Se estima que 400 millones de personas en el mundo carecen de acceso a servicios básicos de salud, mientras que millones caen cada año en la pobreza extrema debido a los gastos sanitarios de su propio bolsillo. La carga de esta falta de cobertura sanitaria universal (CSU) recae en gran medida sobre África y Asia, donde el 97% de la población se empobrece por los gastos de salud pagados de su bolsillo. Estas regiones registran el aumento más rápido de la población que afronta gastos sanitarios catastróficos (definidos como tener que gastar el 30% o más en productos y servicios de salud). En África, se estima que 11 millones de personas caen en la pobreza cada año al destinar los ingresos de sus hogares al acceso a servicios de salud, medicamentos y productos.
La cobertura sanitaria universal consiste en garantizar que todas las personas y comunidades tengan acceso a la atención sanitaria que necesitan sin sufrir dificultades económicas. Sin embargo, garantizar la CSU no significa que los servicios de salud siempre sean gratuitos o de bajo costo; significa simplemente que los pagos directos no disuadirán a nadie de acceder a la atención ni serán causa de dificultades económicas.
La inclusión del objetivo de lograr la CSU en la Agenda 2030 de la ONU, los Objetivos de Desarrollo Sostenible , fue un hito en el reconocimiento de la salud como un derecho humano y representó un compromiso para abordar las desigualdades y la exclusión. La CSU es tanto un objetivo como un medio para alcanzar otros objetivos. No solo contribuye al logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible n.º 3, «Salud y bienestar», sino que también está vinculada a otros ODS, como el n.º 1, «Fin de la pobreza»; el n.º 8, «Trabajo decente y crecimiento económico»; y el n.º 10, «Reducción de las desigualdades».
Por consiguiente, lograr la CSU se ha convertido en una prioridad para instituciones mundiales como la Organización Mundial de la Salud, que se propone brindar CSU a mil millones de personas más para 2023, y el Banco Mundial, que ha convertido la CSU en un pilar de sus dos objetivos: acabar con la pobreza extrema y aumentar la equidad y la prosperidad compartida.
En África y Asia, se ha reconocido la importancia de la colaboración entre los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para avanzar hacia la CSU. Las dos regiones han comenzado a cooperar aprovechando una perspectiva del Sur Global sobre cómo lograr la CSU. Estos son algunos ejemplos de cómo ha funcionado hasta ahora:
Kenia aspira a ofrecer atención sanitaria básica gratuita mediante una alianza con Tailandia

Cuando el presidente Uhuru Kenyatta anunció suplan de acción de los cuatro grandes para Kenia el año pasado, la CSU figuraba entre sus prioridades. En diciembre de 2018 se puso en marcha un programa piloto centrado en cuatro condados con una alta carga de enfermedades —Kisumu, Nyeri, Machakos e Isiolo—, que ofrecerá servicios básicos de salud gratuitos a los residentes menores de 18 años, con el objetivo de llegar a 3,2 millones de personas antes de ampliarse a todo el país.
El Gobierno keniano se ha fijado 2022 como plazo para alcanzar sus ambiciosos objetivos. Para acelerar el proceso, ha establecido una alianza de intercambio de conocimientos con uno de los pocos países en desarrollo que han implantado con éxito la CSU: Tailandia.
Hace tres décadas, esta nación del Sudeste Asiático comenzó a introducir gradualmente la cobertura sanitaria universal: primero para las personas pobres, luego para quienes estaban cerca del umbral de pobreza, así como para los niños, las personas mayores y los empleados del sector formal. Para el año 2000, Tailandia había alcanzado una cobertura del 71%, pero cada año seguían muriendo 17.000 menores de cinco años, muchos de ellos por enfermedades prevenibles.
En 2001, dio un salto enorme con la elección de un nuevo gobierno que puso en marcha el Régimen de Cobertura Universal. Hoy, todas las personas tailandesas tienen derecho a un paquete integral de salud, financiado en gran medida mediante un impuesto general sobre la renta. Como resultado, ha disminuido la mortalidad infantil, ha mejorado la salud de los trabajadores y se han reducido considerablemente los gastos sanitarios que antes resultaban devastadores para las familias. Además, el modelo tailandés merece reconocimiento por haber sido impulsado y financiado localmente, lo que lo hace independiente de los recursos de los donantes.
De 2019 a 2021, Tailandia será socio asesor y técnico de Kenia en su intento de implantar la CSU. Ya, más de 50 kenianos han recibido formación en toma de decisiones basada en evidencia para el sector de la salud por parte del Programa de Evaluación de Intervenciones y Tecnologías Sanitarias de Tailandia. La alianza permitirá a Kenia dar pasos de gigante hacia el logro sostenible de la CSU y facilitará también la transferencia de conocimientos a otros países de la región.
Otro factor que ha contribuido al avance de Kenia ha sido la implementación de modelos de financiación innovadores, como Managed Equipment Services (MES), diseñado por GE Healthcare. Como uno de los mayores proyectos de reparto de riesgos entre el sector público y el privado de su tipo en el ámbito de la salud hasta la fecha en África, el modelo MES de Kenia, de 450 millones de dólares, está concebido para brindar al personal y a los pacientes de los hospitales públicos del país acceso a las tecnologías médicas, los servicios y la capacitación más recientes.
El proyecto representa un nuevo modelo para modernizar la infraestructura sanitaria en África: reúne a socios de implementación, prestamistas, aseguradoras y servicios de asesoría para crear un nuevo modelo de reparto de riesgos y beneficios, así como de evaluación crediticia, destinado a financiar grandes proyectos de infraestructura sanitaria.
Con este enfoque, Kenia podrá presupuestar los gastos sanitarios a lo largo de varios años al aplazar los desembolsos iniciales de capital. Esto ayuda a mantener la flexibilidad de los presupuestos de salud y permite que el Ministerio de Salud siga asignando fondos esenciales a los desafíos sanitarios más urgentes.
Egipto recurre a Japón para recibir orientación sobre la CSU
En febrero, el Ministerio de Salud de Egipto y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón celebraron un tercer seminario; el país africano buscaba asesoramiento sobre cómo implantar su propio sistema de CSU.
El seminario examinó la nueva ley de seguro médico de Egipto y debatió los obstáculos para implantar la CSU y cómo superarlos. Un país como Japón, que logró la cobertura universal del seguro médico en 1961, puede ofrecer valiosas perspectivas sobre aspectos como la equidad en el acceso y la necesidad de realizar ajustes continuos. En Japón, por ejemplo, las inquietudes ante el envejecimiento de la población han obligado a reestructurar la atención sanitaria y a crear un fondo para las personas mayores.
No existe una fórmula única para lograr la CSU, y cada país debe avanzar hacia el objetivo de la ONU a su manera. Sin embargo, las alianzas y el intercambio de conocimientos están demostrando ser vías excelentes para que los países aprendan y eviten errores comunes en su camino hacia la cobertura sanitaria para todos.


