El virus de la COVID-19 sobrevive menos de cuatro horas en superficies de cobre, frente a hasta tres días en plástico y acero inoxidable.
El uso del cobre en el entorno físico de los centros sanitarios y de otros espacios de alto contacto cotidiano puede complementar otras medidas para combatir la propagación de enfermedades.
Durante más de 10 000 años, el cobre ha desempeñado numerosas funciones fundamentales en la civilización humana. La maleabilidad, la conductividad y la durabilidad de este metal rojo han hecho que se utilice en todo, desde las primeras herramientas hasta la fontanería y la electrónica moderna. De hecho, el cobre es hoy tan omnipresente que la salud del mercado del cobre suele ser un indicador de la salud de la economía en su conjunto, un hecho que le ha valido el apodo de «Doctor Cobre».
Hoy, mientras el mundo lucha contra una pandemia, resulta que el Doctor tiene un papel importante que desempeñar en la atención sanitaria, gracias a una propiedad poco habitual que convierte al metal en un asesino del coronavirus. El cobre es naturalmente antimicrobiano y elimina hasta el 99,9 % de las bacterias y los virus dañinos al «perforar los microorganismos», según el doctor Titus Wong, director médico regional de Control de Infecciones de Vancouver Coastal Health.
Un estudio reciente de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el Centro para el Control de Enfermedades, la UCLA y científicos de la Universidad de Princeton descubrió que el virus de la COVID-19 sobrevivía menos de cuatro horas en superficies de cobre, frente a hasta tres días en plástico y acero inoxidable. Y un nuevo estudio de Vancouver Coastal Health, confirmó la durabilidad del cobre y sus beneficios para el control de infecciones en un entorno hospitalario. El estudio pone de relieve la eficacia del uso del cobre para eliminar bacterias y virus no deseados, y demuestra que su uso en productos y superficies puede ayudar a combatir la propagación de enfermedades como la COVID-19.
Esa investigación forma parte del programa Cobre y Salud que Teck Resources lleva desarrollando desde 2016 en colaboración con profesionales sanitarios y socios del ámbito académico. El objetivo del programa es evaluar el potencial del cobre para hacer las comunidades más seguras mediante la reducción de las infecciones adquiridas en centros sanitarios (IAS). Las IAS son la cuarta causa de muerte en Canadá y cuestan al sistema sanitario más de 1 000 millones de dólares al año. Según el York Health Economics Consortium, el coste de instalar cobre antimicrobiano puede recuperarse en menos de dos meses gracias al ahorro derivado de una reducción significativa de las infecciones de pacientes y de una menor estancia hospitalaria.
El cobre ya se ha instalado en superficies de alto contacto, como pomos de puertas, encimeras, barandillas de camas, interruptores de luz y pasamanos, en más de 300 centros sanitarios de 26 países. A través de Cobre y Salud, Teck Resources ha impulsado una mayor concienciación e investigación sobre el uso antimicrobiano del cobre en Canadá, así como proyectos piloto para probarlo en centros sanitarios. Entre ellos figura la instalación de encimeras con cobre en el Vancouver General Hospital, primer uso de este tipo de cobre en un hospital canadiense.
Como ha dejado claro la actual pandemia mundial, desinfectar las superficies es fundamental no solo en los hospitales, sino en todas las zonas de gran afluencia. En Santiago de Chile ya se han instalado diez kilómetros de pasamanos de aleación de cobre a lo largo de las líneas de metro, y se prevé añadir más superficies de cobre en todo el sistema de transporte.
Una planta de automoción de Ontario instaló recientemente pasamanos recubiertos de cobre como parte de las medidas de prevención de la COVID-19 antes de reanudar la actividad. Las superficies de cobre también están apareciendo en centros de entrenamiento de equipos deportivos profesionales, en aeropuertos y en restaurantes, donde sus usos van desde el equipamiento de gimnasia hasta los botones de los ascensores y los electrodomésticos de cocina.
Aunque este avance es prometedor, la adopción del cobre contra las infecciones aún se encuentra en las primeras etapas. Como importante productor de cobre con abundantes recursos minerales y experiencia minera, Canadá puede liderar un cambio global hacia el uso de superficies de cobre tanto en la atención sanitaria como en entornos cotidianos, para ayudar a salvar vidas.
Por supuesto, los medios más eficaces para combatir la COVID-19, o cualquier otro virus, siguen siendo el lavado frecuente de manos, una buena higiene y la distancia física. Pero el uso estratégico del cobre puede complementar estas medidas, para que el entorno físico combata activamente las bacterias y los virus dañinos.

