¿Por qué las personas negras del Reino Unido corren más riesgo frente a la COVID-19?

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  • La COVID-19 está aprovechando y agravando los sesgos sistémicos existentes contra las personas negras del Reino Unido.

  • En este contexto, abordar estos problemas nunca ha sido tan urgente.

  • Estas son dos posibles áreas por las que empezar a introducir cambios.

La comunidad negra a nivel mundial no está exenta de problemas. Hace poco vi una fotografía del rapero André 3000 con un mono que lucía un lema: “En todas las culturas, las personas más oscuras son las que más sufren. ¿Por qué?”

Esto desencadenó una cadena de reflexiones que partió de esta afirmación y de la pregunta que la seguía: “La población negra es oprimida sistemáticamente por decisiones de política social que afectan negativa y desproporcionadamente a nuestro bienestar y a nuestra estabilidad financiera. ¿Cuál podría ser el efecto a largo plazo de esta realidad si no se corrige?”

En esta publicación exploro esa cuestión a la luz de los resultados previstos del coronavirus en el Reino Unido.

Para contextualizar, quisiera presentarles la realidad de ser negro en el Reino Unido, según los informes más recientes de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido (ONS):

● Las personas negras son el grupo racial con menor probabilidad de tener unos ingresos familiares combinados superiores a £4,000.

● Los hogares con mayor probabilidad de tener unos ingresos semanales inferiores a £400 pertenecen a grupos étnicos negros.

● El 19,6 % de la población negra vive en las zonas más desfavorecidas del país, la proporción más alta de cualquier grupo racial concentrado en zonas desfavorecidas.

● El 14,7 % de las personas negras vive también en las zonas del país con mayores niveles de privación laboral, de nuevo la proporción más alta de cualquier grupo racial.

● El 14,7 % de las personas negras vive también en las zonas del país con mayores niveles de privación laboral, de nuevo la proporción más alta de cualquier grupo racial.

Asimismo, según la ONS, el 45 % de la población negra africana del Reino Unido vive en la pobreza y el 53 % recibe algún tipo de ayuda gubernamental. Para establecer una comparación, según la Joseph Rowntree Foundation. En esta última comparación, la disparidad podría explicarse por los casos de “sin derecho a recibir fondos públicos”; muchos inmigrantes africanos negros viven por debajo del umbral de pobreza, pero no pueden acceder a ninguna ayuda gubernamental debido a su situación migratoria.

Por último, según la British Heart Foundation, las personas negras tienen más probabilidades de padecer comorbilidades que pueden agravar los síntomas de la COVID-19, como la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

En el momento de redactar este texto, no se han publicado datos sobre el desglose racial específico del número desproporcionado de personas de color que han fallecido por COVID-19. Sin embargo, según la BBC, pese a representar solo el 14 % de la población británica, las personas de color suponen un tercio de todos los pacientes de COVID-19 ingresados en hospitales.

Con esta información como telón de fondo de la pandemia mundial actual, cabe esperar un impacto grave en la comunidad negra. Estamos en riesgo y estamos muriendo, y aun así seguimos recibiendo un apoyo ineficaz. El sesgo inconsciente está muy extendido en el sistema del que dependemos para salvar nuestras vidas. Las personas de la comunidad negra del Reino Unido han sido reiteradamente manipuladas por un sistema sanitario que, en conjunto, no cree que nuestro dolor sea real. Dependemos de un sistema en el que incluso nuestro servicio no es bienvenido.

Todavía no sabemos cuáles son las cifras globales, y no podremos determinar durante algunos años el alcance del efecto a largo plazo sobre nuestra identidad personal, como individuos y como sociedad. Son tiempos muy difíciles para todas las razas y ámbitos de la vida. Pero, a pesar de las dificultades, es momento de impulsar el cambio y la innovación, de abordar los retos en tiempo real y de frenar las tendencias preocupantes antes de que puedan calificarse de negligencia deliberada.

Estas son dos posibilidades:

1. Abordar el sesgo inconsciente en el sector sanitario del Reino Unido. Una solución a corto plazo podría marcar una diferencia enorme en las circunstancias actuales. No sugiero que el NHS cierre durante 24 horas para reciclar a su personal, como hizo Starbucks cuando un miembro de su personal estadounidense fue grabado en vídeo mostrando un sesgo extremo contra un par de clientes negros. Sí sugiero, en cambio, que se puede hacer algo para ayudar tanto al personal médico como al no médico a identificar y evitar casos de sesgo inconsciente contra personas de color, tal como se describe en este artículo de The Independent.

2. Aumentar el nivel de apoyo económico a las personas desempleadas y autónomas, para equipararlo al salario mínimo en todo el país. Las personas negras suelen tener una estabilidad financiera precaria y una alta tasa de desempleo. La recesión provocada por la pandemia ha dado lugar a congelaciones de contrataciones y despidos en todo el país. Sin la expectativa de un retorno casi inmediato a la normalidad, incluso un impulso a corto plazo similar al que se está proporcionando a trabajadores en situación de licencia temporal y autónomos podría ser una forma eficaz de apoyar a colectivos, como la población negra, que corren más riesgo de ruina financiera.

Dicho todo esto, reconozco el privilegio que supone escribir esta publicación, hablar al vacío sin responsabilidad alguna ni capacidad para influir en estas circunstancias. Aplaudo de todo corazón a quienes día tras día trabajan para ofrecer soluciones a los problemas que perciben y a los que dan prioridad.

Espero que, a medida que más personas utilicen sus plataformas para expresar su preocupación por la trayectoria de estos acontecimientos, podamos influir colectivamente en el rumbo de los debates en los espacios donde se ejerce el poder.

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