La crisis de la COVID-19 fue el catalizador de un cambio rápido y trajo consigo la oportunidad de acelerar el camino hacia un futuro más prometedor;
Ha llegado una nueva era definida por conocimientos y descubrimientos que benefician a toda la sociedad;
Las empresas tecnológicas desempeñarán un papel crucial para garantizar que esta transformación sea sostenible, inclusiva y confiable.
La COVID-19 planteó desafíos para los que, como sociedad, no estábamos preparados. De la noche a la mañana, estamos pasando a un mundo que prioriza lo digital. Estamos logrando una conectividad plena. Garantizando la protección de todos nuestros datos personales. Y tomando medidas para que nadie se quede atrás en esta nueva economía digital.
Las conversaciones con clientes, miembros de equipos, socios comunitarios y otros líderes de todo el mundo me han permitido conocer de primera mano los efectos complejos y generalizados de la pandemia. A pesar de los desafíos, me han inspirado enormemente las alianzas innovadoras, los avances técnicos y las respuestas humanitarias que he visto en distintos sectores, organizaciones y regiones.
Parte de mi conocimiento de estos convincentes ejemplos de acción proviene de mi función al frente del grupo de CEO Champions del Foro Económico Mundial sobre la aceleración de la transformación digital en un mundo pos-COVID-19. Juntos, este extraordinario grupo intersectorial de directores ejecutivos y expertos está desarrollando nuevos marcos y herramientas para que organizaciones grandes y pequeñas puedan transformar sus negocios, empoderar a nuevos actores, cambiar sus modelos de negocio y asumir un papel activo en la promoción del cambio social a medida que salimos de esta crisis. Hoy publicamos un informe, Transformación digital: impulsar el Gran Reinicio, que considero un recurso valioso para mirar hacia el futuro. Ofrece orientaciones, buenas prácticas y ejemplos sobre cómo situar a las personas y al planeta en el centro de las estrategias de transformación digital.
Desde el punto de vista tecnológico, el futuro del que todo el mundo hablaba antes de la pandemia ya está aquí, antes de lo previsto. Esperábamos avances importantes en la digitalización de nuestro mundo, la adopción de nuevos modelos de negocio y la generación de resultados sin precedentes para estudiantes, pacientes, investigadores y miembros de la comunidad. Hoy, eso ya no es una predicción: es una realidad.
La crisis de la COVID-19 fue el catalizador de un cambio rápido y nos brinda la oportunidad de cambiar colectivamente nuestras prioridades, volver a centrarnos en lo que importa y acelerar el camino hacia un futuro más prometedor.
Mientras nos recuperamos, es importante centrarnos en el futuro. Debemos ir más allá del objetivo de convertirnos en una sociedad impulsada por lo digital y reflexionar sobre cómo estar mejor preparados para ofrecer resultados a nuestros grupos de interés. El Gran Reinicionos desafía a replantearnos radicalmente cómo tomamos decisiones y quién se beneficia de sus resultados, así como a desarrollar y aplicar la tecnología de maneras nuevas y significativas en beneficio de todos.
Hoy estamos entrando en la Era de la Comprensión, una nueva era definida por conocimientos y descubrimientos que benefician a todos y mejoran el bienestar general de cada persona en este planeta.
La inversora de capital de riesgo Mary Meeker publicó recientemente un informe titulado Nuestro nuevo mundo 2020, que analiza el impacto de la COVID-19. Meeker hizo una observación contundente al describir la situación mundial en el punto álgido de la pandemia. Dijo: «Estamos inundados de datos, pero carecemos de conectividad y comprensión».
Incluso en los primeros días de la pandemia, funcionarios de todo el mundo compartieron hojas de cálculo para hacer un seguimiento de la utilización y la capacidad hospitalaria. Teníamos enormes cantidades de datos que no podíamos analizar. Y los datos que sí analizábamos a menudo arrojaban respuestas contradictorias. A pesar de décadas de inversión en tecnología, seguían existiendo cientos de conjuntos de datos aislados y desconectados. Los investigadores y los proveedores de atención médica estaban desbordados por el volumen de datos e incapaces de generar conocimientos y acciones a partir de océanos de información.
No podemos repetir este fracaso. Creo que nos acercamos al final de la Era de la Información, centrada en generar y recopilar cantidades ingentes de datos que no podían reunirse para ofrecer conocimientos oportunos y orientar acciones capaces de cambiar nuestro futuro.
Hoy estamos entrando en la Era de la Comprensión, una nueva era definida por conocimientos y descubrimientos que benefician a todos y mejoran el bienestar general de cada persona en este planeta.
Nuestro desafío como líderes es aprovechar los beneficios de la Era de la Comprensión para apoyar el Gran Reinicio, que se verá impulsado por algo más que las tecnologías digitales: será un Gran Reinicio alimentado por el conocimiento y concebido para promover la resiliencia, la seguridad, la inclusión y la sostenibilidad.
¿Cómo podemos garantizar que las transformaciones digitales sean sostenibles, inclusivas y confiables? Parte de la responsabilidad recae en el sector tecnológico: debemos incorporar la seguridad y la sostenibilidad a las soluciones desde la fase de diseño. Pero, más allá de las herramientas tecnológicas, las estrategias generales de transformación digital adoptadas por los gobiernos, las empresas y otras organizaciones desempeñan un papel fundamental. Esas estrategias deben integrar sistemáticamente un propósito en su diseño para reducir al mínimo los posibles efectos perjudiciales de la tecnología y disminuir la amenaza de las brechas de equidad digital.
La Era de la Comprensión exige nuevos principios y prioridades para la transformación digital. Para hacer realidad la próxima ola de avances, debemos trabajar juntos. Muchas de las formas más eficaces de abordar la pandemia han surgido de colaboraciones novedosas, entre empresas y entre empresas y gobiernos. La producción de ventiladores, las pruebas de diagnóstico y la investigación de vacunas han surgido del sector privado en respuesta a la demanda pública y se han llevado a cabo en coordinación con organismos gubernamentales. Debemos colaborar con audacia para impulsar la innovación y garantizar que el progreso digital no genere una mayor desigualdad.
Todos tenemos la responsabilidad de desempeñar un papel más importante en la sociedad y aprovechar la tecnología para mejorar el bienestar de las personas. La tecnología está catapultando a la sociedad hacia un mundo que prioriza lo digital, y debemos garantizar la protección de la sostenibilidad ambiental, los derechos humanos y las libertades personales, como la privacidad de los datos. Todos merecen vivir en libertad y tener igualdad de acceso a los servicios digitales. Como sociedad y como líderes, debemos hacerlo mejor. Juntos podemos marcar la diferencia y ser una fuerza para el bien.
