Los entornos saludables favorecen el bienestar de la infancia: un hogar limpio y seguro y una atención sanitaria adecuada son fundamentales para mejorar la salud y el bienestar durante la niñez.
Al centrarnos en soluciones de energía limpia en el hogar y los centros de salud, mientras reducimos las emisiones, podemos proteger la vida de los niños hoy y en el futuro.
Así es como podemos resolver varios desafíos mundiales, como la pobreza energética para cocinar y la falta de una fuente fiable de energía en la atención sanitaria, si ponemos a la infancia en primer lugar.
¿Qué tienen en común la cocina limpia y los centros de salud seguros y sostenibles? Invertir en estas iniciativas puede impulsar nuestras economías, salvar vidas y proteger el futuro del planeta, empezando por mejorar la salud y el bienestar de la infancia.
Los entornos saludables favorecen el bienestar de la infancia. Un niño nace sin riesgos en un centro de salud que cuenta con electricidad e infraestructura fiables. Un niño vive en un hogar con aire limpio que no pone en riesgo su vida, su salud ni su desarrollo.
Podemos resolver varios desafíos a la vez si ponemos a la infancia en primer lugar. Al centrarnos en soluciones de energía limpia en el hogar y los centros de salud mientras reducimos las emisiones, podemos proteger sus vidas hoy y en el futuro.
De combatir la pobreza energética para cocinar a promover la cocina limpia
Abordar la pobreza energética para cocinar mediante la inversión en «cocina limpia» tiene el mayor potencial para reducir la contaminación en los hogares y salvar vidas. Medio millón de niños mueren cada año debido a la contaminación del aire en interiores de los hogares, y la mayoría de estas muertes se producen en el África subsahariana y algunas zonas del sur de Asia.
Si ayudamos a las personas más vulnerables del mundo a avanzar en la transición energética y a adoptar combustibles y tecnologías más limpios, reduciremos las emisiones de gases de efecto invernadero y mejoraremos los resultados de salud infantil.
Esto implica ampliar el uso de combustibles más limpios, como el gas licuado de petróleo (GLP) o el biogás; invertir en tecnologías más limpias, como cocinas mejoradas; instalar mejores sistemas de ventilación, y fomentar los cambios sociales y de comportamiento necesarios para elegir opciones energéticas más ecológicas.
Hay varias iniciativas mundiales en marcha, en las que el sector privado desempeña un papel clave para resolver este problema junto con los gobiernos de algunos países, entre ellos:
Nepal: En seis municipios remotos de Nepal, las cocinas ecológicas mejoradas que UNICEF ha suministrado en colaboración con los gobiernos locales están ayudando a proteger la salud de las mujeres y los niños, así como el medio ambiente.
China: Además de abordar la contaminación del aire en los hogares, China está adoptando un enfoque sistemático para proteger la salud ambiental infantil y hacer frente simultáneamente a múltiples amenazas ambientales. Recientemente, China presentó una versión beta de una plataforma de vigilancia de la salud ambiental infantil que servirá de base para formular políticas de salud ambiental fundamentadas en datos. Además, China se ha unido a la iniciativa liderada por UNICEF Colaboración para la Salud Ambiental Infantil para contribuir a los esfuerzos mundiales por proteger a la infancia de múltiples amenazas climáticas y ambientales.
Ahora más que nunca, debemos actuar con rapidez y ampliar la escala de las iniciativas para acabar con la pobreza energética para cocinar de aquí a 2030 y evitar más de 1000 muertes infantiles cada día.
Centros de salud seguros y sostenibles
La energía fiable y resiliente es fundamental para atender los partos y garantizar servicios básicos de salud, como el suministro de agua potable, la iluminación y las comunicaciones. Sin embargo, hoy en día, mil millones de personas en todo el mundo acuden a centros de salud que carecen de electricidad fiable.
Los centros de salud que sí tienen energía suelen depender de generadores diésel, sobre todo en las zonas más desfavorecidas, ya que suelen estar desconectadas de la red eléctrica. Incluso en zonas urbanas, el suministro de energía es poco fiable debido a los cortes programados.
Un servicio de salud que no funciona bien puede reducir la demanda de atención sanitaria y llevar a las personas a buscar alternativas, lo que aumenta los riesgos; por ejemplo, los partos en el hogar.
Cuando no hay electricidad, no se puede garantizar que las vacunas y los medicamentos esenciales se conserven a la temperatura adecuada, lo que pone en riesgo su eficacia. Además, cuando faltan opciones adecuadas de atención médica, aumentan la morbilidad y la mortalidad infantil y disminuye la productividad laboral de las personas cuidadoras.
Necesitamos crear soluciones beneficiosas para todos. Si queremos mejorar los resultados de salud infantil, debemos resolver la pobreza energética garantizando un suministro de energía fiable, asequible y sostenible en los centros de salud. En muchos casos, los sistemas descentralizados de energía renovable son la solución más rentable y favorable para el clima a fin de fortalecer la resiliencia energética.
La energía limpia ofrece beneficios conjuntos para el clima y la salud infantil
Lograr que los centros de salud sean seguros y sostenibles contribuirá en gran medida a generar beneficios conjuntos para la lucha contra el cambio climático y la salud infantil.
Los datos más recientes muestran que cada dólar invertido en resiliencia energética en los distintos sectores sociales podría generar un rendimiento triple. Los países piloto del último estudio de UNICEF y Economist Impact, Pakistán y Tanzania, demostraron de forma tangible el impulso potencial para la economía —2.300 millones de dólares y 500 millones de dólares, respectivamente— cuando se refuerza la resiliencia energética.
Además, el informe mostró que los sistemas descentralizados de energía renovable son la mejor opción para la sostenibilidad y la resiliencia energética.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para reducir las muertes infantiles evitables y garantizar el acceso universal a la cocina limpia están estrechamente vinculados con los objetivos climáticos establecidos en el Acuerdo de París.
¿Cómo está haciendo frente el Foro Económico Mundial a la crisis climática?
Los beneficios conjuntos anuales para la salud, la igualdad de género y el clima derivados de lograr el acceso universal a métodos de cocina más limpios y acabar con la pobreza energética para cocinar de aquí a 2030 ascienden a 192.300 millones de dólares, más de 25 veces la inversión estimada del sector público.
La cocina limpia también puede aliviar los problemas de salud y las cargas económicas que afectan de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas, quienes asumen en gran medida las tareas cotidianas de cocinar en todo el mundo.
Esto demuestra que invertir en tecnologías de cocina limpia y en centros de salud seguros y sostenibles no solo es lo correcto, sino también lo más sensato.

