Cómo generar resiliencia a largo plazo en comunidades vulnerables

Migrant workers, who were stranded in the western state of Rajasthan due to a lockdown imposed by the government to prevent the spread of coronavirus disease (COVID-19), wear protective masks as they look out from a window of a train upon their arrival in their home state of eastern West Bengal, at a railway station on the outskirts of Kolkata, India, May 5, 2020. REUTERS/Rupak De Chowdhuri TPX IMAGES OF THE DAY - RC27IG9ICJTR
Migrant workers make up 60% of India's workforce.Image: REUTERS/Rupak De Chowdhuri
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  • La pandemia de COVID-19 ha obligado al mundo a reconocer la difícil situación de los trabajadores migrantes en India.

  • La Migrants Resilience Collaborative, la mayor iniciativa de este tipo en Asia, muestra cómo una colaboración inteligente puede ofrecer un apoyo rentable y de gran impacto a millones de hogares.

  • Con el apoyo adecuado, el modelo tiene un gran potencial para ampliarse en toda la región y generar una mayor resiliencia a largo plazo en las comunidades vulnerables.

Tras un año sin ingresos y con deudas crecientes, decenas de miles de trabajadores migrantes en India acababan de regresar a las ciudades en busca de trabajo cuando llegó la segunda ola de COVID-19.

Era una crisis sobre otra crisis, afirma Sumit Singh, responsable de comunicación de la empresa social Jan Sahas. Cuando los migrantes dieron media vuelta y emprendieron el largo viaje de regreso a casa, a menudo a pie, se enfrentaban a una crisis de hambre cada vez más grave y, además, a una crisis sanitaria. A diferencia de la primera ola, el número de infecciones y de fallecimientos se disparó, incluso en zonas rurales que se habían librado de lo peor la primera vez.

“Todo el mundo tenía miedo”, afirma Singh. “Y todos han perdido a alguien en estos últimos meses.”

Un impacto desproporcionado en las comunidades vulnerables

Jan Sahas, que significa literalmente «valentía de la gente», lleva más de dos décadas trabajando con grupos sociales excluidos en India, centrándose en la migración segura, la protección de los trabajadores y la prevención de la violencia sexual contra mujeres y niños. Esto significa que estaba en buena posición para organizar una respuesta rápida a principios de 2020 – con la entrega de ayuda alimentaria en forma de raciones secas a más de un millón de migrantes y otras comunidades vulnerables en 15 estados del país, además de apoyo económico y ayuda en materia de salud mental y jurídica.

Alrededor del 90 % de los migrantes perdieron su empleo en las tres primeras semanas de confinamiento, y la necesidad inmediata era acuciante. Muchos miembros del equipo de Jan Sahas tomaron medidas personales donando el 10 % de sus salarios para comprar material de ayuda, lo que animó a un mayor apoyo del sector privado. La organización también puso en marcha una línea de atención telefónica gratuita para llegar a los más de 140 millones de trabajadores migrantes desesperados de todo el país.

“La crisis de la COVID-19 ha sido sistemáticamente peor para las comunidades vulnerables”, comenta Ashif Shaikh, fundador y director ejecutivo de Jan Sahas. “A medida que la pandemia empeoraba, hemos visto a cada vez más personas obligadas a elegir entre la seguridad y la supervivencia, lo que significa que asumen riesgos mucho mayores para encontrar trabajo.”

Un cambio de enfoque hacia la construcción de resiliencia a largo plazo

Cuando uno está en plena lucha contra una crisis, puede resultar difícil pensar en el largo plazo o incluso en el medio plazo; sin embargo, afirma Shaikh, a medida que la pandemia se prolongaba durante meses, supieron que debían cambiar su enfoque para abordar la resiliencia subyacente de las familias migrantes de cara al largo camino hacia la recuperación económica y a la posibilidad de múltiples olas de COVID.

