa?

Job seekers fill out job application forms for assembly factories as the coronavirus disease (COVID-19) outbreak continues in Ciudad Juarez, Mexico June 17, 2020. Picture taken June 17, 2020. REUTERS/Jose Luis Gonzalez - RC2VJH9DJJPC
COVID-19 has had a hugely detrimental impact on youth employment.Image: REUTERS/Jose Luis Gonzalez
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  • La COVID-19 y la consiguiente desaceleración económica han llevado a millones de personas al desempleo.

  • Las personas de 18 a 24 años se han visto afectadas en gran medida, ya que el desempleo juvenil está muy correlacionado con el crecimiento económico.

  • Un estudio reciente ha puesto de manifiesto el daño que puede causar el desempleo juvenil: un mes de desempleo a los 18-20 años provoca una pérdida de ingresos de por vida del 2 %.

Cuando Dunia Skaunicova se graduó en marketing de medios en la Universidad Metropolitana de Praga, encontró rápidamente su primer empleo soñado en una startup de la capital checa, donde las empresas competían por contratar a graduados multilingües.

Dunia Skaunicova, una buscadora de empleo de 24 años.Image: REUTERS/David W Cerny

Sin embargo, meses después, se encontró de repente buscando trabajo de nuevo tras perder su empleo cuando la pandemia de coronavirus golpeó la economía checa. Esta vez, le está costando.

La pandemia ha eliminado de facto el primer peldaño de la escalera laboral para muchos jóvenes europeos, una situación que, según los economistas, tiene el potencial de perjudicar a largo plazo sus perspectivas de empleo e ingresos.

“He acudido a cinco o seis entrevistas presenciales durante los últimos dos meses, pero se parecen más a un casting porque hay muchísima gente”, afirmó Skaunicova, de 24 años, que habla checo, inglés y francés y busca empleo como directora de marketing.

“Citan a varias personas a la misma hora y luego uno solo se queda sentado esperando a que lo llamen”, dijo, y añadió que ha tenido muchas más entrevistas en línea, pero hasta ahora sin éxito.

El desempleo juvenil ha afectado a Europa durante mucho tiempo, perdurando durante años tras la crisis financiera mundial de 2008-2009 y golpeando con especial dureza a países del sur como España y Grecia.

Sin embargo, las primeras señales indican que la situación está a punto de empeorar.

Se prevé una profunda recesión europea para 2020.Image: Statista

Si bien la tasa de desempleo general de la UE en mayo aumentó solo 0,1 puntos porcentuales en el mes, hasta el 6,7 %, un aumento moderado gracias a los regímenes de suspensión temporal de empleo y de trabajo a tiempo reducido, el desempleo entre los menores de 25 años creció tres veces más rápido, 0,3 puntos porcentuales, hasta el 15,7 %.

Un gran desafío es el hecho de que el desempleo juvenil está muy correlacionado con el crecimiento económico: cuanto mayor sea el golpe económico general en este momento, mayor será la parte que recae sobre los trabajadores jóvenes.

Antes del brote de coronavirus, la República Checa tenía la tasa de desempleo juvenil más baja de Europa, apenas un 5 %, tras un prolongado auge económico. Sin embargo, en el período de doce meses hasta mayo, el desempleo entre las personas de 15 a 24 años aumentó en algo más de la mitad, hasta 34 000.

Dennis Tamesberger, de la Cámara de Trabajadores de Linz (Austria), sigue el desempleo juvenil en toda Europa y predice que la tasa de desempleo juvenil en la República Checa podría triplicarse con creces en 2020, hasta el 16 %.

Incluso los periodos cortos sin empleo durante la juventud pueden afectar a las perspectivas a largo plazo de una persona, afirma Tamesberger, quien advierte de que las consecuencias del aumento del desempleo juvenil al que se enfrenta Europa podrían prolongarse durante una generación.

Señala un estudio del Centro de Investigación de Política Económica, con sede en Londres, que muestra que un mes de desempleo a los 18-20 años provoca una pérdida de ingresos de por vida del 2 %. Tamesberger afirma que los periodos más largos de desempleo en la juventud aumentan la probabilidad de periodos futuros sin trabajo, porque las personas no adquieren las habilidades y la experiencia necesarias para mantenerse al día en el mercado laboral.

“Los periodos de desempleo durante la juventud pueden tener un impacto negativo en la vida posterior, lo que justifica el término de generación perdida”, afirmó Tamesberger.

Mercado sesgado

El grupo de reflexión Resolution Foundation, con sede en Londres, estudió tres décadas de datos económicos del Reino Unido para llegar a conclusiones similares.

Descubrió que los jóvenes británicos que abandonaron los estudios en el momento álgido de la crisis económica de 2008-2009 sufrieron después tasas de desempleo más altas que quienes los dejaron con cualificaciones similares cuatro años después, a pesar del auge del empleo durante el periodo de recuperación.

