Conoce a los héroes cotidianos de la pandemia

Volunteers at the North Enfield Foodbank Charity unload donations for the foodbank in Enfield as the spread of coronavirus disease (COVID-19) continues in London, Britain March 24, 2020.
Volunteers at the North Enfield Foodbank Charity in the UK unload donations.Image: REUTERS/John Sibley
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  • Los voluntarios se están convirtiendo en héroes de la pandemia de coronavirus.

  • En Polonia, mantienen con café y almuerzo a los médicos, que trabajan bajo una enorme presión.

  • En Nueva York, empaquetan alimentos para personas que ya no pueden permitirse comprarlos.

  • En Australia, una librería reparte libros en bicicleta a personas aisladas.

En medio de todo el sufrimiento y la angustia causados por la pandemia de coronavirus, voluntarios de todo el planeta muestran valentía y resiliencia al ayudar a algunos de los más vulnerables.

Desde garantizar que las personas tengan productos básicos durante los confinamientos hasta ayudar a las personas mayores y desorientadas a protegerse, estas son tres historias de heroísmo durante la crisis.

1. Alimentar a los hambrientos en una ciudad confinada

La ciudad de Nueva York tiene el mayor número de casos confirmados de COVID-19 de Estados Unidos, superando incluso los del epicentro del brote, en la provincia china de Hubei.

Incluso en tiempos normales, se calcula que 1,2 millones de personas en la ciudad de Nueva York carecen de alimentos suficientes. City Harvest suele entregar productos básicos a personas que no pueden permitirse comprar alimentos en cinco de los distritos de la ciudad. Pero el confinamiento en Nueva York amenazó con paralizar su labor fundamental.

Voluntarios empaquetan alimentos para familias necesitadas en City Harvest, en la ciudad de Nueva York.Image: REUTERS/Aleksandra Michalska

Sin desanimarse, los voluntarios siguen empaquetando alimentos para su distribución, clasificando productos frescos como maíz y repollo, pero trabajando separados para evitar la propagación de la infección.

«Es importante servir a la comunidad, servir a otras personas», declaró a Reuters Kent Gasser, uno de los voluntarios.

«Y siempre hay necesidad».

La directora de operaciones, Jen McLean, afirma que cada día ve crecer el número de personas con hambre.

«Lo que he visto es una oleada de personas que quieren ayudar. Sé que todos sentimos ahora mucho cariño. Solo tenemos que mantener la distancia para que podamos empaquetar esta comida y llevarla a las personas que dependen de ella».

2. Entregar café y pasear perros

Las calles de la ciudad polaca de Breslavia están desiertas mientras las personas acatan las instrucciones de quedarse en casa. Pero la calma es engañosa. En los hospitales de la ciudad, el personal médico trabaja a todo ritmo para atender a quienes sufren la COVID-19.

El voluntario Robert Wagner entrega café, bebidas energéticas, agua y almuerzos empaquetados a los paramédicos y médicos que trabajan horas extra.

«Intentamos apoyar a los profesionales sanitarios, que trabajan una docena de horas al día para protegernos del coronavirus», afirma.

Después de que se ordenara el cierre del restaurante de Joanna Cieslik, junto con los demás cafés y restaurantes de la ciudad, decidió cocinar platos nutritivos y entregarlos gratis a quienes más los necesitan, entre ellos personas mayores, enfermas y sin hogar.

«Organizamos una campaña de financiación colectiva, gracias a la cual podemos entregar comidas gratuitas a las personas más desfavorecidas», dice Cieslik.

Marta Listwan creó en Facebook un grupo llamado «Mano Visible» que coordina los esfuerzos de los voluntarios, incluido el paseo de perros para personas que no pueden salir de casa. Hasta ahora, se han inscrito más de 17.000 personas.

3. Llevar libros en bicicleta para ayudar a las personas en cuarentena

Mientras la ONU advierte sobre los efectos del coronavirus en la salud mental, una librería australiana ha encontrado una forma original de hacer llegar libros a personas aisladas.

Con la mayoría de las tiendas cerradas y las personas autoaisladas en casa, Gleebooks utiliza un servicio gratuito de entrega en bicicleta para llevar libros a los clientes atrapados en sus casas.

«Los libros son una buena forma de viajar sin tener que ir a ninguna parte», afirma la ciclista de la tienda, Nerida Ross.

«Creo que hay mucha ansiedad. La gente está bastante incierta, así que se siente muy agradecida por poder seguir accediendo a las cosas que le dan alegría, sin tener que salir de casa», afirma Ross.

Con muchos colegios cerrados, la tienda está vendiendo más libros de actividades y manualidades infantiles.

«Estamos aprendiendo una nueva forma de ser, y creo que la lectura es una parte muy importante de ello para las personas».

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