Cómo pueden las empresas desarrollar resiliencia frente a las pandemias

An empty assembly line is pictured at Autoeuropa Volkswagen car factory during partial lockdown as part of state of emergency to combat the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Lisbon, Portugal March 30, 2020. REUTERS/Rafael Marchante - RC2IUF9CF91W
Global shocks pose a major risk to supply chains.Image: REUTERS/Rafael Marchante
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  • Ninguna empresa es inmune a las perturbaciones causadas por la COVID-19.

  • Las empresas pueden planificar las interrupciones identificando a sus proveedores y compradores.

  • Deben diversificar su cadena de suministro para mitigar futuras perturbaciones.

La picadura de una abeja estuvo a punto de matarme. Por eso, a muchos les sorprende mi pasión por la apicultura. Al cuidar sus colmenas, observo el complejo sistema de interdependencia, adaptabilidad y eficiencia de la naturaleza.

Es fascinante aplicar estas observaciones al mundo empresarial. Controlar mi alergia potencialmente mortal cuando estoy rodeado de 200.000 abejas consiste en mitigar riesgos. Sin embargo, como aprendí hace poco al perder mi última colmena debido al cambio ambiental, los ecosistemas son especialmente vulnerables a los riesgos que escapan a tu esfera de influencia y control.

El impacto del nuevo coronavirus (COVID-19) en el comercio mundial es un ejemplo de ello. El ecosistema de la cadena de suministro se extiende entre empresas de todo el mundo y a través de ellas. Las empresas obtienen bienes y servicios de proveedores de todo el planeta, que a su vez los obtienen de otros. Como las abejas, el comercio presta un servicio esencial. Sin embargo, cuando un acontecimiento como la COVID-19 afecta a una parte de esta red, todo el ecosistema queda expuesto a perturbaciones. Esto significa que ninguna empresa es inmune.

Al igual que ocurre con mis abejas, la interdependencia hace que el sistema en su conjunto sea más eficiente, pero puede introducir riesgos y vulnerabilidades ocultos. Como los consumidores asiáticos impulsan el crecimiento mundial, un incidente en el otro lado del mundo puede propagarse rápidamente. Del mismo modo que una cadena solo es tan fuerte como su eslabón más débil, las empresas pueden descubrir rápidamente perturbaciones inesperadas en toda su cadena de suministro.

El desastre nuclear de Fukushima de 2011 provocó una conmoción imprevista entre los fabricantes de automóviles de todo el mundo. Las cadenas de suministro dependían de un único fabricante de componentes electrónicos, situado tan cerca de la central nuclear de Fukushima que tuvo que cerrar. Esto redujo abruptamente alrededor de un 40 % el suministro mundial de microcontroladores, un tipo de chip personalizado utilizado en los automóviles, lo queinterrumpió la producción de automóviles en todo el mundo.

Ejemplos como este refuerzan la idea de que la cadena de suministro de una empresa es una cuestión estratégica. Entonces, ¿cómo pueden las empresas gestionar eficazmente el riesgo de perturbaciones imprevistas?

La pandemia causará estragos en los patrones comerciales

La prioridad inmediata es cuidar de los empleados y sus familias. Es necesario establecer un proceso para compartir información oportunamente en ambas direcciones, a fin de difundir ampliamente las recomendaciones oficiales. En un esfuerzo por limitar el contagio de la COVID-19, los empleados de los países afectados no han podido trabajar en sus centros habituales. Por eso, facilitar el trabajo a distancia puede mantener la productividad. Durante los períodos prolongados de trabajo desde casa, hay que considerar aspectos prácticos y personales, desde la velocidad de la conexión de banda ancha hasta el bienestar de los empleados.

El siguiente paso es descubrir las dependencias ocultas mediante una revisión integral de la cadena de suministro. Al identificar a proveedores y compradores, las empresas pueden planificar las interrupciones hasta el nivel de cada componente. Además, cuando las carreteras, los puertos y las instalaciones de carga se vean afectados, quizá se necesiten alternativas logísticas y de distribución. En el mes siguiente a las primeras restricciones de viaje por la COVID-19, aproximadamentese canceló la mitad de las salidas programadas en una importante ruta marítima entre Asia y Europa . Tener visibilidad de las operaciones, desde el abastecimiento y la producción hasta la distribución, permitirá a las empresas preparar de antemano opciones de contingencia.

Una vez que remitan los impactos inmediatos, las empresas deben prepararse para la demanda acumulada. Este repunte puede provocar un aumento de los pedidos, lo que exige agilidad. Contar con financiación permite asignar recursos de forma rápida y flexible para aumentar la capacidad y evitar cuellos de botella.

Luego, ante la posibilidad de futuras perturbaciones, las empresas deberían considerar la diversificación de la cadena de suministro. Una mayor variedad de proveedores en distintas regiones mitiga el riesgo de que un país quede aislado. Stanley Black and Decker, el mayor fabricante de herramientas del mundo, ha ampliado recientemente su producción en Estados Unidos paraevitar depender de una sola región.

Estas medidas contribuyen a desarrollar resiliencia. Esto cobra mayor importancia a medida que se multiplican las posibles perturbaciones: enfermedades infecciosas, como el SARS, el ébola o la COVID-19; factores ambientales, como Fukushima; factores financieros, como la crisis financiera mundial; o la inestabilidad política. ElInforme de Riesgos Globalesdel Foro Económico Mundial presenta un panorama incierto y destaca la intensificación de los riesgos ambientales. El fracaso de la mitigación y adaptación al cambio climático es el principal riesgo por su impacto, seguido de la pérdida de biodiversidad, algo que he experimentado recientemente en primera persona.

Con el tiempo, quizá se reduzcan las distancias que abarcan las relaciones entre empresas y proveedores. Esto permitiría estar más cerca del consumidor y mitigar los riesgos. Sin embargo, sería miope cortar los vínculos que impulsan el crecimiento mundial. De hecho, la propuesta de volver a depender únicamente de proveedores nacionales reduciría la resiliencia. Es fundamental contar con diversas opciones, ya que los bienes, servicios y competencias podrían no estar disponibles, no ser competitivos o ser difíciles de conseguir cerca de casa. Y, mientras la naturaleza perturba el comercio mundial, los responsables políticos deben procurar aliviar la carga, en lugar de añadir másbarreras que han restringido el comercio en los últimos años.

Las empresas no pueden controlar un entorno externo volátil e incierto, pero sí pueden responder con flexibilidad. A medida que se multiplican las amenazas, la resiliencia se vuelve fundamental. Las empresas se distinguen al anticiparse a las perturbaciones externas y protegerse de sus efectos posteriores.

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