Las terapias celulares ya están aprobadas para varios tipos de cáncer de sangre y ahora se cree que podrían ayudar a muchos otros tipos de cáncer.
Las terapias celulares pueden diseñarse para reconocer y eliminar las células tumorales que expresan mutaciones genéticas específicas, sin dañar las células sanas.
Siguiendo la ciencia, podemos ayudar a cerrar las brechas en el tratamiento y aspirar a llevar estos tratamientos innovadores a muchos más pacientes en el futuro.
Imagine a una persona que vive con un cáncer de sangre cuya enfermedad ha reaparecido y progresado tras varias rondas de tratamiento, sin que queden más opciones. Ahora imagine un mundo en el que los científicos puedan aislar los linfocitos T (células inmunitarias) de este paciente y modificarlos en el laboratorio para crear una ‘medicina viva’ capaz de reconocer y atacar sus células cancerosas específicas.
Este escenario puede sonar un poco a ciencia ficción, pero en realidad se trata de ciencia real que se ha hecho realidad y que sigue explorándose. Estas células modificadas se denominan linfocitos T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T). Las primeras terapias CAR-T para el cáncer de sangre fueron aprobadas por la FDA de EE. UU. en 2017. Desde entonces, las terapias celulares han sido aprobadas para varios tipos de cáncer de sangre y se están explorando como una posible opción para muchos pacientes para quienes otros tratamientos se han agotado, así como para quienes tienen una enfermedad de reciente diagnóstico.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer (4 de febrero), reconocemos a todas las personas que han afrontado el cáncer y celebramos los grandes avances logrados en la investigación y el desarrollo de tratamientos contra el cáncer, con el objetivo de mejorar los resultados y aumentar las probabilidades de encontrar curas.
Hasta la fecha, las CAR-T han demostrado eficacia en los cánceres de sangre; sin embargo, extender este éxito a los tumores sólidos ha resultado difícil. Además, el proceso de crear una terapia CAR-T es complejo y requiere mucho tiempo. En AstraZeneca, nos comprometemos a explorar nuevas estrategias para atacar eficazmente los tumores sólidos y crear terapias celulares ‘listas para usar’ con el objetivo de llevar el potencial de la terapia celular a más pacientes.
¿Cómo podemos atacar los tumores sólidos de forma más eficaz con la terapia celular?
En los cánceres de sangre, las células cancerosas circulan libremente por el torrente sanguíneo, lo que las hace más accesibles para su eliminación con terapias celulares. En cambio, las terapias celulares son actualmente menos eficaces contra los tumores sólidos, que representan alrededor del 90 % de todos los diagnósticos de cáncer, debido al ecosistema que rodea a las células cancerosas dentro del cuerpo. Este ‘microambiente tumoral’ supone barreras físicas, metabólicas e inmunológicas para el tratamiento. Para aumentar su eficacia potencial en los tumores sólidos, las terapias celulares deben diseñarse para superar estas barreras.
En AstraZeneca, nuestros científicos están desarrollando terapias CAR-T ‘blindadas’ de nueva generación, modificando los linfocitos T para que expresen proteínas adicionales que les ayudan a sobrevivir y funcionar de forma más eficaz en el microambiente tumoral. Por ejemplo, las células CAR-T blindadas pueden diseñarse para expresar proteínas que atraen a otras células inmunitarias hacia el lugar del tumor, así como proteínas que descomponen las barreras físicas del microambiente tumoral y permiten que las terapias CAR-T penetren en el tumor con mayor facilidad.
También estamos avanzando en las terapias con receptores de linfocitos T (TCR-T) mediante nuestra adquisición de Neogene Therapeutics. Las TCR-T son enfoques de nueva generación que muestran potencial en el tratamiento de los tumores sólidos. Pueden diseñarse para reconocer y eliminar las células tumorales que expresan mutaciones genéticas específicas, sin dañar las células sanas. A diferencia de las terapias CAR-T, que reconocen proteínas expresadas en la superficie de las células cancerosas, las TCR-T pueden identificar dianas en el interior de las células, lo que amplía la variedad de dianas accesibles para las terapias celulares.
Ampliar el acceso con terapias celulares ‘listas para usar’ y disponibles para el paciente
La mayoría de las terapias celulares que se investigan actualmente en la clínica se personalizan para cada paciente y requieren una infraestructura especializada, lo que las hace costosas y lentas. Las CAR-T se fabrican aislando los linfocitos T de un paciente, modificándolos en el laboratorio y reinfundiéndolos al paciente, un proceso que puede tardar semanas e incluso meses, lo que retrasa un tratamiento urgentemente necesario. Actualmente, el coste de fabricación de la terapia celular supera los 100 000 dólares por paciente. Además, la capacidad de fabricación actual de las CAR-T aprobadas es muy inferior al número de pacientes con los cánceres que están diseñadas para tratar, y el número de centros que pueden prescribir CAR-T es limitado debido a su naturaleza especializada, con solo 188 centros en EE. UU. en la actualidad. Estos problemas, junto con la tarea de obtener suficientes células de un paciente para producir una terapia celular eficaz (lo que no siempre es posible, ya que los pacientes con cáncer a menudo tienen sistemas inmunitarios debilitados y un número reducido de linfocitos T), han planteado desafíos para los investigadores que buscan ampliar el potencial de la terapia celular.
Para superar estos desafíos, nosotros y otros investigadores estamos desarrollando terapias celulares de nueva generación que utilizan linfocitos T de donantes, en lugar de pacientes. Este enfoque, conocido como terapia celular alogénica, puede permitirnos crear una biblioteca de terapias ‘listas para usar’ con el objetivo de fabricarlas a escala para que estén más disponibles que las terapias celulares individuales y específicas para cada paciente. Sin embargo, existen desafíos para garantizar que sean tolerables y eficaces.
Uno de los desafíos es prevenir la enfermedad del injerto contra huésped (EICH), una afección grave y potencialmente mortal en la que los linfocitos T del donante atacan las células sanas del cuerpo del receptor, y no solo las células tumorales. Otro desafío es emparejar correctamente las células del donante con las del receptor; si no coinciden, el sistema inmunitario del paciente puede atacar y rechazar el tratamiento, haciéndolo ineficaz. En AstraZeneca, estamos desarrollando formas innovadoras de modificar las células del donante para abordar el rechazo y la reacción inmunitaria.
La ciencia de la terapia celular ha recorrido un largo camino, pero todavía hay demasiados pacientes que esperan avances que podrían cambiar el curso de sus cánceres. En AstraZeneca, este conocimiento impulsa nuestra audaz ambición de eliminar algún día el cáncer como causa de muerte. Sabemos que, para lograr este objetivo, debemos atacar el cáncer desde múltiples frentes, y eso incluye avanzar en la próxima generación de terapias celulares con el objetivo de hacerlas más eficaces y accesibles. Siguiendo la ciencia, podemos ayudar a cerrar las brechas en el tratamiento y aspirar a llevar estos tratamientos innovadores a muchos más pacientes en el futuro.

