Cómo pueden las vacunas llegar a los más pobres del mundo

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Organisations such as the vaccine alliance GAVI have expressed fears that poor nations would lose out in the global race to receive a vaccine.Image: REUTERS/Dado Ruvic
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  • Pfizer Inc ha anunciado que su nueva vacuna contra la COVID-19 tiene una eficacia del 90 % para combatir la COVID-19.

  • Pero existen obstáculos para que una vacuna llegue a los más pobres del mundo, como la falta de fondos, de electricidad y de almacenamiento en frío.

  • Los países más ricos ya han firmado acuerdos de suministro por valor de miles de millones de dólares con farmacéuticas y han adquirido 3800 millones de dosis de posibles vacunas contra el coronavirus.

El 9 de noviembre, Pfizer Inc afirmó que su vacuna experimental contra la COVID-19 era más de un 90 % eficaz, un gran avance en la lucha contra una pandemia que ha matado a más de un millón de personas e infectado a 50 millones.

Fabricantes de medicamentos de todo el mundo compiten por desarrollar vacunas contra la COVID-19, pero organizaciones como la alianza mundial de vacunas GAVI han expresado su temor de que las naciones pobres queden rezagadas en la carrera mundial.

Los países más ricos han firmado acuerdos de suministro por valor de miles de millones de dólares con farmacéuticas y han adquirido 3800 millones de dosis de posibles vacunas contra el coronavirus, lo que deja pocas dosis disponibles para las naciones pobres, según un reciente análisis del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke.

¿Por qué el acceso a vacunas que salvan vidas ha sido tan desigual y podría la pandemia de coronavirus llevar a los países a unirse en torno a una vacuna asequible?

El panorama general:

Incluso antes de que llegara la COVID-19, el acceso a las vacunas era profundamente desigual, con unos 20 millones de niños sin recibir vacunas que podrían protegerlos de enfermedades graves, la muerte, la discapacidad y los problemas de salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se estima que 1,4 millones de niños menores de cinco años murieron en 2016 a causa de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como la neumonía, la diarrea y el sarampión, según UNICEF.

La situación podría empeorar, ya que los confinamientos relacionados con la COVID-19 han interrumpido la inmunización rutinaria de millones de niños contra enfermedades no causadas por el coronavirus, como la difteria, el sarampión y la poliomielitis.

Según la OMS, unos 80 millones de niños menores de 1 año en al menos 68 países podrían verse afectados.

¿Por qué ha sido tan difícil hacer llegar las vacunas a los países en desarrollo?

Según GAVI, el coste de vacunar a un niño contra la difteria, la tos ferina, la hepatitis B, el tétanos, la neumonía, la poliomielitis y el rotavirus fue de 15,90 dólares en 2018.

Aunque pueda parecer poco, sigue estando fuera del alcance de muchos hogares pobres.

Por ello se creó GAVI como alianza, respaldada por la Fundación Bill y Melinda Gates, la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial, UNICEF y otros, con el fin de proporcionar vacunas a los países más pobres del mundo.

Actualmente, alrededor de cien equipos de desarrollo de fármacos en todo el mundo, entre ellos instituciones, empresas de biotecnología y grandes farmacéuticas, compiten por desarrollar vacunas contra la COVID-19.

"La preocupación que tenemos es que, si no ampliamos la producción de forma drástica ahora mismo, y lo hacemos asumiendo riesgos, cuando las vacunas estén disponibles, podrían ser acaparadas por los países ricos", declaró a principios de este año Seth Berkley, director ejecutivo de GAVI.

¿Desempeñan un papel la infraestructura y la logística?

Muchos países pobres carecen de electricidad y almacenamiento en frío fiables, dos elementos fundamentales para mantener la eficacia de las vacunas, y a veces no hay suficientes profesionales sanitarios para administrarlas.

Gran parte de la población mundial también vive en lugares sin carreteras adecuadas, agua corriente ni conexión telefónica, lo que dificulta contactar con los posibles receptores de las vacunas y llevárselas.

¿Y la política?

La estabilidad de un país también desempeña un papel importante en que las personas puedan acceder a las vacunas.

Por ejemplo, según UNICEF, dos tercios de los niños no vacunados viven en países frágiles o afectados por conflictos.

Entre 2010 y 2016, Siria registró el mayor descenso de niños vacunados, con una cobertura que cayó 38 puntos porcentuales, seguida de Ucrania, donde la cobertura disminuyó 33 puntos porcentuales, añadió la agencia.

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