Reinventar la colaboración entre el sector privado, el público y el filantrópico podría ayudar a desarrollar soluciones multifacéticas dirigidas a las enfermedades infecciosas, la salud mental y los efectos del cambio climático en la salud.
Las soluciones deben basarse en la ciencia y el avance tecnológico, y ofrecer nuevos modelos de suministro.
Estos esfuerzos podrían ayudar a lograr futuros más sanos para todos, al permitir que la economía y la sociedad prosperen.
Propósito, perspectiva, alianza. Eso es lo que veo cuando miro hacia atrás en esta fotografía tomada en 2017 durante el lanzamiento oficial de la Coalición para la Innovación en la Preparación ante Epidemias (CEPI) en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial.
Propósito, perspectiva, alianza: de manera crucial, con gobiernos, empresas y filantropía codo con codo y comprometidos a impulsar futuros más sanos. En 2017, este grupo de representantes de los sectores privado, público y filantrópico formó una coalición mundial para crear nuevas vacunas contra enfermedades infecciosas emergentes.
La ciencia es una de nuestras herramientas más poderosas para impulsar la salud y la prosperidad económica, y para garantizar un progreso equitativo. Ya se han logrado avances increíbles gracias a la colaboración entre los sectores filantrópico, público y privado.
Pero persisten enormes desigualdades y fallos de mercado. Necesitamos soluciones multifacéticas dirigidas a las enfermedades infecciosas, la salud mental y los efectos del cambio climático en la salud. Estas deben reunir innovación y recursos de todos los sectores.
El progreso no debe darse por sentado. Sin embargo, tenemos la prueba de que es posible.
Alianzas centradas en la salud
Un año antes de que se tomara esa fotografía en el lanzamiento de CEPI, las comunidades de África Occidental seguían sufriendo los efectos de una devastadora epidemia de ébola. Entre 2014 y 2016, el ébola causó la muerte de más de 11 000 personas en Guinea, Sierra Leona y Liberia.
El virus del ébola había sido descubierto cuatro décadas antes, en 1976, por el Dr. Jean-Jacques Muyembe, entonces epidemiólogo de campo en la República Democrática del Congo. Los avances científicos y las posibles vacunas que siguieron fueron archivados, sin embargo, porque la necesidad se consideraba propia de países donde la demanda de soluciones no era rentable. El ébola era una amenaza mundial para las vidas y las economías. Derrotarlo exigía nuevas formas de trabajo que superaran los límites de sectores, intereses y divisiones. La voluntad de comprender esto dio lugar a una alianza mundial filantrópica, pública y privada centrada en la salud: CEPI.
Expertos y líderes de fabricantes de vacunas, del ámbito de la investigación y la filantropía, gobiernos de todo el mundo y la Organización Mundial de la Salud se unieron para lanzar CEPI en 2017. Atender a las comunidades afectadas, facilitar un acceso equitativo a las soluciones y garantizar una investigación científica rigurosa fueron –y siguen siendo– elementos centrales de su misión.
Desde entonces, CEPI ha ido de éxito en éxito. Ha puesto al alcance de personas de todo el mundo numerosos avances científicos que cambian las reglas del juego, incluidos el desarrollo y la concesión de licencias de las primeras vacunas contra el ébola y el avance de las primeras vacunas contra el virus Nipah y el virus Lassa hasta los ensayos clínicos. CEPI también ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de vacunas contra la COVID-19 y de nuevas vacunas contra la viruela símica, así como en avanzar en el desarrollo y el acceso a la primera vacuna contra el chikungunya de la historia.
CEPI está logrando dar respuesta a los fallos de mercado en la I+D de vacunas, mientras que soluciones similares –CARB-X, GARDP y el Fondo de Acción contra la Resistencia Antimicrobiana (RAM) – se han desarrollado para hacer frente a la amenaza mundial, en curso y creciente, de la RAM. Si queremos alcanzar los avances en salud que la sociedad necesita para prosperar, necesitamos más soluciones como estas. Deben basarse en la ciencia y el avance tecnológico, y ofrecer nuevos modelos de suministro.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para mejorar los sistemas sanitarios?
El Centro de Salud y Atención Sanitaria conecta a líderes para comprender los desafíos que enfrentan los sistemas de salud en todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante un diálogo basado en la confianza y la colaboración entre los sectores público y privado, el Centro permite a los socios alinearse en torno a prioridades compartidas y promover la acción colectiva para mejorar los resultados en salud.
Impulsar la ciencia y la salud
Los gobiernos siguen siendo financiadores y actores clave para impulsar la ciencia y la salud. Pero las realidades geopolíticas a las que nos enfrentamos actualmente están llevando el gasto público más allá de sus límites, y la voluntad política en favor del desarrollo internacional se ha visto gravemente mermada.
La capacidad del sector privado para aportar innovación, invertir en investigación y desarrollar productos, así como para contribuir a mejorar sistemas clave como la alimentación y la vivienda, es fundamental para crear futuros más sanos para todos. Y el futuro de la economía mundial depende de sociedades, fuerzas laborales y bases de clientes más sanos.
La financiación filantrópica también puede contribuir reduciendo riesgos y corrigiendo los fallos de mercado. Puede catalizar la inversión de los gobiernos en áreas que solo ellos pueden financiar de forma sostenible. El compromiso y la influencia de la filantropía pueden ayudar a garantizar el avance equitativo de los bienes públicos mundiales.
Fui el primer director ejecutivo de CEPI. También he sido director ejecutivo del Consejo de Investigación y, posteriormente, embajador mundial de salud de Noruega. Ahora regreso a Davos un año después de asumir mi cargo como director ejecutivo de Wellcome, una de las mayores organizaciones filantrópicas del mundo y un importante apoyo a la ciencia.
Reinventar la colaboración para un futuro más sano
La forma habitual de trabajar en I+D no está logrando mejorar la salud mundial para todos, por lo que quiero plantear un desafío renovado a los socios de los sectores filantrópico, privado y público: ¿cómo podemos utilizar nuestras posiciones y conexiones para reinventar la colaboración, aprovechar la ciencia y ser más valientes y ambiciosos a fin de afrontar los urgentes desafíos sanitarios a los que se enfrenta el mundo?
Wellcome se ha comprometido a destinar 16 000 millones de libras esterlinas en una década a apoyar la ciencia que mejorará la salud de todos. También queremos liderar el camino en la evolución de las alianzas mundiales para impulsar el avance equitativo del bien público mundial. Durante el último año, Wellcome ha puesto en marcha un acuerdo tripartito con la Fundación Gates y la Fundación Novo Nordisk, además de impulsar la inversión del sector privado en la ciencia de la salud mental a través de la Coalición para la Inversión en Salud Mental. La coalición sobre clima y salud que Wellcome lanzó recientemente catalizará la financiación fundamental para maximizar la acción y el impacto.
La Reunión Anual del Foro Económico Mundial ofrece tiempo y espacio para que las organizaciones filantrópicas y de los sectores privado y público mantengan conversaciones valientes y abiertas, y demuestren compromisos duraderos con nuevas soluciones.
Este año en Davos, espero con interés debatir cómo podríamos reimaginar las oportunidades de colaboración para alcanzar los futuros más sanos que todos queremos y necesitamos, de modo que la economía y la sociedad puedan prosperar, hoy y para las generaciones venideras.