Dado que la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria británica pronosticó en abril que la tasa de desempleo del Reino Unido alcanzaría el 10 % en el segundo trimestre de 2020, la modelización de la Resolution Foundation prevé que las probabilidades de que un joven que abandona la escuela con menor cualificación esté trabajando dentro de tres años se han reducido en un tercio.

“La ‘promoción de 2020 del coronavirus’ podría enfrentarse a años de salarios reducidos y perspectivas laborales limitadas, mucho después de que haya pasado la actual tormenta económica, a menos que se preste apoyo adicional con rapidez”, afirmó Kathleen Henehan, autora del estudio en la Resolution Foundation.

El desempleo juvenil en toda Europa tardó años en recuperarse de la crisis financiera y se mantuvo estancado en torno al 30 % en países como España y Grecia, una cifra que Tamesberger y otros predicen que ahora podría dispararse hasta el 45 %.

Parte del problema es que el mercado laboral europeo ya está sesgado en contra de los nuevos aspirantes, que a menudo no tienen los contratos fijos y seguros de sus compañeros de mayor edad, por lo que son los primeros en ser seleccionados para el despido según el criterio de “último en entrar, primero en salir”.

La pandemia de coronavirus ha creado nuevos obstáculos, ya que los sectores que suelen ofrecer a los jóvenes su primer peldaño en la escalera laboral —entre ellos, el comercio minorista y la hostelería— son los más afectados por las medidas de distanciamiento social que podrían ser necesarias durante meses.

Esto es especialmente grave en España, país dependiente del turismo. La profesora recién graduada Amalia Bragado, de 25 años, había sido contratada para trabajar como monitora en un campamento de verano infantil en la localidad lacustre de Sanabria, en Castilla y León, en el noroeste de España, donde trabajó el año pasado, pero el empleo ha sido cancelado.

“No vamos a tener campamentos, o al menos no será de la manera habitual; todavía no sabemos qué pasará”, dijo Bragado, de la ciudad castellana de Zamora.

¿Prácticas para todos?

Para Bragado y otros que se enfrentan a meses de incertidumbre y pérdida de ingresos, ahora recae en los responsables políticos la obligación de evitar una ola de desempleo juvenil peor que la registrada tras la crisis de 2008-2009.

“Incluso en las mejores circunstancias, poner el pie en la escalera laboral es un desafío. Y estas no son las mejores circunstancias”, declaró Valdis Dombrovskis, comisario europeo encargado de supervisar la economía, durante una sesión informativa sobre la respuesta política de la UE.

La UE insta a los gobiernos a utilizar los fondos europeos existentes para crear empleo y formación para jóvenes, y estima que se necesitan al menos 22 000 millones de euros (24 900 millones de dólares) de inversión para empezar a abordar las carencias estructurales de competencias observadas en mercados laborales como el de España.

“Muy pocos jóvenes reciben formación en programas profesionales con oportunidades laborales reales, y hay mucha sobrecualificación con titulaciones que el mercado no demanda”, afirmó Ignacio Conde-Ruiz, de la entidad de análisis española Fedea.

En el Reino Unido, un paquete de recuperación económica presentado el miércoles por el ministro de Hacienda incluía un fondo de 2000 millones de libras (2500 millones de dólares) para crear puestos de prácticas laborales de seis meses para jóvenes desempleados de 16 a 24 años, y más aprendizajes financiados por el gobierno.

Mientras tanto, para quienes luchan por un número menor de ofertas de empleo, la competencia es feroz. Describen procesos de búsqueda en los que las empresas ni siquiera se molestan en responder o, si lo hacen, indican a los candidatos que no esperen gran cosa en cuanto a salarios o beneficios.

“Hay solicitudes o puestos que llevan abiertos unos tres o cuatro meses, y se puede ver que se han presentado cientos de solicitudes”, afirmó Joseph Petrila, un estadounidense de 23 años que se graduó recientemente en la Universidad Angloamericana de Praga y busca empleo como investigador en economía.

Mientras que los jóvenes trabajadores como Petrila tienen dificultades para entrar en el mercado laboral, las empresas de la República Checa, que durante mucho tiempo tuvieron problemas para contratar, se benefician ahora de un aumento espectacular de solicitudes.

Esto puede permitirles reducir salarios y mejorar sus resultados mientras intentan superar el impacto de la pandemia. Sin embargo, para quienes terminan la escuela y los recién graduados, conseguir ese primer empleo requerirá un nivel de determinación y de habilidades de preparación totalmente nuevo.

Blake Wittman, director de negocio europeo de la firma de contratación GoodCall, afirmó que una empresa de Praga le había comentado que las solicitudes para puestos vacantes se han disparado de unas 5-10 antes de la pandemia a hasta 50-100 candidatos para las ofertas actuales.

“Cualquier empleo que se abre es oro, y la gente se comporta en consecuencia”, dijo Wittman.

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