El impactante maltrato que sufren muchas mujeres durante el parto

Women wait for sterilization surgery a hospital in Caracas, Venezuela July 27, 2016. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
Women wait for sterilization surgery a hospital in Caracas, Venezuela July 27, 2016. REUTERS/Carlos Garcia RawlinsImage: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins SEARCH "STERILIZATION CHILD" FOR THIS STORY. SEARCH "THE WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES. TPX IMAGES OF THE DAY - D1BETTIAUGAB
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El estudio muestra que las mujeres corrían el mayor riesgo de sufrir maltrato físico y verbal desde 30 minutos antes del parto hasta 15 minutos después.

Aquí, la líder del estudio Meghan Bohren del Centro para la Equidad en Salud de la Universidad de Melbourne y de la OMS, ofrece un ejemplo de este maltrato y explica los hallazgos:

Bunmi está de parto de su primer hijo y acaba de llegar al hospital de distrito de su localidad. Está nerviosa y no sabe qué esperar. Su madre la acompañó al hospital, pero no se le permite entrar en la sala de maternidad. Bunmi queda, en la práctica, sola para atravesar el parto y el alumbramiento junto a desconocidos.

Durante el primer contacto de Bunmi con la partera, esta le realiza un brusco examen vaginal para comprobar cómo avanza el parto. Pero la partera no le pide permiso, no le explica por qué realiza el examen, ni siquiera le comunica el resultado. Simplemente lo hace. Después, Bunmi es trasladada directamente a la sala de partos, donde hay cuatro camas con estribos y sin sábanas ni cortinas. Puede ver y oír a otras mujeres pujando para dar a luz a sus bebés. Su corazón late con fuerza por el miedo.

La partera se acerca y grita: «¡Ahora tienes que pujar o matarás a tu bebé! No grites. Cuando tu marido lo hacía contigo, disfrutabas, pero ahora solo nos molestas con tu ruido.» La partera abofetea repetidamente a Bunmi en el muslo, supuestamente para «ayudarla» a pujar.

Aunque Bunmi es una combinación de las experiencias que nuestro equipo de investigación presenció y registró, refleja con exactitud lo que significa el parto para millones de mujeres en numerosos países de ingresos bajos y medianos de todo el mundo.

Nuevas evidencias de un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en The Lancet sobre las experiencias de parto en Ghana, Guinea, Nigeria, y Myanmar revelan que más de un tercio de las mujeres sufrieron maltrato durante el parto en centros de salud.

El 42% sufrió maltrato durante el parto

El estudio contó con investigadores independientes que observaron a más de 2.000 mujeres durante todo su trabajo de parto y alumbramiento, y encuestaron a más de 2.600 mujeres hasta 8 semanas después del nacimiento de su hijo. De las mujeres que observamos, casi el 42% sufrió abuso físico, abuso verbal o estigmatización y discriminación, mientras que el 35% de las mujeres encuestadas declaró haber sufrido tales abusos.

Constatamos que el maltrato físico y verbal alcanzaba su punto máximo entre 30 minutos antes del parto y 15 minutos después. Las mujeres tenían casi 12 veces más probabilidades de sufrir maltrato físico y siete veces más de sufrir maltrato verbal en los 15 minutos previos al parto, en comparación con una hora antes del parto.

También observamos que las mujeres más jóvenes y con menor nivel educativo eran las más expuestas, lo que sugiere desigualdades en el trato que reciben las distintas mujeres durante el parto. Las mujeres de 19 años o menos tenían casi el doble de probabilidades de sufrir maltrato físico que las mayores. Las mujeres jóvenes sin estudios tenían casi cuatro veces más probabilidades de sufrir maltrato verbal.

Entre las mujeres que observamos, el 59% no dio su consentimiento para su primer examen vaginal. Las mujeres jóvenes y solteras tenían casi cinco veces más probabilidades de someterse a un examen vaginal sin consentimiento.

Las mujeres también declararon en las encuestas que con frecuencia se realizaban procedimientos quirúrgicos y médicos sin su consentimiento: el 11% de las cesáreas, el 56% de las episiotomías (corte quirúrgico de la vagina) y el 27% de los partos inducidos se llevaron a cabo sin un proceso de consentimiento informado adecuado.

Observamos cifras similares de mujeres que no consintieron los procedimientos: el 13% de las cesáreas y el 75% de las episiotomías.

