Así de pronto desarrollamos los rasgos que nos definen como personas

Woman holding newborn child.
The findings show, for the first time, that functional brain networks that impact our behavior develop within the first month of a person’s life.Image: Unsplash/Hollie Santos
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  • Un nuevo estudio es el primero en investigar la relación entre la conectividad de las redes funcionales del cerebro y el temperamento conductual en recién nacidos y bebés de un mes.

  • En esencia, los investigadores descubrieron que las redes conductuales clave están presentes en los lactantes.

  • La investigación es clave para ayudar a cerrar la brecha existente entre el cerebro humano y nuestra conducta.

Aún quedan muchos misterios sin resolver sobre el cerebro humano y su desarrollo. Ahora, un novedoso estudio publicado en Frontiers in Psychiatry arroja nueva luz sobre los orígenes neurobiológicos de nuestros rasgos individuales.

La conectividad funcional es la actividad coordinada —activación o desactivación— a lo largo del tiempo entre regiones cerebrales separadas, independientemente de su proximidad física o del tipo de conexiones neuronales que existan entre ellas. Los cambios en la conectividad funcional pueden ser un signo de trastornos de salud mental como la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria y la esquizofrenia, y se cree que tienen un origen en el desarrollo.

Sabemos que la salud mental se caracteriza por tres redes funcionales del cerebro. La primera es la hipoconectividad dentro de la red frontoparietal (FPN, por sus siglas en inglés), que interviene en el control cognitivo de las emociones y la atención. La segunda es la hiperconectividad dentro de la red en modo predeterminado (DMN, por sus siglas en inglés), que interviene en la cognición social y en la divagación mental. Y, por último, la hipoconectividad dentro de la red interhemisférica homóloga (HIN, por sus siglas en inglés), que se relaciona con la regulación de las emociones.

Los investigadores descubrieron que las redes conductuales clave están presentes en los lactantes.Image: Frontiers in Psychiatry

Investigación sobre el cerebro de los lactantes

Los investigadores se centraron en dos preguntas. En primer lugar, identificar y cartografiar la variabilidad individual en las tres redes funcionales cerebrales definidas (FPN, DMN y HIN) en recién nacidos y bebés de un mes. Para ello, los investigadores utilizaron la espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), que emplea un gorro con sensores para medir la actividad cerebral.

Después, analizaron cómo la variabilidad en la conectividad funcional puede predecir las diferencias individuales en el temperamento de los lactantes. El temperamento infantil se refiere a su personalidad innata, que está presente desde el nacimiento. Los investigadores se centraron en tres dimensiones importantes del temperamento infantil: la regulación o la orientación (medida por la capacidad de ser acariciado, la facilidad para calmarse y el placer de baja intensidad), la emocionalidad negativa (miedo, tristeza y angustia ante las limitaciones) y la emocionalidad positiva (risa/sonrisa, nivel de actividad y reactividad vocal). Los investigadores pidieron a los padres que completaran un cuestionario sobre el temperamento de sus hijos.

Los resultados muestran, por primera vez, que las redes cerebrales funcionales que influyen en nuestra conducta se desarrollan durante el primer mes de vida de una persona. Más concretamente, los investigadores pudieron determinar la conectividad funcional en las tres redes cerebrales corticales estudiadas en lactantes y comprobaron que estas redes difieren notablemente entre cada niño.

Un estudio sin precedentes

Esto significa que las conexiones neuronales de nuestro cerebro que determinan los rasgos conductuales humanos ya están presentes desde el nacimiento y son únicas en cada individuo. «Nuestros principales hallazgos muestran que, poco después del nacimiento, una mayor conectividad entre las regiones cerebrales frontales y parietales se asocia con una mejor regulación conductual en los lactantes. Que sepamos, este es el primer estudio que demuestra que la conectividad de esta red cerebral específica se desarrolla en una etapa temprana de la infancia humana y contribuye a explicar las diferencias individuales en el desarrollo de las habilidades de autorregulación y control en los bebés», afirma la coautora, la doctora Toby Grossmann, de la Universidad de Virginia y del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas.

Estos resultados exigen más investigación para comprender mejor el papel de la conectividad funcional cerebral en el desarrollo cognitivo, emocional y social temprano del ser humano y, en concreto, en la investigación de los trastornos psiquiátricos. «Hay una gran variedad de trastornos psiquiátricos que se han asociado con diferencias en la conectividad funcional de las redes cerebrales examinadas en los lactantes de nuestro estudio. Investigaciones previas relacionan diferencias individuales más extremas en estas redes, estudiadas aquí en un grupo de lactantes con desarrollo típico, con adultos que padecen depresión mayor. Pero sigue sin estar claro si la relación demostrada entre cerebro y conducta en la primera infancia predice resultados de desarrollo a largo plazo, incluidas las enfermedades psiquiátricas. Es importante llevar a cabo estudios neurodesarrollistas longitudinales a gran escala para responder a la pregunta de si la correlación demostrada entre cerebro y conducta tiene relevancia psiquiátrica y significación clínica.»

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