La cafeína —y otros 23 compuestos— podría potenciar una enzima del cerebro que ha demostrado proteger contra la demencia, según un estudio con ratones.
«Este trabajo podría contribuir a impulsar los esfuerzos para desarrollar fármacos que aumenten los niveles de esta enzima en el cerebro y creen una “barrera” química contra los efectos debilitantes de los trastornos neurodegenerativos», afirma Hui-Chen Lu, profesora de ciencias psicológicas y del cerebro en la Universidad de Indiana.
Anteriormente, Lu y sus colegas descubrieron que la enzima, llamada NMNAT2, desempeña dos funciones en el cerebro: una función protectora que resguarda a las neuronas del estrés y una «función de chaperona» que combate las proteínas mal plegadas llamadas tau, que se acumulan en el cerebro en forma de «placas» debido al envejecimiento. Ese estudio fue el primero en revelar la «función de chaperona» de la enzima.
Las proteínas mal plegadas se han relacionado con trastornos neurodegenerativos como las enfermedades de Alzheimer, Parkinson y Huntington, así como con la esclerosis lateral amiotrófica, también conocida como ELA o enfermedad de Lou Gehrig. La enfermedad de Alzheimer, la forma más común de estos trastornos, afecta a más de 5,4 millones de estadounidenses, y se prevé que la cifra aumente a medida que envejezca la población.
Para identificar sustancias con potencial para afectar la producción de la enzima NMNAT2 en el cerebro, los investigadores analizaron más de 1.280 compuestos, incluidos medicamentos existentes. Se identificaron en total 24 compuestos con potencial para aumentar la producción de NMNAT2 en el cerebro.
Una de las sustancias que demostró aumentar la producción de la enzima fue la cafeína, que también ha demostrado mejorar la función de la memoria en ratones modificados genéticamente para producir niveles elevados de proteínas tau mal plegadas.
En investigaciones anteriores, Lu descubrió que los ratones modificados para producir tau mal plegada también producían niveles más bajos de NMNAT2.
Para confirmar el efecto de la cafeína, los investigadores se la administraron a ratones modificados para producir niveles más bajos de NMNAT2. Como resultado, los ratones comenzaron a producir los mismos niveles de la enzima que los ratones normales.
Otro compuesto que demostró potenciar considerablemente la producción de NMNAT2 en el cerebro fue el rolipram, un «fármaco huérfano» cuyo desarrollo como antidepresivo se interrumpió a mediados de la década de 1990. El compuesto sigue interesando a los investigadores del cerebro, ya que varios otros estudios también han mostrado indicios de que podría reducir el impacto de las proteínas enmarañadas en el cerebro.
Otros compuestos que, según el estudio, aumentan la producción de NMNAT2 en el cerebro —aunque no tanto como la cafeína o el rolipram— fueron la ziprasidona, la cantaridina, la wortmannina y el ácido retinoico. El efecto del ácido retinoico podría ser significativo, ya que el compuesto deriva de la vitamina A.
Se identificaron otros 13 compuestos con potencial para reducir la producción de NMNAT2. Estos compuestos también son importantes porque comprender su función en el organismo podría aportar nuevos conocimientos sobre cómo pueden contribuir a la demencia.
«Ampliar nuestros conocimientos sobre las vías del cerebro que parecen causar de forma natural la disminución de esta proteína necesaria es tan importante como identificar compuestos que podrían desempeñar un papel en futuros tratamientos de estos trastornos mentales debilitantes», afirma Lu.

