Decir que la humanidad está viviendo un momento decisivo quizá subestime la naturaleza de nuestra situación actual. Expresiones como «al borde del precipicio» o «punto de no retorno» describirían mejor los desafíos que afronta hoy nuestro planeta.
Los primeros seis meses de 2020 se vieron totalmente trastocados, no solo por la pandemia, que ha provocado miedo y puesto de manifiesto la desigualdad, sino también por la violencia racial y la intolerancia en todo el mundo. Hay hambre en el mundo. Hambre de alimentos. Hambre de justicia. Hambre de amor, de una vida mejor y una profunda convicción de que debemos unirnos para superar el culto al individuo y el deseo de sanar la fragmentación tan extendida hoy.
Cada vez está más claro que hemos malgastado tantas cosas que son valiosas para nosotros en esta Tierra. Más allá de la amenaza para la vida y el medio ambiente, la polarización política va en aumento. Fuerzas intransigentes y retrógradas se afianzan y sofocan el entendimiento y el diálogo. Promueven puntos de vista limitados que interpretan el mundo mediante oposiciones simplistas: izquierda frente a derecha, norte frente a sur, oeste frente a este. Y no reconocen el valor del hecho de que existe una sola raza humana, pese a nuestras diferencias de color y creencias.
Este relato podría reforzar la opinión de los pesimistas de que la humanidad ha fracasado como proyecto. Esa no es nuestra convicción. En todo el mundo hay mentes y corazones entregados a construir un mundo mejor. Hay proyectos con bases científicas probadas para combatir el calentamiento global. Lo único que nos impide poner en práctica estas soluciones son los intereses cortoplacistas arraigados de ciertos sectores políticos y económicos mundiales que solo velan por sí mismos.
Ahora debemos aprovechar esta oportunidad única para luchar por un «Proyecto de Vida» que vaya más allá de nuestras vidas individuales. Varias lecciones que hemos aprendido como empresa durante el último medio siglo nos guiarán:
Respeto por la naturaleza
Fundamos nuestra empresa hace 50 años, cuando el mundo de la cosmética ignoraba el potencial de la naturaleza en sus formulaciones y manipulaba las mentes, especialmente las de las mujeres que afrontaban los signos del envejecimiento, con la promesa de la eterna juventud. Siempre nos esforzamos por defender la verdad y profundizar nuestra relación con la naturaleza.
Fuimos pioneros en adoptar envases de recarga para reducir el impacto ambiental de nuestros productos y desarrollamos productos basados en la mayor fuente de biodiversidad del mundo: la Amazonía. Protegemos el medio ambiente y las comunidades locales, respetamos sus conocimientos tradicionales y garantizamos condiciones de comercio justo. Permitimos que las comunidades forestales lleven una vida digna y nos aseguramos de extraer riquezas de un bosque que seguirá en pie. Hemos alcanzado el liderazgo del mercado en Brasil y hemos llegado a millones de personas con el mensaje «Bem Estar Bem», la combinación de bienestar y sentirse bien. Promovemos el autocuidado, el cuidado de los demás y el cuidado del todo del que solo somos una parte.
En 2012 nos asociamos con Aesop, y en 2017 ampliamos nuestra presencia mundial al unirnos a The Body Shop —una empresa que admirábamos desde hacía años y cuyos mensajes activistas, impulsados por su fundadora Anita Roddick, resonaban profundamente con nuestras propias convicciones. Este año dimos la bienvenida a Avon a la familia, impresionados por su extraordinaria trayectoria de 130 años ofreciendo oportunidades que cambian vidas a millones de mujeres en todo el mundo. Con cada empresa recorriendo su propio camino, pero todas avanzando en la misma dirección, fundamos el grupo Natura &Co.
Al definir dónde queremos estar dentro de 10 años en este «Compromiso con la vida» para 2030, no conocemos del todo todos los pasos que debemos dar para lograrlo, pero tenemos clara la dirección. La crisis climática es grave. Necesitamos reinventar nuestra forma de operar para ser más ecológicos y eficientes. Actuaremos públicamente y con transparencia a favor de propuestas y políticas que lo hagan posible. Participaremos activamente en la construcción de sistemas de cambio que permitan a la ciudadanía y a los mercados seguir claramente esta transformación y allanar el camino para otros. Un camino que nos cambiará a todos a medida que nos eduque.
Natura es una empresa neutra en carbono desde 2007, pero aún tenemos mucho que mejorar y vamos a reforzar nuestro compromiso climático. Colaboraremos aún más estrechamente con las fuerzas que buscan proteger la Amazonía y ampliaremos nuestro trabajo con empresas, gobiernos y el mundo académico para poner fin a la deforestación y revertirla de aquí a 2030.
Nos comprometemos a ampliar y transparentar la forma en que cuidamos de nuestra gente, en este gran proyecto y en la construcción de una perspectiva global. La inclusión y la lucha contra todas las formas de discriminación son fundamentales, y creemos que podemos hacer aún más en este sentido. Aprovecharemos las herramientas digitales y nuestra convicción de que hay que cultivar relaciones humanas constructivas para ampliar nuestros esfuerzos.
En cuanto al impacto de nuestros productos en el planeta, nos aseguraremos de alcanzar la circularidad completa para 2030. Queremos ir más allá y trabajar para crear medios de producción cada vez más regenerativos, con objetivos claros para cada empresa de nuestro grupo. Buscaremos la circularidad de la economía y, a lo largo de este camino, invertiremos tiempo y recursos en soluciones aún más regenerativas, capaces de insuflar vida a nuestro mundo.
Nada de esto será posible en solitario. A lo largo del camino hemos tendido muchos puentes. Los consultores y representantes que conforman nuestra sólida red, nuestros empleados, nuestros inversores, quienes cuentan al mundo cómo está cambiando, quienes producen ciencia y quienes elaboran políticas públicas: todos forman parte de un ecosistema que acercamos cada vez más a nosotros.
Las empresas necesitan mantener un diálogo abierto con la sociedad. Al cuidar sus relaciones, las empresas cuidarán el clima. Y al cuidar el clima, podrán disfrutar y preservar mejor la riqueza de la que todos somos herederos: la vida misma, nuestro hogar, un planeta Tierra vivo, que respira y prospera.


