Así es como un parásito peligroso podría convertirse en el próximo gran avance contra el cáncer

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  • Un nuevo estudio ha descubierto que un parásito que causa la toxoplasmosis podría utilizarse para destruir «tumores fríos» en cánceres de mama, ovario y próstata.

  • El estudio en ratones mostró que este parásito modificado suprimió significativamente el crecimiento tumoral.

  • Esto se suma a las crecientes pruebas de que los patógenos podrían ser herramientas útiles en la lucha contra los cánceres difíciles de tratar.

Un parásito que suele encontrarse en las heces de los gatos podría algún día ayudar a tratar el cáncer. Mis colegas y yo hemos descubierto que el parásito que causa la toxoplasmosis —una afección que puede ser perjudicial para las embarazadas y las personas con el sistema inmunitario debilitado— podría ser útil para destruir tumores cancerosos. Al menos, eso es lo que nuestro estudio en ratones sugiere.

Desde hace muchos años, los investigadores estudian cómo utilizar el sistema inmunitario del organismo para tratar el cáncer, un enfoque conocido como inmunoterapia. Esto se debe a que, además de protegernos de los efectos nocivos de las bacterias y los virus, nuestro sistema inmunitario también elimina las células anormales, como las cancerosas. Sin embargo, a veces estas células y los tumores pueden desarrollar técnicas para evadir el sistema inmunitario del organismo, lo que significa que este no los destruirá y que podrán crecer y reproducirse.

Un tipo de inmunoterapia es la «terapia de bloqueo de los puntos de control inmunitario». Nuestro sistema inmunitario contiene varios «puntos de control inmunitario» que impiden que destruya células sanas. Sin embargo, las células cancerosas también pueden evitar su destrucción aprovechando este «interruptor» de encendido y apagado. El punto de control puede desactivar células inmunitarias llamadas células T y suprimir la respuesta inmunitaria. Así es como algunos tumores consiguen evitar que el sistema inmunitario los destruya.

El estudio en ratones mostró que este parásito modificado suprimió significativamente el crecimiento tumoral.Image: Zhu et al., 2021

La terapia de bloqueo de los puntos de control inmunitario funciona impidiendo que las proteínas de los puntos de control se unan a sus proteínas asociadas y envíen la señal de «apagado». Esto hace que las células cancerosas se vuelvan «visibles» para las células T, que entonces pueden destruir el tumor.

Aunque la terapia de bloqueo de los puntos de control inmunitario ha dado resultados prometedores en el tratamiento de muchos tipos de cáncer, entre ellos el cáncer de pulmón y el melanoma , este tipo de terapia y muchos otros tratamientos de inmunoterapia no funcionan muy bien contra los llamados tumores «fríos». Estos tumores, difíciles de tratar, están rodeados de células que suprimen la respuesta inmunitaria del organismo, lo que impide que las células inmunitarias sepan cómo atacarlos. Entre los tipos de cáncer en los que son frecuentes los tumores fríos están los de mama, ovario y próstata.

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Sin embargo, nuestra investigación más reciente ha descubierto un método que podría mejorar el tratamiento de estos tumores fríos, y consiste en utilizar el parásito que causa la toxoplasmosis, una afección relativamente común que se contrae por contacto con las heces de gatos infectados o al consumir carne infectada. Aunque por lo general es inocua y a menudo solo causa síntomas leves parecidos a los de la gripe, puede ser grave en embarazadas y en personas con el sistema inmunitario debilitado.

La toxoplasmosis está causada por el parásito Toxoplasma gondii. Elegimos T. gondii porque es muy infeccioso y se ha demostrado que infecta a muchas especies de animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos. El patógeno también es muy resistente y secreta proteínas que impiden actuar al sistema inmunitario del organismo, lo que garantiza, en última instancia, su propio crecimiento, reproducción y supervivencia. Pensamos que todos estos atributos permitirían a T. gondii desencadenar una respuesta inmunitaria intensa si se administrara directamente en un tumor, con la esperanza de que eso bastara para que el sistema inmunitario destruyera el cáncer.

Mediante la tecnología de edición genética Crispr, nuestro equipo diseñó una cepa de Toxoplasma gondii a la que le faltaba la proteína causante de la enfermedad. Después inyectamos esta cepa mutante directamente en tumores de melanoma en ratones. Más tarde también la probamos en tumores de cáncer de colon y de pulmón.

Pudimos demostrar que inyectar el parásito vivo directamente en un tumor frío podía desencadenar una respuesta inmunitaria intensa en ratones. También demostramos que incluso los tumores cercanos que no habían sido inyectados presentaban una mayor respuesta inmunitaria.

Aunque estudios anteriores han demostrado que Toxoplasma gondii puede utilizarse para tratar tumores en ratones, nuestro estudio llevó este hallazgo un paso más allá. Demostramos que, al utilizar este parásito modificado junto con la terapia de bloqueo de los puntos de control inmunitario, el crecimiento tumoral se suprimía significativamente. Los tumores de los ocho ratones que recibieron la terapia combinada en las primeras fases del melanoma se redujeron de manera notable, mientras que el tratamiento con la terapia de bloqueo de los puntos de control inmunitario por sí sola no logró reducir los tumores inyectados en los ratones.

También demostramos que el tratamiento combinado era mucho más eficaz no solo para reducir los tumores, sino también para mejorar la tasa de supervivencia de los ratones, en comparación con la terapia de bloqueo de los puntos de control inmunitario por sí sola. Los ocho ratones que solo recibieron esta terapia murieron en un plazo de 39 días, mientras que siete de los ocho que recibieron el tratamiento combinado seguían vivos después de 60 días. También observamos un aumento de varios tipos de células inmunitarias beneficiosas, lo que, en última instancia, mejoró la respuesta de los tumores de melanoma, en particular, a los tratamientos.

Nuestra investigación se suma a un conjunto de pruebas que indican que los parásitos, incluido el gusano solitario canino

Echinococcus granulosus , pueden actuar contra distintos tipos de cáncer. Las bacterias, los virus y los bacteriófagos (virus que atacan a las bacterias) también se están probando como posibles tratamientos contra el cáncer.

Es importante señalar que este estudio solo se ha realizado en ratones y que harán falta muchos años y muchos más estudios antes de saber si esta terapia funciona en humanos. Aun así, es un paso alentador en la dirección correcta y se suma al creciente conjunto de pruebas de que los patógenos podrían ser herramientas útiles en nuestra lucha contra los cánceres difíciles de tratar.

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