Al darse cuenta de que no podía hacerlo sola, Jan Sahas se puso en contacto con la sociedad civil, el sector privado y el gobierno, así como con más de 50 CBO, CSO y grupos liderados por trabajadores, para lanzar la Migrants Resilience Collaborative (MRC). Se trata de una colaboración sin precedentes, impulsada desde la base y con múltiples partes interesadas, que hoy es la mayor iniciativa de este tipo dedicada a los trabajadores migrantes y sus familias en toda Asia.

“La pandemia nos ha obligado a todos a colaborar de forma más eficaz; hemos aprendido lecciones valiosas que hoy se aplican en la MRC. Se trata de un modelo notable, eficaz y rentable, con potencial para ampliarse a otras regiones”, afirma Shaikh.

Apoyar a 10 millones de trabajadores migrantes y sus familias durante los próximos cinco años

Basándose en el trabajo iniciado durante la primera ola para ayudar a los migrantes a conseguir transporte de regreso a casa y, después, a inscribirse para acceder a las prestaciones de la seguridad social, la MRC centrará su apoyo en 10 millones de hogares migrantes en 100 distritos y ciudades durante los próximos cinco años. Los datos de estas familias se han recopilado minuciosamente durante los últimos ocho meses y se han compilado en una base de datos que proporciona a la MRC información valiosa en tiempo real para fundamentar sus respuestas, así como para seguir los patrones de migración, lo que le permite centrarse primero en los más vulnerables.

El objetivo principal del programa es seguir ofreciendo prestaciones de la seguridad social, que proporcionan un alivio inmediato y tangible a los migrantes y sus familias, con una seguridad a más largo plazo incorporada. Esto, junto con el hecho de que gran parte de su labor está descentralizada y la lleva a cabo un grupo de voluntarios comunitarios, garantiza que los costes del programa se mantengan bajos: menos de 2,5 dólares por hogar.

Un segundo beneficio importante de la MRC es que no se centra únicamente en la seguridad social, sino que examina de forma mucho más amplia y sistémica los derechos de los trabajadores. En concreto, busca trabajar con el sector privado y los inversores para garantizar una contratación responsable y reforzar la protección, el bienestar y la reparación de los trabajadores.

Como señala Shaikh, este enfoque ya está incorporado en el cumplimiento de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), diseñados para orientar a las empresas responsables, “pero muchos empleadores parecen pasar por alto el aspecto social”, afirma.

“Sin embargo, centrarse en las personas es bueno para el negocio. Estamos tratando de establecer una norma según la cual las empresas y los organismos reguladores puedan centrarse en la protección de los trabajadores, estableciendo primero un caso empresarial claro.”

Los migrantes no son beneficiarios, sino actores activos e importantes de la economía

Un tercer pilar fundamental de la MRC es que busca replantear el papel de los trabajadores migrantes, no como beneficiarios de ayuda, sino como participantes activos en la economía. Como tales, merecen ser dueños del proceso de desarrollo, y la MRC busca, siempre que sea posible, situar a los migrantes en un papel de toma de decisiones.

“Los trabajadores migrantes han construido la economía de la India”, afirma Shaikh. “Representan el 60 % de la fuerza laboral. Por ello, necesitan con urgencia y merecen más apoyo y reconocimiento.

“El año pasado el mundo observó con horror cómo decenas de miles de migrantes eran abandonados durante los confinamientos y obligados a caminar largas distancias para volver a casa. Ya no podemos permitirnos mirar hacia otro lado. Ha llegado el momento de ampliar el apoyo a esta comunidad de trabajadores vulnerable y esencial, y ese momento es ahora.”

Para obtener más información o apoyar la labor que realiza la MRC, visite www.jansahas.org/mrc

Este artículo forma parte de una serie de artículos publicados por la COVID Response Alliance for Social Entrepreneurs sobre la respuesta india a la segunda ola de COVID-19. La Alianza está alojada por la Fundación Schwab e incluye a 86 líderes en emprendimiento social, que en conjunto apoyan a unos 100.000 emprendedores como Jan Sahas.

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