El creciente número de enfermedades crónicas vinculadas a la mala calidad del aire han puesto de manifiesto la gravedad y la urgencia de la contaminación atmosférica, causa de 8 millones de muertes prematuras en todo el mundo cada año. Con el 92% de la población mundial viviendo en zonas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que superan los niveles seguros de contaminación del aire, existe una necesidad urgente de comprender mejor la contaminación del aire.
Como dijo en su día el exalcalde de la ciudad de Nueva York Michael Bloomberg sobre la contaminación del aire: «Si no puedes medirla, no puedes gestionarla ni solucionarla». La reciente innovación en sensores de contaminación de bajo coste ha permitido una nueva generación de monitorización de la calidad del aire que proporciona datos de alta resolución procesables a una fracción del coste de los sistemas de monitorización tradicionales. Ahora podemos ver con más claridad que nunca, en instantáneas en tiempo real, de dónde procede la contaminación del aire, hacia dónde se desplaza y quién es la población más afectada.
Con estos conocimientos, podemos trabajar juntos en distintos niveles de interés para conciliar las tensiones entre el bien social y el crecimiento económico, dando paso a una nueva era de comunidades saludables y ciudades prósperas y, al hacerlo, construyendo un marco nuevo y sostenible de inversiones y políticas de aire limpio en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial.
Estas son seis formas en que los nuevos datos sobre la calidad del aire ofrecen perspectivas avanzadas sobre el aire que respiramos y sus efectos en nuestra salud, en el medio ambiente e incluso en la economía.

1. El impacto de la reducción de las emisiones del transporte
Con más automóviles en circulación que nunca, ha aumentado a continuación la emisión antropogénica procedente de la quema de combustibles fósiles. No es de extrañar que reducir el tráfico también ayude a disminuir la contaminación del aire, y viceversa. Las ciudades han aplicado diversas políticas de tráfico destinadas a reducir ambos, pero hasta hace poco ha sido difícil cuantificar sus efectos concretos.
Los datos de calidad del aire de alta resolución sirven como indicadores para aplicar y evaluar nuevas políticas de gestión del tráfico. Al instalar monitores de calidad del aire en las vías y cruces con mucha circulación, las ciudades pueden seguir las tendencias de contaminación y los puntos críticos (las rutas y las franjas horarias con mayor concentración de contaminantes) para perfeccionar sus políticas en consecuencia. Los datos de contaminación del aire en tiempo real de las calles más congestionadas pueden integrarse sin fisuras en los datos de tráfico locales para desarrollar controles de tráfico inteligentes y reducir la congestión.
Los beneficios son exponenciales: menos tráfico, menos tiempo en la carretera, menos exposición a la contaminación del aire y todas las ventajas que conlleva la mejora de la calidad de vida.
2. Hacer de la transparencia de los datos la norma
Las estaciones tradicionales de monitorización de la calidad del aire dependen de un puñado de ubicaciones de recogida de datos para representar la calidad del aire general de toda una ciudad. Sin embargo, un informe de 2018 del alcalde de Londres confirmó que la contaminación del aire puede variar significativamente entre dos ubicaciones separadas apenas unos metros. Un simple cambio en la dirección del viento marca una diferencia notable en la calidad del aire entre el centro de una calle y la acera. Las soluciones tradicionales simplemente no son lo bastante ágiles para captar las variaciones de la exposición individual a la calidad del aire, lo que da lugar a datos incompletos y respuestas sesgadas.
La comercialización generalizada de redes de monitorización del aire de alta densidad y de dispositivos personales de monitorización del aire está abriendo nuevas posibilidades en materia de salud pública. La exposición a la contaminación del aire, incluso a corto plazo, reduce la productividad y somete a presión nuestra salud física y mental. Junto con las mejoras en el acceso y la educación, todos pueden aprovechar los datos localizados de calidad del aire para adoptar medidas preventivas y paliativas adecuadas que maximicen su calidad de vida.
