Italia ha impuesto severas restricciones a las personas y a las empresas para contribuir a combatir la pandemia de COVID-19.
Las medidas incluyen el cierre de casi todas las tiendas y la cancelación de eventos y reuniones.
Medidas similares en China provocaron una drástica disminución de los nuevos casos.
Ante el creciente número de casos confirmados de COVID-19, Italia ha sometido a toda su población de 60 millones de habitantes a restricciones de cuarentena más estrictas.
Para fomentar lo que se conoce como distanciamiento social, cafeterías, restaurantes, gimnasios, museos, escuelas y otras instituciones de todo el país han cerrado. Todas las tiendas, excepto las de alimentación y las farmacias, también cerrarán.
Asimismo, se han cancelado las reuniones públicas, como los servicios religiosos y los eventos empresariales, sociales y deportivos.

No se permite entrar ni salir de las zonas en cuarentena, y solo se permiten los desplazamientos internos relacionados con el trabajo.
Italia ha registrado el mayor número de infecciones por COVID-19 fuera de China, con más de 12.000 casos notificados. El número de nuevos casos diarios sigue aumentando.
Las estrictas medidas de cuarentena imitan un enfoque similar adoptado por las autoridades chinas en una etapa anterior del brote mundial.
Descenso drástico
Con casos diarios de COVID-19 disparándose en la provincia china de Hubei, se establecieron restricciones estrictas para poner en cuarentena a casi 60 millones de personas. Las personas quedaron confinadas en sus hogares, mientras que autobuses, trenes, transbordadores y vuelos dejaron de circular, y las fábricas, oficinas y escuelas cerraron sus puertas.
El resultado fue un descenso drástico de la propagación de la enfermedad. Al mes de entrar en vigor las medidas de distanciamiento social, el número de nuevos casos pasó de más de 1.600 diarios a solo 36.
El COVID-19 puede transmitirse cuando las personas infectadas tosen o exhalan, liberando al aire diminutas gotículas contaminadas, que otros pueden inhalar o contraer al tocar con las manos las superficies sobre las que se han depositado dichas gotículas.
Poner a las personas en cuarentena reduce el contacto social para limitar las oportunidades de transmisión de un virus, lo que ayuda a evitar un enorme aumento de casos que desbordaría los servicios de salud.
Solos en casa
Pero vivir confinado durante largos periodos puede pasar factura a las personas afectadas. Además del miedo al contagio y el aburrimiento, los estudios muestran que vivir en aislamiento puede provocar síntomas de estrés postraumático, confusión y frustración. Estos sentimientos pueden agravarse por la falta de suministros adecuados y por las pérdidas económicas.
Para reducir al mínimo los sentimientos negativos, es importante que las personas permanezcan confinadas solo el tiempo necesario y que se les explique con claridad el motivo de su cuarentena. Las personas también necesitan actualizaciones periódicas de información para saber qué deben hacer, así como acceso a alimentos y suministros suficientes.
Para aliviar algunas de estas preocupaciones, Italia está animando a las empresas de internet y a las editoriales a ofrecer a su población en cuarentena servicios gratuitos destinados a ayudar a las personas a trabajar o estudiar desde casa. Otras ofertas en el sitio web del gobierno Solidaridad Digital incluyen compañías de telefonía móvil que ofrecen datos adicionales y una importante editorial que regala 50.000 suscripciones gratuitas a revistas.
Por desagradable que sea la experiencia, la cuarentena ha sido una herramienta útil para frenar brotes en el pasado. Durante la pandemia de gripe de 1918, ciudades estadounidenses como St. Louis cerraron iglesias, escuelas y cines, y cancelaron los eventos deportivos en las primeras etapas del brote. Las investigaciones muestran que, como resultado, se registraron menos muertes que en otras ciudades donde no se tomaron tales medidas.