Y, lo que resulta alarmante, casi el 5% de las mujeres dio a luz en el centro de salud sin ningún profesional sanitario presente.

Dinámicas de poder

Nuestro estudio se basó en los resultados de una revisión sistemática que yo había dirigido, en la que se elaboró una clasificación de los comportamientos que constituían maltrato durante el parto, a partir de 65 estudios previos realizados en 34 países.

La revisión identificó el maltrato principalmente como abuso físico y verbal, estigmatización y discriminación, así como incumplimiento de los estándares profesionales de atención, mala relación entre las mujeres y los prestadores de servicios, condiciones sanitarias inadecuadas y limitaciones de capacidad.

Estos desafíos varían según el contexto, pero pueden incluir personal insuficiente, deficientes estructuras de supervisión, malas condiciones físicas de los centros de salud y dinámicas de poder que sistemáticamente restan poder a las mujeres.

«Las parteras son la columna vertebral»

Las asociaciones profesionales desempeñan un papel clave en el apoyo a los profesionales de la maternidad y en la defensa de sus derechos. Por ejemplo, las parteras son la columna vertebral de los servicios de maternidad en muchos países, pero a menudo trabajan en entornos que les restan poder.

Es posible que su contribución no sea debidamente reconocida, que sean objeto de falta de respeto y que sus supervisores no les brinden apoyo.

Las parteras son mayoritariamente mujeres que trabajan en sus propias comunidades y enfrentan los mismos desafíos que otras mujeres: bajo estatus social, desigualdad de género y violencia de género.

Si bien es fundamental exigir responsabilidades a los sistemas de salud cuando se produce maltrato, es evidente que se necesitan mejoras para prevenir y responder de manera eficaz a estas prácticas nocivas. Los sistemas de salud y los prestadores de servicios sanitarios deben contar con recursos suficientes para ofrecer una atención a la maternidad de calidad y accesible, que sitúe a la mujer y a su bebé en el centro de la atención.

En 2014, la OMS publicó una declaración sobre la prevención y eliminación del irrespeto y el abuso durante el parto, en la que presentaba el problema como una violación de los derechos y de la confianza entre las mujeres y los prestadores de servicios sanitarios. Asimismo, las recomendaciones de la OMS de 2018 sobre la atención durante el parto destacan la importancia de una atención a la maternidad centrada en la mujer.

Estas recomendaciones adoptan un enfoque basado en los derechos humanos para promover la prestación de una atención respetuosa a la maternidad que preserve la dignidad, la privacidad y la confidencialidad de las mujeres, permita una elección informada y un apoyo continuo, y garantice la ausencia de maltrato.

Centrar la atención en las mujeres y sus bebés

Entonces, ¿hacia dónde vamos a partir de ahora? Se han logrado avances sustanciales en escuchar y comprender las malas experiencias de atención que sufren las mujeres en muchos contextos diferentes. Sin embargo, se necesita más investigación para comprender cómo se pueden reorganizar las estructuras y los procesos institucionales para poner a las mujeres y a sus bebés en el centro de la atención.

Es fundamental comprender cómo los factores estructurales influyen en el trato que reciben las mujeres durante el parto, incluidas las desigualdades de género y sociales, los desequilibrios de poder, la normalización de malas prácticas y los juicios sobre la sexualidad de las mujeres.

La promoción de una atención a la maternidad centrada en la mujer y la prevención del maltrato durante el parto solo pueden lograrse mediante procesos inclusivos y equitativos que involucren tanto a las comunidades como a los prestadores de servicios sanitarios. Si bien existen pocas evidencias sobre intervenciones eficaces, las posibles estrategias incluyen:

Rediseñar las salas de parto para garantizar la privacidad y el acompañamiento durante el trabajo de parto. Ofrecer ejercicios de desarrollo de habilidades para una comunicación eficaz y procedimientos de consentimiento informado. Enseñar a los profesionales mecanismos de afrontamiento del estrés. Garantizar que los prestadores de servicios sanitarios cuenten con empoderamiento y apoyo mediante estructuras de supervisión, que sus cargas de trabajo sean manejables y que la remuneración sea adecuada.

Los hallazgos de nuestro estudio deberían orientar políticas y programas que garanticen que todas las mujeres tengan experiencias positivas de embarazo y parto y cuenten con el apoyo de prestadores de servicios sanitarios empoderados dentro de sistemas de salud bien organizados.

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