Las restricciones de viaje por el coronavirus han provocado una caída sin precedentes de la demanda de petróleo, según el Banco Mundial.
Se prevé que la demanda caiga en 9,3 millones de barriles diarios.
Los precios han caído bruscamente, e incluso por debajo de cero en algunos casos.
Con gran parte del mundo paralizado por el coronavirus, las consecuencias para las materias primas han sido dramáticas.
La demanda de petróleo se ha desplomado, y la incertidumbre sobre los niveles de producción entre los principales productores agrava el problema, según el Banco Mundial. Este año, la AIE prevé que caiga en 9,3 millones de barriles diarios (9,3 %), desde el nivel de 2019 de 100 millones diarios. Eso equivale a perder todo el consumo de India y África, según Bloomberg.
Mínimo histórico
Los inicios de los años ochenta son la única vez en la historia reciente en que nos hemos acercado a algo parecido. Incluso entonces, la demanda cayó algo más de un 4 % en 1980, algo más de un 3 % en 1981 y un 2,69 % en 1982.
En 2008, la Gran Recesión provocó una caída de la demanda del 0,66 %.
Así que está claro que esta crisis es única. Y ha tenido un enorme impacto en los precios del petróleo. En abril alcanzaron un mínimo histórico, según el Banco Mundial, con los precios del referente estadounidense cayendo por debajo de cero el 20 de abril, hasta menos 37,63 dólares por barril. Los productores pagaban para que se llevaran su petróleo en lugar de almacenarlo.
Esta caída se debió en parte a que el petróleo se negocia según su precio futuro y, al acercarse la fecha de vencimiento de los contratos de mayo, los inversores no querían recibir el petróleo y asumir los costes de almacenamiento. Los contratos de junio cotizan en torno a 20 dólares por barril.
Perspectivas de futuro
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores de petróleo han acordado recortar los niveles de producción en más de un 20 % en mayo y junio para aliviar algo la presión sobre los mercados petroleros.
Se espera que la situación mejore en la segunda mitad de 2020, con una demanda mundial inferior en unos 5 millones de barriles diarios respecto al mismo período del año pasado, según prevén la AIE y la OPEP.
Pero algunos en el sector afirman que, aunque podríamos no volver a ver precios negativos del petróleo, con el mundo quedándose sin espacio para almacenar petróleo —el almacenamiento terrestre mundial está casi al 85 % de su capacidad—, esto está lejos de haber terminado.


