La crisis del coronavirus podría aumentar en un 2% el número de personas pobres y hambrientas.
Los países deberían abstenerse de imponer restricciones comerciales cuando sea posible.
Los gobiernos deberían ampliar el acceso asequible a internet para facilitar el comercio electrónico.
Los países menos adelantados (PMA) tienen una capacidad y una preparación limitadas para hacer frente a las consecuencias económicas de la crisis de la COVID-19 y probablemente sufrirán graves dificultades. Las estimaciones iniciales sugieren que estas perturbaciones podrían contribuir a un aumento de la pobreza mundial, y que el número de personas pobres y hambrientas aumentaría un 2%.
Sin embargo, con medidas y políticas de apoyo adecuadas y esfuerzos coordinados, los países más pobres del mundo pueden afrontar esta crisis. Así es como pueden hacerlo.
1. Mantener abierto el comercio
Según la Organización Mundial del Comercio, el 87,5% de los bienes exportados por los PMA se vende en 10 grandes mercados, todos ellos gravemente o moderadamente afectados por el brote de COVID-19. Debido a la caída de la demanda en esos mercados, es seguro que los PMA perderán una parte significativa de sus ingresos por exportaciones. Este descenso hará imposible que los PMA alcancen la Meta 11 del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 17, que busca duplicar su proporción de las exportaciones.
La escasez de materias primas procedentes de China, debida a las interrupciones de las cadenas de suministro, afectará a muchos PMA. Por ejemplo, el cierre de las fábricas de ropa de Camboya, que obtienen de China el 60% de sus materias primas, podría afectar a 160.000 trabajadores en el peor de los casos.
Los PMA también se ven afectados por la reducción de los pedidos o la cancelación de pedidos listos para el envío por parte de las marcas occidentales de ropa, algunas de las cuales ya han cerrado sus tiendas. Como resultado de esos cierres, solo en Bangladesh se han cancelado pedidos de ropa por valor de 1.500 millones de dólares, lo que afecta a más de 1.000 fábricas de ropa.
Otro aspecto importante del comercio que destaca Global Trade Alert es que, al 21 de marzo de 2020, 54 gobiernos habían establecido 46 prohibiciones a la exportación de suministros médicos, incluidos los equipos de protección personal, fundamentales para que el personal médico atienda a pacientes con COVID-19. Los PMA necesitarán importar suministros médicos para atender al creciente número de pacientes de COVID-19, ya que muchos no los producen en el país.
Las exportaciones de servicios de los PMA también se han visto afectadas, y el sector de los viajes y el turismo es el más perjudicado. Según una previsión inicial de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (OMT de la ONU), la crisis podría provocar pérdidas de ingresos de hasta 50.000 millones de dólares. Como muchos PMA dependen de este sector, que representa el 7% de sus ingresos por exportaciones, una recesión prolongada tendrá un impacto considerable en los ingresos por exportaciones, las reservas de divisas, el PIB y, por supuesto, el empleo, especialmente el de las mujeres.
Para abordar estos problemas, los países deberían abstenerse de imponer restricciones comerciales cuando haya otras opciones de política disponibles. Además, es importante mantener abierto el comercio, no solo de suministros médicos, sino también de otros bienes, como alimentos, materias primas y suministros energéticos. Las instalaciones de comercio, transporte y tránsito deberían seguir funcionando sin restricciones, de conformidad con una reciente declaración ministerial conjunta emitida por siete miembros de la Organización Mundial del Comercio, incluido un PMA. Más PMA deberían sumarse a esta iniciativa. Para reducir al mínimo el contacto cara a cara entre comerciantes y autoridades fronterizas, de transporte y de tránsito, se debería promover el comercio sin papel como una medida de rápida aplicación.
2. Ofrecer apoyo relacionado con la inversión
La última proyección de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) muestra que el flujo total de inversión extranjera directa podría caer hasta un 15%, según cuándo se logre contener la COVID-19. Estas cifras contrastan marcadamente con los datos publicados en enero de 2020, que preveían un crecimiento de la IED del 5% en 2020-2021.
