Los profesionales sanitarios están sometidos a una presión inmensa.
¿Y si pudiéramos liberarles tiempo para que puedan centrarse en sus pacientes?
Los avances en IA y tecnología sanitaria digital están empezando a hacerlo de formas prometedoras.
Si alguna vez tienes que acudir a tu hospital local para someterte a un procedimiento o a una revisión rutinaria, todos sabemos que puede ser estresante, incluso inquietante. Conocer a los profesionales sanitarios responsables de tu atención puede tranquilizarte rápidamente, como tanto necesitas. Es reconfortante conocer a las personas que están ahí para ayudarte, que aportan calma y confianza a una situación a menudo tensa y que se toman el tiempo necesario para escucharte, atenderte y explicarte lo que necesitas saber.
Pero, aunque todos agradecemos recibir toda la atención de un profesional sanitario, quizá no veamos ni entendamos que cada día tiene que hacer frente a numerosos desafíos. A menudo soportan una presión inmensa: atienden a un número creciente de pacientes y trabajan con falta de personal, mientras deben gestionar tareas administrativas que consumen mucho tiempo y todo tipo de complejidades.
Las tareas que no implican atender directamente a los pacientes pueden consumir un tiempo valioso y alejar a los profesionales sanitarios de su labor asistencial, y ellos están notando sus efectos. En una encuesta, el 81% de los médicos encuestados en EE. UU. dijo que tenía una carga de trabajo excesiva, y el 86% afirmó que «le preocupa la capacidad del sistema sanitario estadounidense para atender a una población que envejece». En otra, el 71% del personal del NHS encuestado en el Reino Unido —que tiene contacto directo con los pacientes— dijo que «no disponía del tiempo que le gustaría tener» para ayudar a los pacientes.
A menudo oigo hablar de estas mismas situaciones. Por ejemplo, hace poco un profesional sanitario me contó lo frustrante y desmoralizador que puede ser verse atrapado en tareas que le apartan de la atención a los pacientes. Después me mostró cómo su departamento anota manualmente información de un sistema para luego introducirla manualmente en otro.
Apoyar e implicar a los profesionales sanitarios
Al ver y escuchar estas historias de profesionales sanitarios, siento la responsabilidad de dar visibilidad a las presiones que afrontan a diario, para ayudarles, pero también porque estos desafíos, en última instancia, nos afectan a todos. Como responsable de una empresa de innovación, esto me reafirma aún más en mi determinación de encontrar formas en que la tecnología pueda ayudar. Deberíamos hacer todo lo posible para que los profesionales sanitarios se sientan apoyados, implicados y con energía, en lugar de sobrecargados y agotados. Esto contribuirá a mejorar su experiencia cotidiana, atraer a más personas al sector sanitario y mejorar la atención.
Confío en todas las formas en que la tecnología puede ayudar. Al mismo tiempo, soy consciente de que durante años se ha prometido mucho sobre cómo la tecnología transformará la atención sanitaria para mejor. En algunos casos, las nuevas tecnologías no han ayudado como se esperaba y solo han añadido carga de trabajo y complejidad. Por eso es tan crucial hacerlo bien. Una de las mejores formas de ayudar es implicar a los profesionales sanitarios en cada etapa e integrar profundamente la tecnología en los flujos de trabajo, porque la tecnología debe funcionar para quienes la utilizan.
Hay muchas oportunidades que podemos aprovechar, y los líderes sanitarios están de acuerdo. En el Índice de Salud del Futuro de Philips de 2024 se indica, por ejemplo, que una gran mayoría de los líderes sanitarios (el 92%) afirmó que «considera que la automatización es fundamental para hacer frente a la escasez de personal sanitario mediante la automatización de tareas y procesos repetitivos». Y esto no ha hecho más que empezar.
Un futuro con mejor atención para más personas
Con la colaboración de todos los integrantes del ecosistema sanitario, podemos impulsar un cambio sistémico y crear un futuro en el que las personas de todas partes tengan acceso a la atención que necesitan. Un futuro en el que los sistemas sanitarios funcionen de manera fluida, eficiente y sostenible, y los profesionales sanitarios atiendan a cada paciente en el momento oportuno y en el nivel asistencial adecuado. Y en el que los profesionales sanitarios puedan confiar en que la opción correcta también sea la más sencilla, gracias a flujos de trabajo simples que les permitan ofrecer a los pacientes la mejor atención y la mejor experiencia posibles. Este es el emocionante potencial que se vislumbra en el horizonte.
La atención sanitaria del futuro será una red conectada y accesible de servicios virtuales y presenciales, con información en tiempo real y predictiva que respalde la colaboración a lo largo de todo el recorrido del paciente. Al optimizar los flujos de trabajo y mejorar la eficiencia con IA, el personal clínico dispondrá del tiempo y el espacio necesarios para centrarse en lo que mejor sabe hacer: atender a sus pacientes. Ese es un futuro que todos queremos ver, pero aún queda camino por recorrer.
Tres formas en que la IA y la tecnología sanitaria digital ya ayudan a liberar tiempo
Pensemos en esto: algunas enfermeras me cuentan que dedican hasta 20 minutos de cada hora a tareas administrativas. ¿Qué supondría para ellas reducir ese tiempo a cinco minutos? Quizá más tiempo para pensar y más tiempo con los pacientes.
Avances aparentemente sencillos, respaldados por la IA y otras tecnologías sanitarias digitales, ya están ayudando enormemente. Estos son algunos ejemplos:
1. Reducir el trabajo administrativo innecesario
Ahora podemos facilitar el flujo libre de datos entre dispositivos y sistemas. Esto permite a los profesionales sanitarios acceder, desde cualquier lugar del hospital, a una vista única y estandarizada de datos reveladores. En la práctica, significa que ya no tienen que ir de un monitor o dispositivo a otro para reconstruir la historia del paciente.
2. Conectar los datos
Con todos esos datos en un mismo lugar, la IA ayuda a interpretar los distintos flujos de datos y ofrece información práctica. Esto puede ayudar, por ejemplo, a los profesionales sanitarios a detectar el deterioro del estado de un paciente y, a su vez, aumentar la confianza del equipo asistencial, pues sabe que cuenta con el apoyo que tanto necesita.
3. Ampliar el acceso a la atención
A medida que aumenta la presión sobre los hospitales, la IA y otras tecnologías sanitarias digitales ayudan a los equipos de atención virtual a supervisar a más pacientes. En las zonas rurales, por ejemplo, la orientación y el apoyo a distancia empiezan a marcar una gran diferencia para los pacientes y para los profesionales sanitarios que trabajan sobre el terreno. La IA ayuda a detectar la aparición de afecciones agudas.
Estos avances aparentemente sencillos liberan tiempo para los profesionales sanitarios. Si se adoptan a gran escala, sus beneficios serán considerables, entre ellos la mejora de la experiencia del paciente, gracias, por ejemplo, en parte, a tiempos de espera y visitas hospitalarias más breves. Estos avances seguirán progresando rápidamente, año tras año e incluso mes a mes.
Hay muchas formas de mejorar la atención sanitaria. En lugar de temer los nuevos avances, creo que deberíamos explorar las numerosas posibilidades para entender mejor qué se puede hacer y avanzar de forma responsable, poniendo en el centro a los pacientes y a los profesionales sanitarios.
Pensar en cómo liberar tiempo es una forma sencilla, pero poderosa, de abordar la complejidad de manera práctica, porque liberar tiempo para atender —diría yo— conduce a una mejor atención para más personas.