3. Mantener seguras las escuelas
Los niños son uno de los grupos más vulnerables a la contaminación del aire; son más susceptibles a los efectos nocivos de los contaminantes tóxicos, que pueden afectar negativamente al rendimiento escolar y aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones respiratorias y cardiovasculares. La incorporación de monitores de calidad del aire en tiempo real en las escuelas ayuda a los educadores a tomar decisiones responsables para fomentar entornos saludables y dar tranquilidad a los padres. Ya sea mantener en interiores a los niños con asma o reprogramar el recreo en un día de alta contaminación, las escuelas pueden tomar medidas informadas para minimizar la exposición a la contaminación del aire, al tiempo que implican y enseñan valores ambientales a los alumnos desde una edad temprana.
Sopesar los pros y los contras de los recreos en interiores en lugar del ejercicio al aire libre habitual resulta más complejo en ciudades con contaminación crónica como Londres o Pekín, pero, esperemos, es aquí donde los nuevos datos de calidad del aire también desempeñarán un papel en futuros estudios de análisis coste-beneficio.
4. Apoyar el paso a las energías renovables
A medida que los países avanzan hacia carteras energéticas más limpias, la consiguiente reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero también aborda algunas de las mayores preocupaciones en materia de contaminación del aire en el mundo. Los datos sobre la calidad del aire ayudan a validar los cobeneficios ambientales, que sirven como indicador para medir el impacto del cambio climático y la eficacia de las políticas relacionadas.
Por ejemplo, algunos estudios han utilizado datos de calidad del aire para cuantificar cómo la mitigación de la contaminación del aire ayuda a aumentar la eficiencia de la producción de energía solar. En otro caso, los datos de calidad del aire revelaron recientemente que las fugas de metano en los yacimientos de extracción de gas natural se han subestimado de forma significativa en todo Estados Unidos.
Con la enorme modernización y la reducción de costes de las tecnologías energéticas durante la última década, es importante reforzar los esfuerzos correspondientes de monitorización de la calidad del aire para mejorar de forma continua la sostenibilidad general.
5. Respaldar los movimientos de justicia ambiental
La crisis mundial de la contaminación del aire está estrechamente ligada a la desigualdad. Desde la contaminación industrial hasta el trabajo agrícola, las soluciones tradicionales de monitorización de la calidad del aire ignoran en gran medida las variaciones de la calidad del aire entre barrios, por lo que pasan por alto las profundas disparidades económicas y raciales de las tendencias actuales de contaminación del aire a escala mundial. Como se muestra en la Encuesta sobre el aire de la ciudad de Nueva York, la contaminación del aire se distribuye de forma desigual por toda la ciudad, y los barrios de nivel socioeconómico bajo sufren un promedio de niveles de partículas en suspensión respirables un 50% superiores a los de los barrios de nivel socioeconómico alto.
Las redes de monitorización de la calidad del aire de alta resolución están ayudando a subsanar esta brecha de información y apoyan a los responsables políticos y a los organizadores comunitarios para abordar una larga lista de injusticias ambientales en comunidades de bajos ingresos, entre ellas la discriminación inmobiliaria (redlining), la inseguridad alimentaria y el acceso a la educación.
6. Ayudar a que los grandes contaminadores rindan cuentas
Según la EPA, las emisiones industriales representan aproximadamente el 50% de toda la contaminación del aire en Estados Unidos. Las acciones de la industria tienen un enorme impacto en la salud de los empleados y de las comunidades vecinas. Los datos de calidad del aire en tiempo real ayudan a los grandes contaminadores a trabajar con sus equipos de responsabilidad corporativa o a asociarse con las autoridades ambientales locales para diseñar iniciativas adecuadas de reducción de emisiones.
El Banco Mundial publicó un informe conjunto con el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud en el que se revela que la contaminación del aire costó a la economía mundial 225 000 millones de dólares en 2013, y eso solo por la pérdida de ingresos laborales. Además de la responsabilidad que la industria tiene con sus empleados y las comunidades vecinas, la monitorización de la calidad del aire ayuda a los grandes contaminadores a tomar medidas adecuadas para aumentar la productividad de sus trabajadores.
Con las perspectivas adecuadas sobre la calidad del aire, a veces basta con ajustar los calendarios de producción o actualizar la infraestructura de las instalaciones para reducir drásticamente las emisiones, evitar posibles demandas y mejorar la imagen corporativa.

