Así es como una sociedad envejecida está afectando a las actitudes de Japón hacia la inmigración

An elderly man rides his bicycle thorugh the grounds of Osaka Castle in Osaka, Japan October 26, 2017. REUTERS/Thomas White
Information campaigns in Japan are changing attitudes about immigration.Image: REUTERS/Thomas White
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Muchas economías avanzadas se enfrentan al doble desafío del envejecimiento de la población y la hostilidad pública hacia la inmigración. Esta columna estudia el impacto de la demografía en las actitudes hacia la inmigración en Japón y la eficacia de las campañas informativas que explican los beneficios de la inmigración. Concluye que las campañas informativas son eficaces para mejorar las actitudes hacia la inmigración, especialmente entre las mujeres. Las profundas brechas generacionales en las actitudes hacia la inmigración podrían deberse a que los hombres más jóvenes, en particular, ven a los inmigrantes como posibles competidores.

El envejecimiento demográfico y la inmigración son dos problemas comunes a la mayoría de las economías avanzadas. Si bien se reconoce que los inmigrantes jóvenes pueden ser eficaces para contrarrestar el envejecimiento de la población, la oposición pública a la inmigración parece ser, en general, persistente. Los estudios existentes sobre los factores que determinan las actitudes de las personas hacia la inmigración se centran en gran medida en dos grandes líneas de explicación. La primera subraya la importancia de los factores socioculturales, como la «identidad nacional» y el «modo de vida» tradicional (Citrin et al. 1997, Sides and Citrin 2007). La segunda línea de explicación gira en torno a consideraciones económicas, es decir, ver a los inmigrantes como posibles competidores (Dancygier and Donnely 2013, Dustmann and Preston 2006). El envejecimiento de la población aumentaría los beneficios de la inmigración, al menos a corto y medio plazo. Por tanto, la oposición pública a la inmigración se reduciría a medida que el envejecimiento se agrave, si las consideraciones económicas son más importantes que los factores socioculturales a la hora de determinar las actitudes hacia la inmigración.

Mi estudio se centra en Japón. Entre las economías avanzadas, Japón tiene una de las proporciones más bajas de inmigrantes, estimada actualmente en alrededor del 1,8 % de la población (OCDE 2015), y además se enfrenta al envejecimiento de la población más acusado. Basándome en un experimento realizado en Japón, en un artículo reciente (Nakata 2017) estudié los efectos de la heterogeneidad (como la edad, el género y la formación educativa) en las actitudes hacia la inmigración, así como la eficacia de las campañas informativas que explican los beneficios económicos y sociales de la inmigración (complementando su artículo asociado, Facchini et al. 2016, que constató la eficacia general de dichas campañas). Los resultados muestran que el impacto de la información es significativo tanto para los encuestados hombres como para las mujeres, aunque mayor en el caso de estas últimas, mientras que existe una brecha generacional sustancial entre los encuestados hombres en cuanto al nivel de apoyo a la inmigración, así como una diferencia en el impacto de la formación educativa entre géneros.

Datos y entorno experimental

El experimento se aplicó a una muestra representativa a nivel nacional de 9.000 personas, en función de la edad, el género y el domicilio actual (prefectura) en Japón. Para evitar el sesgo de deseabilidad social o los «efectos de demanda», no se informó a los participantes del enfoque del estudio sobre las actitudes hacia la inmigración. En su lugar, se les dijo que su tarea consistía en determinar la idoneidad de unos textos para tareas de comprensión lectora en institutos japoneses. Tras leer un texto común sobre las experiencias vitales de un pintor japonés, el grupo de control debía leer un artículo sobre descubrimientos recientes en el planeta Plutón, mientras que a los grupos de tratamiento se les entregó un texto que explica los beneficios económicos y sociales de la inmigración. De los 9.000 encuestados, 6.000 respondieron a preguntas sobre política migratoria inmediatamente después de leer los textos, mientras que a los 3.000 restantes se les formularon las mismas preguntas 10-12 días después. En Nakata (2017) utilicé solo a los primeros 6.000 individuos.

Los tratamientos informativos se dividieron en ocho grupos. El grupo de tratamiento de pensiones recibió información objetiva sobre los efectos del envejecimiento en el sistema de pensiones. El grupo de tratamiento de atención a personas mayores (estadísticas) recibió información objetiva sobre los efectos del envejecimiento en la prestación de cuidados de larga duración para las personas mayores, mientras que el grupo de tratamiento de atención a personas mayores (personal) leyó una historia personal sobre los efectos del envejecimiento en la prestación de cuidados de larga duración para las personas mayores. El grupo de tratamiento de sanidad recibió información objetiva sobre los efectos del envejecimiento en el sistema sanitario. El grupo de población en declive leyó la proyección más reciente de la población futura de Japón: 30 millones menos para 2050. Los tratamientos sobre escasez de mano de obra se dividieron en dos grupos: uno recibió información objetiva sobre la escasez de mano de obra y el otro leyó historias personales sobre dicha escasez. Por último, el grupo de comparación internacional leyó un artículo que explica el tamaño relativo de la migración hacia Japón en comparación con el de otros países de la OCDE.

