Recluidos en sus hogares durante los confinamientos por la COVID-19, los niños de todo el mundo dibujan y pintan lo que más echan de menos.
Aparecen compañeros de colegio y abuelos, junto a partidos de fútbol y espacios verdes.
Para algunos, es una oportunidad de celebrar a sus héroes y a las personas que quieren.
Para otros, su arte es una forma de expresar sus miedos ante la pandemia.
Los niños han sido de los grupos más afectados por las restricciones de confinamiento, que han dejado al menos un tercio de la población mundial confinada en sus hogares. Sin poder ir a la escuela, ver a sus amigos ni acudir a los parques infantiles, muchos jóvenes han estado dibujando y pintando las cosas que más echan de menos, así como lo que les asusta.
Desde amigos del colegio y partidos de fútbol hasta la soledad y la propia pandemia, sus obras revelan las personas y las cosas que ocupan la mente de los niños confinados en casa por la lucha contra el coronavirus. Aquí explican los pensamientos y sentimientos que hay detrás de su arte durante el confinamiento.
Echando de menos a una amiga: Matilda Soto Quilenan, de seis años, de Santiago de Chile, dibujó un retrato de sí misma con su compañera de colegio Ema. “Echo de menos ir al parque, comer helado y montar en mi patinete”, dice Matilda. “Me he sentido triste porque no puedo salir a jugar. Cuando me aburro, uso mi imaginación para dibujar, puedo ser artista. Eso me hace feliz. Pero a veces me enfado porque los dibujos me salen demasiado feos.”
Mis héroes: Ilhan Ruvic, de cinco años, de Zenica, Bosnia y Herzegovina, dice: “Dibujé bomberos porque son héroes. Antes dibujaba números y letras, antes del aislamiento... y ahora veo muchas series de televisión del 911, y es lo que más dibujo.”
Tristeza por el colegio: Sofiat Kolawole, de 8 años, Olatunji Adebayo, de 11, y Amira Akanbi, de 11, con sus dibujos en casa, en Lagos, Nigeria. Sofiat, que dibujó su colegio, dice: “Lo que dibujo ahora es distinto de lo que suelo dibujar porque echo de menos mi colegio. El confinamiento me ha hecho enfadar.” Olatunji dibujó un balón de fútbol y dice: “Echo de menos jugar al fútbol con mis amigos. Me siento triste por el confinamiento.” Amira dibujó a su profesora y dice: “Echo de menos mi colegio.”
Sentimiento de soledad: Sandithi Illeperuma, de 14 años, de Colombo, Sri Lanka, dice: “Antes del confinamiento solía dibujar cosas divertidas y creativas. Pero después del confinamiento empecé a dibujar las cosas que más echaba de menos.” Sandithi dibujó a una niña sentada aparte, con mascarilla, y con bailarines al fondo. Sobre el confinamiento dice: “Me ha hecho sentir muy sola porque soy hija única.”
Sobre el arcoíris: Bashierah Moos, de cinco años, y Hanaa Moos, de nueve, en su casa de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Bashierah dibujó un arcoíris, mientras que Hanaa dice: “Dibujé a mi familia junto a un camión de helados porque echo de menos salir. Me siento triste porque no puedo ver a mis amigos ni ir al colegio.”
Pintando el virus: Mila Brusovani, de cuatro años, de Tel Aviv, Israel, pintó un cuadro del coronavirus. “La corona es como una especie de corona con pinchos y es redonda”, dice. “Había hecho planes con mi madre y lo estropeó todo. Íbamos a hacer un viaje con Jan (mi hermanito), con mi bicicleta, y al final no fuimos por el coronavirus.”
Dura realidad: Cristofer Lucas Reyes, de siete años, de La Habana, Cuba, se dibujó a sí mismo y a su madre dentro de su casa con mascarillas, mientras que su padre, que es médico, sale a trabajar. El coronavirus cae del cielo y hay un cartel de «Virus prohibido» frente a la casa. “Antes dibujaba cosas abstractas, pero ahora dibujo la realidad de lo que está pasando”, dice.
Echando de menos a sus abuelos: Marie Lou Belenyesi, de cuatro años, y su hermano Paolo, de nueve, en Bruselas, Bélgica. Marie Lou dibujó a su madre y dijo que echa más de menos a su abuela. Paolo se dibujó a sí mismo en una granja. Echa de menos trepar, a sus amigos y, sobre todo, a sus abuelos. “La cuarentena es un poco aburrida porque no sé qué hacer”, dice.
