India ha alcanzado la proporción entre médicos y población recomendada por la Organización Mundial de la Salud, de 1:10.000, aunque persisten las inquietudes sobre la prestación de servicios de salud y el acceso a ellos.
La relación médico-paciente es clave para hacer realidad la aspiración general de garantizar una buena salud y atención sanitaria para todos.
Unos enfoques más centrados en el paciente aumentarán la confianza y la adhesión a los tratamientos y las normas.
Este artículo se publicó originalmente en The Economic Times.
En las últimas décadas, la profesión médica de India se ha transformado y, en los últimos cuatro años, el país por fin alcanzó la proporción entre médicos y población recomendada por la Organización Mundial de la Salud, de 1:10.000.
Sigue habiendo debate sobre si esta república de Asia Meridional cruzó realmente esa meta tan anhelada, debido a las dudas sobre la validez de los datos y a las inquietudes sobre la distribución de médicos entre zonas urbanas y rurales, la idoneidad de la formación y el estado de la infraestructura de los centros de salud pública. Sin embargo, el punto de inflexión que definirá de verdad la aspiración de «Salud para todos» es la relación médico-paciente.
La evolución de la relación médico-paciente
La relación singular entre médicos y pacientes ha sido interpretada y descrita ampliamente durante varios siglos por filósofos, sociólogos y expertos en literatura. El núcleo de esta relación reside en la confianza del paciente y en la integridad del médico para respetar las normas éticas, lo que da lugar a un vínculo fiable, eficaz y duradero.
Durante varios siglos, esta relación fue más paternalista: el médico aplicaba sus conocimientos y elegía las intervenciones, mientras el paciente acataba en silencio la decisión del facultativo. En las últimas décadas, este modelo asimétrico, impulsado por el médico, ha sido cada vez más cuestionado por una relación más autónoma y centrada en el paciente, con mayor control por parte de este, menos predominio del médico y una participación más recíproca.
Este enfoque, en el que «el médico intenta entrar en el mundo del paciente y ver la enfermedad a través de sus ojos», se ha convertido en el modelo predominante de la práctica clínica actual.
Sin embargo, la relación médico-paciente se ha deteriorado considerablemente debido a los rápidos cambios sociales, culturales, económicos y políticos, y ambas partes han contribuido casi por igual a ese deterioro. India presencia ahora el rápido declive de esta relación: el crecimiento explosivo de la población provoca escasez de médicos y la creciente privatización encarece cada vez más la atención sanitaria. Un estudio indicó que casi el 75% del personal médico de India ha sufrido algún tipo de violencia en el lugar de trabajo, y que los familiares de los pacientes están implicados en el 70% de los casos.
Cómo reparar una relación deteriorada
La relación médico-paciente puede abordarse mediante enfoques adaptados a cada paciente para gestionar sus expectativas o mediante cambios sistémicos que propicien una transformación cultural.
En India existe un conjunto singular de factores culturales, sociopolíticos y económicos que pueden influir de manera particular en la relación médico-paciente. Esta relación puede fortalecerse si se valora al paciente como persona y se abordan el desequilibrio de poder, el compromiso y la competencia y el carácter del médico.
La confianza de los pacientes puede construirse con el tiempo dedicando más tiempo a escucharlos y siendo transparentes sobre la enfermedad y el plan de atención propuesto. También puede ayudar reconocer sus dificultades y limitaciones, y mostrar empatía y compasión. Asimismo, la confianza puede fomentarse declarando de antemano los conflictos de intereses inevitables y ofreciendo a los médicos formación periódica y actualización de competencias, entre otras medidas. Más importante aún, los cambios sistémicos propiciarán una transformación cultural de gran alcance.
El elemento clave de este enfoque es reducir la carga de trabajo de los médicos mejorando el personal sanitario, la infraestructura y el acceso; son objetivos más fáciles de enunciar que de ejecutar. El gasto actual en salud pública, equivalente al 1,5% del PIB, ha limitado la capacidad del sector público y la calidad de sus servicios sanitarios. Por ello, la mayor parte de la población depende de la atención sanitaria privada, lo que supone una carga económica considerable para la gran mayoría.
En India existe un conjunto singular de factores culturales, sociopolíticos y económicos que pueden influir de manera particular en la relación médico-paciente.
Srinivas Chilukuri, consultor sénior, Apollo Hospitals, y Ruma Bhargava, responsable del proyecto Cuarta Revolución Industrial para la Salud en India, Foro Económico Mundial
Acceso universal y mejores estándares
La escasez de médicos y la deficiente infraestructura en las zonas rurales siguen siendo un gran obstáculo para que casi el 70% de la población acceda universalmente a la atención sanitaria. El Gobierno de India ha multiplicado casi por tres las inversiones rurales para impulsar la economía y la infraestructura de esas zonas; son pasos en la dirección correcta para atraer a profesionales cualificados e inversiones privadas, incluidas las alianzas público-privadas. Sin embargo, estas inversiones deben seguir creciendo rápidamente para que se produzca un cambio significativo en la próxima década.
Una regulación transparente y eficaz que mejore los estándares de calidad de la formación médica probablemente sea más importante que limitarse a aumentar el número de facultades de medicina. Los futuros médicos también deben aprender e incorporar la empatía y la compasión desde su etapa de formación.
Los médicos también deben promover una regulación que garantice la actualización periódica de sus competencias y formación, a fin de mantener todas sus capacidades, sobre todo en los campos de la medicina que evolucionan rápidamente.
Todas estas medidas requieren una firme voluntad y un plan sólido de ejecución por parte de los gobiernos y los responsables de formular políticas. Las políticas también deben garantizar la seguridad de los médicos y disuadir a los pacientes y sus familias de recurrir a la violencia o acosarlos cuando no se cumplen sus expectativas. Deben permitir que los médicos reflexionen y tomen decisiones difíciles con claridad y sin conflictos ni sesgos.
Un cambio significativo en la relación médico-paciente
Desde la perspectiva del paciente, toda reclamación legítima debe ser atendida conforme a las leyes de protección al consumidor. Estas leyes deben modificarse a la luz de los avances actuales para que sigan siendo imparciales y equilibradas.
Por último, la educación pública sobre prevención y enfermedades podría reducir el incumplimiento de los tratamientos por parte de los pacientes y, en cierta medida, el incumplimiento por parte de los médicos de los protocolos terapéuticos estándar, por ejemplo. Los organismos gubernamentales y no gubernamentales también pueden aprovechar la tecnología para desempeñar un papel crucial en la difusión de información precisa entre la población.
Estos esfuerzos podrían mejorar profundamente la relación médico-paciente y la prestación general de servicios de salud, para que la «salud para todos» se convierta en una realidad cercana.