Evalué los efectos de los tratamientos sobre las opiniones de los encuestados acerca de la inmigración mediante tres preguntas. Una de ellas se refería a las preferencias generales sobre la política migratoria (indicador «Más inmigrantes»), otra a la migración temporal (indicador «Más visados temporales») y la tercera a la disposición de los encuestados a firmar una petición a favor de aumentar el número de inmigrantes (indicador «Firmar petición pro»). Para facilitar la presentación, dicotomicé las respuestas, asignando el valor uno a una postura más favorable a la inmigración y cero en caso contrario.

Resultados

La figura 1 indica que las generaciones mayores tienden a mostrarse más favorables a la inmigración. En particular, los hombres mayores de 60 años eran los más favorables. Esta diferencia generacional en las actitudes no es tan marcada entre las encuestadas. Esto es coherente con la línea argumental que se centra en la percepción de los inmigrantes como posibles competidores.

Figura 1 Efectos de la edad (proporción de respuestas positivas, sin tratamiento informativo)

Image: VOX
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En cuanto a los efectos de los tratamientos, en general son mayormente significativos y más intensos entre las encuestadas que entre los encuestados, como muestra la figura 2. Los efectos de los tratamientos son, en efecto, muy intensos entre las encuestadas: por ejemplo, menos del 10 % de ellas estaba dispuesta a firmar una petición pro inmigración sin tratamiento, y algunos tratamientos aumentaron la proporción en 10 puntos porcentuales o más (es decir, duplicándola). No se observan efectos estadísticamente significativos de la edad sobre la intensidad de los efectos de los tratamientos (véase la sección 3 de Nakata 2017 para más detalles, donde se recogen todos los resultados de las estimaciones).

Figura 2 El tamaño de los efectos de los tratamientos

Image: VOX
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Nota: «0,1» indica que el apoyo aumenta en 10 puntos porcentuales.

Los efectos de la formación educativa se presentan en la figura 3. Se miden por la diferencia entre los encuestados con educación terciaria y el resto en la proporción de respuestas positivas, y está claro que los efectos son mayores para las mujeres que para los hombres, salvo en el indicador «Firmar petición pro». Esto puede deberse a que las encuestadas sin educación terciaria podrían estar menos informadas que las que sí la tienen, mientras que esa diferencia no es tan significativa entre los encuestados hombres. Sin embargo, no encuentro ninguna diferencia estadísticamente significativa, ni en la intensidad ni en el tamaño de los efectos de los tratamientos debida a la formación educativa, ni siquiera entre las encuestadas. Por tanto, los resultados sugieren que las características socioeconómicas importan más para las mujeres que para los hombres, aunque debe tenerse cautela al interpretar los resultados, ya que la diferencia generacional en la participación en la educación terciaria es mucho mayor entre las mujeres.

Figura 3 Efectos de la formación educativa en las actitudes hacia la inmigración (diferencia entre quienes tienen educación terciaria y quienes no)

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Conclusión

Japón es un caso extremo entre las economías avanzadas, tanto por su nivel de envejecimiento de la población como por el tamaño relativo de su población inmigrante. Por ello, representa un caso interesante para otras economías avanzadas. Nuestros resultados sugieren que las campañas informativas positivas pueden ser eficaces para influir de forma favorable en las actitudes públicas hacia la inmigración, especialmente entre las votantes mujeres. Además, la percepción de los encuestados hombres de que los inmigrantes son posibles competidores podría estar causando la profunda brecha generacional en la actitud hacia la inmigración.

La ausencia de diferencias en el impacto de la información entre grupos de edad o formación educativa puede reflejar el relativo éxito de la educación primaria y secundaria obligatoria en Japón a lo largo de mucho tiempo para reducir la brecha en competencias básicas, incluidas la lectoescritura y la aritmética. Este aspecto merece una mayor investigación para evaluar la eficacia de las campañas informativas en otros países.

Nota de los editores: La investigación principal en la que se basa esta columna apareció por primera vez como documento de debate del Research Institute of Economy, Trade and Industry (RIETI) de Japón.

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