La EPOC es una crisis crítica de salud pública y la tercera causa principal de muerte en el mundo, excluyendo la COVID-19.
Pese a ello, los gobiernos y los sistemas sanitarios no dan prioridad a esta enfermedad en comparación con otras enfermedades no transmisibles (ENT).
Para reducir la carga de la EPOC sobre las personas y el planeta son fundamentales la educación, la colaboración y la acción estratégica.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una crisis crítica de salud pública que recibe una prioridad insuficiente, cuenta con escasa financiación y se trata de forma deficiente. Cada año mata a más personas que el cáncer de pulmón y de mama juntos y es la tercera causa principal de muerte en el mundo (excluyendo la COVID-19). La carga de la enfermedad es significativa y afecta a unos 391 millones de personas, y se prevé que los costes asociados alcancen la cifra asombrosa de 4,3 billones de dólares entre 2020 y 2050. Además, el coste personal es considerable, ya que alrededor del 40 % de las personas con EPOC debe reducir su actividad laboral o dejar de trabajar por completo. Pese a todo ello, los gobiernos y los sistemas sanitarios no dan prioridad a esta enfermedad en comparación con otras enfermedades no transmisibles (ENT).
La EPOC también afecta de forma desproporcionada a las personas de los países de ingreso bajo y mediano (PIBM), donde las desventajas socioeconómicas, el acceso limitado a la atención sanitaria y el escaso conocimiento de la enfermedad agravan el problema. La Organización Mundial de la Salud estima que casi el 90 % de las muertes por EPOC entre las personas menores de 70 años se producen en los PIBM, mientras que casi la mitad de los pacientes con EPOC de estos países sufre exacerbaciones, es decir, brotes de síntomas que requieren tratamiento o incluso hospitalización. Las exacerbaciones de la EPOC pueden causar daños pulmonares permanentes e irreversibles y aumentar el riesgo de muerte, por lo que es esencial abordar esta cuestión.
Entre los responsables políticos sigue habiendo un desconocimiento de la enfermedad, lo que también contribuye al infradiagnóstico y al infratratamiento de la EPOC, por lo que necesitamos un cambio urgente de prioridades para hacer frente a esta carga.
Comprender los factores de riesgo y actuar en consecuencia
La EPOC es una afección progresiva caracterizada por síntomas persistentes que incluye tos crónica y falta de aire. Se trata de una enfermedad compleja influida por diversos factores de riesgo conocidos, entre ellos el tabaquismo, la contaminación del aire tanto en el exterior como en el interior del hogar y los riesgos laborales, como los contaminantes atmosféricos y los productos químicos. Estos factores pueden variar considerablemente según la zona geográfica.
En los países de ingreso alto, el tabaquismo explica más del 70 % de los casos de EPOC. Sin embargo, en los PIBM la situación es muy distinta: el tabaquismo solo contribuye al 30-40 % de los casos, y la otra causa de riesgo principal es la contaminación del aire en el hogar, provocada sobre todo por la quema de combustibles sólidos para cocinar o calentarse. Más de 2000 millones de personas en el mundo utilizan combustibles sólidos, sobre todo en zonas rurales de los PIBM, lo que supone un grave desafío para abordar el problema.

No obstante, las reformas políticas innovadoras tienen capacidad para influir en los resultados sanitarios. El Gobierno de la India está abordando la contaminación del aire en los hogares proporcionando a las personas por debajo del umbral de pobreza gas licuado de petróleo (GLP) para cocinar en lugar de combustibles sólidos. En un estudio sobre el impacto de este cambio de política en mujeres no fumadoras de las zonas rurales de Maharashtra, quienes cocinaban con GLP presentaban una menor prevalencia de enfermedad obstructiva de las vías respiratorias, incluida la EPOC (1,3 %), en comparación con el grupo que utilizaba combustibles sólidos (7,6 %). Se trata de un cambio de política visionario que no solo aborda la contaminación del aire, sino también las implicaciones sanitarias asociadas que se conocen, y que ya ha demostrado un impacto tangible en los resultados sanitarios.
A pesar de conocer los factores de riesgo y de constatar los devastadores efectos que la EPOC tiene en los pacientes y en la economía, la enfermedad sigue sin recibir el nivel de prioridad necesario en la atención clínica y en la política sanitaria en la mayoría de los PIBM, lo que provoca que los pacientes sean diagnosticados tarde, cuando la gravedad de la enfermedad ha aumentado. Cuando el diagnóstico se retrasa, los pacientes corren un mayor riesgo de comorbilidades, y el coste económico es mayor en comparación con el diagnóstico temprano, lo que subraya aún más la necesidad de un diagnóstico preciso y oportuno.
Colaboración, defensa y educación
Se estima que cada hora, la EPOC se cobra 425 vidas, un recordatorio sombrío de la urgencia que requiere hacer frente a una crisis de salud pública que lleva demasiado tiempo relegada en la agenda sanitaria mundial. Esto es especialmente importante en los PIBM, donde la carga es mayor, los recursos sanitarios ya están gravemente sobrecargados y el impacto económico es considerable.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para mejorar los sistemas sanitarios?
El Centro de Salud y Atención Sanitaria conecta a líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas sanitarios de todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante un diálogo de confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite a los socios alinearse en torno a prioridades compartidas e impulsar la acción colectiva para mejorar los resultados sanitarios.
Un aspecto crucial consiste en alinear e integrar la defensa de la EPOC con iniciativas sanitarias más amplias. Muchos países han establecido marcos para abordar las ENT, pero con demasiada frecuencia carecen de una inclusión adecuada de la EPOC y de estrategias respiratorias nacionales centradas en la reducción de la mortalidad. China, por ejemplo, ha demostrado lo que es posible en la mejora de la atención a la EPOC cuando la integración se produce a nivel nacional. Reconociendo la enorme carga que supone, ya que el país concentra casi un tercio de todos los casos de EPOC a nivel mundial, se ha implantado una estrategia nacional exitosa que incluye un cribado mejorado, pruebas de función pulmonar en la atención primaria y una formación exhaustiva para 140 000 profesionales de la atención primaria. Mediante una combinación de iniciativas, 1,5 millones de personas han sido examinadas en dos años, lo que ha dado lugar a un aumento notable del diagnóstico temprano de la EPOC.
Además de políticas sanitarias integradas como estas, debemos trabajar para derribar las barreras que suponen el escaso conocimiento y la falta de educación sobre la enfermedad, junto con un estigma generalizado. Ello desempeñaría un papel fundamental para desmitificar la enfermedad y animar a las personas a hablar con su profesional sanitario. Si logramos promover una mayor comprensión, realmente podremos transformar los resultados de los pacientes.
Una responsabilidad colectiva
En AstraZeneca nos comprometemos a apoyar un cambio en el panorama de la EPOC mediante Speak Up for COPD, una coalición de socios del ecosistema sanitario y del sector sin ánimo de lucro para aumentar la concienciación y el conocimiento entre los responsables de la toma de decisiones y garantizar que se escuche la voz de los pacientes con EPOC. Solo trabajando en colaboración podemos marcar la diferencia que necesitan los pacientes: priorizar la prevención, la detección temprana y una gestión integral y proactiva de la enfermedad, para que nadie con EPOC se quede atrás.
Mediante la educación, la colaboración y la acción estratégica podemos reducir significativamente la carga de la EPOC sobre las personas, sus familias, la sociedad y el planeta.