Este descenso afectará sin duda a los PMA, donde se han realizado inversiones importantes en combustibles, minerales y manufacturas, sectores que están experimentando perturbaciones de la demanda y la oferta. A pesar de la inevitable caída de la IED, la comunidad internacional debería colaborar estrechamente con el sector privado para contribuir a la Meta 5 del ODS 17, que prevé la adopción y aplicación de regímenes de promoción de inversiones para los PMA, a fin de mantener los tan necesarios flujos de IED hacia estos países. Esto es aún más crucial para los PMA que están a punto de «graduarse» de la categoría de PMA.
3. Aumentar los flujos de ayuda para el comercio
Aunque aún es pronto para predecir el impacto en la iniciativa de Ayuda para el Comercio, un salvavidas fundamental para que los PMA alcancen un crecimiento económico sostenible y reduzcan la pobreza, podría producirse un descenso temporal debido a que los recursos para el desarrollo se destinen a las iniciativas de respuesta a la COVID-19. Dado que la Ayuda para el Comercio, que forma parte de la asistencia oficial para el desarrollo, está estrechamente vinculada a la renta nacional bruta (RNB) de cada país donante, una reducción de la RNB generalmente supondría una disminución de dicha ayuda.
A pesar de estos desafíos, no debe subestimarse la importancia de la Ayuda para el Comercio para ayudar a los PMA a recuperarse mediante el apoyo a la competitividad de sus microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes).
Centro de Comercio Internacional (ITC) señala en sus investigaciones que, a medida que el comercio mundial se tambalea, es probable que las mipymes atraviesen cuatro fases, sucesivas o simultáneas: desde los cierres hasta las interrupciones del suministro, la caída de la demanda y, finalmente, el repunte durante la recuperación. El ITC ha advertido que las mipymes de distintos sectores se ven afectadas de maneras diferentes y que las respuestas de política deben adaptarse cuidadosamente.
Nunca ha sido más apremiante cumplir la Meta A del ODS 8 y aumentar la asignación de Ayuda para el Comercio a los PMA, con el fin de promover un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.
4. Aprovechar el potencial del comercio electrónico
El comercio electrónico seguirá siendo un apoyo fundamental para los consumidores durante este periodo, mientras cierran las tiendas físicas y los consumidores evitan los espacios públicos y optan por transacciones sin efectivo.
Los gobiernos de los PMA, en estrecha colaboración con los proveedores de servicios de telecomunicaciones e internet y los bancos centrales, deberían aprovechar la oportunidad que presenta la crisis para adoptar algunas medidas de rápida aplicación. Entre ellas figuran: ampliar el acceso asequible a internet, de conformidad con la Meta C del ODS 9; ofrecer soluciones de pago sólidas y facilitar las transacciones financieras móviles.
5. Diseñar y aplicar políticas de redes de protección social
Varios países desarrollados y algunos países en desarrollo ya han anunciado paquetes de estímulo mediante políticas monetarias, como la expansión cuantitativa, o políticas fiscales, como las transferencias de recursos, para apuntalar sus economías y proporcionar redes de protección social durante la crisis de la COVID-19 y después de ella.
Aunque quizá los PMA no tengan capacidad para adoptar medidas de este tipo, deberían aprovechar esta crisis para establecer mecanismos de protección social que ayuden a sus empresas, en particular a las mipymes, así como a los sectores pobres y vulnerables de la sociedad. Para garantizar que los PMA no aumenten su carga de deuda, deberíamos explorar plenamente y aprovechar todo el apoyo ofrecido por las instituciones financieras internacionales, incluida una reciente llamada a la acción para suspender los pagos de la deuda de los llamados países de la AIF, donde vive dos tercios de la población mundial que se encuentra en situación de pobreza extrema.

