Italia acelerará la graduación de 10.000 estudiantes de Medicina, eximiéndolos de sus exámenes finales, para ayudar a combatir el brote.
El sistema sanitario del país está sometido a una gran presión, especialmente en la región de Lombardía.
El número de muertes ya supera las 2.500.
Italia incorporará a 10.000 estudiantes de Medicina, eliminando sus exámenes finales, para ayudar al servicio sanitario, bajo presión, a hacer frente al coronavirus, que se cobró otras 345 vidas.
El número de muertes aumentó a 2.503 en las últimas 24 horas, informó la Agencia de Protección Civil, mientras que el total de casos confirmados subió a 31.506, frente a los 27.980 anteriores: la cifra más alta fuera de China.
La crisis ha llevado al límite a los hospitales del epicentro del contagio, en el norte de Italia, y ha obligado a otras regiones a apresurarse para reforzar sus propios sistemas sanitarios, mientras aumenta el número de infectados en todo el país.
«Lombardía está al borde del colapso. Se están utilizando todas las camas de cuidados intensivos y todos los respiradores», afirmó Matteo Salvini, líder del partido Liga, que gobierna la próspera región.

Un posible motivo de preocupación es el aumento de casos en la provincia de Milán: 343 más en 24 horas, hasta alcanzar los 2.326.
El aumento del 17 % contrasta con el incremento mucho menor, del 11 %, en el conjunto de Lombardía.
Hasta ahora, la epidemia ha tenido un impacto relativamente leve en las principales ciudades de Italia, pero la densamente poblada capital financiera, con 1,4 millones de habitantes, ya registra 964 casos confirmados.

El responsable de Sanidad de Lombardía afirmó que era fundamental que los milaneses respetaran estrictamente todas las restricciones de circulación impuestas por el Gobierno «para evitar que el contagio se propague con mucha más fuerza en una zona muy poblada como Milán».
El ministro de Universidades, Gaetano Manfredi, afirmó que el Gobierno permitiría a los estudiantes de Medicina que se gradúan este año empezar a trabajar unos ocho o nueve meses antes de lo previsto y los eximiría de los exámenes obligatorios que normalmente deben realizar antes de obtener la titulación.
«Esto significa incorporar de inmediato al Sistema Nacional de Salud a unos 10.000 médicos, algo fundamental para hacer frente a la escasez que padece nuestro país», afirmó en un comunicado.
Los graduados serán destinados a trabajar en las consultas de medicina general y en residencias de ancianos, lo que liberará a colegas con más experiencia, que serán enviados a los hospitales, que se están llenando rápidamente.
Crisis en cuidados intensivos
En tres semanas, 1.135 personas han necesitado cuidados intensivos en Lombardía, la región del norte más afectada. La región solo cuenta con 800 camas de cuidados intensivos, según Giacomo Grasselli, jefe de la unidad de cuidados intensivos del hospital Policlinico de Milán.

Las autoridades trabajan para habilitar cientos de camas de cuidados intensivos en una instalación creada especialmente en el centro de exposiciones Fiera Milano, pero aún esperan recibir suficientes respiradores y personal cualificado.

El ex primer ministro Silvio Berlusconi afirmó que donaría 10 millones de euros (11 millones de dólares) para ayudar a equipar el nuevo centro, sumándose a una lista cada vez mayor de italianos adinerados que ofrecen fondos.
En Roma, la petrolera ENI ha pagado la conversión, por varios millones de euros, del pequeño hospital privado Columbus en un centro para tratar a pacientes con coronavirus.

En Génova, las autoridades están transformando un transbordador en un barco hospital que esperan tener listo pronto.
Con el objetivo de cartografiar la propagación de la enfermedad, el responsable de la región septentrional del Véneto anunció que aumentaría el número de pruebas diarias, de las 3.000 actuales a unas 11.300.
«Aunque encontremos un solo caso positivo, eso significa que tendremos 10 contagios menos», afirmó Luca Zaia. «No me preocupa demasiado el presupuesto. Es menos importante que la vida de nuestros ciudadanos».
El Gobierno ordenó el cierre generalizado en todo el país de restaurantes, bares y casi todas las tiendas, salvo las de alimentación y las farmacias, e instó a los italianos a quedarse en casa salvo en caso de emergencia.
Para hacer cumplir la orden, la policía ha intensificado los controles: en un solo día detuvo a unas 172.720 personas y les preguntó por qué estaban en la calle, un aumento del 50 % respecto al día anterior. De ellas, 7.890 fueron denunciadas por infringir la ley.
Una encuesta de SWG mostró que solo el 3 % de la población consideraba excesivo el confinamiento, mientras que el 50 % opinaba que se podía hacer más para frenar el contagio. También había inquietud por el futuro: algo más del 50 % temía perder su empleo.

