La resistencia a los antimicrobianos (RAM), es decir, la aparición de «superbacterias» resistentes a los antibióticos, es una de las principales amenazas para la salud humana en todo el mundo.
Tenemos que cambiar la forma en que pagamos los antibióticos si queremos garantizar la introducción de tratamientos novedosos que salven vidas.
Un modelo de suscripción basado en pagos anuales fijos durante un período determinado, a cambio de una garantía de suministro suficiente de productos antimicrobianos y desligados de los volúmenes vendidos, ofrecería seguridad y previsibilidad financiera a los fabricantes.
Hace unas semanas, The Lancet publicó un análisis que concluía que la mortalidad mundial asociada a la resistencia a los antimicrobianos (RAM) se había subestimado considerablemente y que, con 3.500 muertes diarias directamente relacionadas con la RAM, esta constituye una de las principales amenazas para la salud humana en todo el mundo. El análisis abarca más de 200 países y es el estudio más exhaustivo hasta la fecha sobre las consecuencias de la resistencia a los antimicrobianos.
Trágicamente, hay personas que mueren a causa de infecciones que antes eran tratables. Los niños menores de cinco años corren un riesgo especial en los países de ingresos bajos y medios (PIBM): cada año mueren más de un cuarto de millón, es decir, un niño cada dos minutos.
Décadas de uso excesivo e inadecuado de antibióticos en personas y animales han provocado la aparición de «superbacterias», cepas de bacterias resistentes a los medicamentos existentes, lo que deja al mundo vulnerable y socava décadas de avances médicos.
Al mismo tiempo, el mundo lleva muchos años sin ver la introducción de antibióticos verdaderamente novedosos. Lamentablemente, un ecosistema insostenible de innovación y financiación ha provocado que se agote la cartera de medicamentos con nuevas dianas o mecanismos de acción.
Para anticiparnos, necesitamos una sólida cartera de antibióticos que garantice un suministro sostenible de nuevos antibióticos innovadores durante las próximas décadas.
Wellcome Trust y la Fundación Novo Nordisk han hecho todo lo posible por apoyar la innovación esencial en materia de antibióticos mediante nuestras inversiones en CARB-X, el Fondo REPAIR y el Fondo de Acción contra la RAM. Sin embargo, aunque nuestras inversiones han contribuido mucho a reforzar la cartera en etapas iniciales, ahora necesitamos que los gobiernos hagan su parte y garanticen que los antibióticos puedan llegar a los mercados mundiales: que estén disponibles, sean accesibles y asequibles. Con este propósito, recientemente encargamos a Boston Consulting Group y al Foro Económico Mundial la elaboración de un informe con recomendaciones para abordar las brechas que aún persisten en el apoyo a la I+D de antibióticos. El informe ofrece una hoja de ruta para que los líderes mundiales la estudien y adopten.
Los efectos de un mercado de antibióticos disfuncional
El informe concluye que necesitamos nuevas estructuras de incentivos que permitan tanto a las empresas biotecnológicas como a las farmacéuticas invertir en el desarrollo y la comercialización de nuevos antibióticos.
En los últimos años, hemos visto cómo empresas biotecnológicas se declaraban en quiebra y empresas farmacéuticas abandonaban la inversión en el desarrollo de nuevos antibióticos. Quizá aún peor, vemos que los científicos —fundamentales para lograr la innovación que necesitamos— abandonan esta causa.
Tenemos que cambiar la forma en que pagamos los antibióticos si queremos garantizar la introducción de tratamientos novedosos que salven vidas.
Un nuevo modelo de pago por antibióticos
Las políticas sobre la RAM deben centrarse en impulsar tratamientos verdaderamente novedosos e innovadores mediante la creación de un ecosistema de innovación sostenible que aproveche la I+D existente del sector privado y las colaboraciones público-privadas. Es fundamental que los gobiernos encuentren la manera de generar ingresos previsibles, suficientemente cuantiosos para compensar todos los costos de inversión en I+D antes de que el producto esté listo para salir al mercado.
El Foro Económico Mundial y Boston Consulting Group han analizado cinco posibles modelos de incentivos de atracción, cuyas distintas versiones se han puesto a prueba a lo largo del tiempo tanto en relación con los antibióticos como con otras áreas terapéuticas. Los distintos métodos se han evaluado según parámetros que permiten una innovación continua, diversidad de cartera, acceso, uso responsable adecuado y disponibilidad del suministro.
La recomendación resultante es adoptar un modelo de pago por suscripción como vía a seguir. Ya se están llevando a cabo proyectos piloto de este tipo en el Reino Unido y Suecia. El modelo de suscripción se basa en pagos anuales fijos durante un período determinado, a cambio de una garantía de suministro suficiente de productos antimicrobianos y, algo fundamental, desligados de los volúmenes vendidos. Recientemente, se lo ha denominado el «modelo Netflix de los antibióticos» o se lo ha comparado con proteger propiedades invirtiendo en extintores, con la esperanza de que nunca haya que usarlos.
La idea no es nueva y los líderes políticos han expresado una y otra vez su firme compromiso de actuar para apoyar el desarrollo de antibióticos. Pero ahora es el momento de convertir esos compromisos en medidas concretas y renovar la voluntad política para llevarlos a la práctica. En Estados Unidos, el mayor mercado farmacéutico del mundo por un amplio margen, los legisladores están estudiando actualmente un modelo de suscripción de este tipo. Con el apoyo de ambos partidos, se ha redactado el proyecto de ley conocido como PASTEUR ACT (Ley de Suscripciones Antimicrobianas Pioneras para Frenar la Resistencia Creciente, por sus siglas en inglés), precisamente con el objetivo de crear condiciones más atractivas para el desarrollo de nuevos antibióticos.
El modelo de suscripción ofrece ventajas frente a las alternativas actuales, ya que brinda seguridad a los fabricantes respecto a sus ingresos y certidumbre sobre la demanda, lo que aporta previsibilidad financiera. Además, permite a los gobiernos reforzar el uso responsable de los antibióticos y ofrece la certidumbre de costos fijos y previsibles para los próximos años.

El informe concluye que el modelo de suscripción, adaptado a las necesidades y características de cada país, parece ser la opción más atractiva y viable para revitalizar el ecosistema de la RAM y debería ser objeto de seria consideración por parte de todos los responsables de formular políticas. Aborda la mayoría de los requisitos para recompensar la innovación de manera justa y garantiza el acceso y la sostenibilidad de los nuevos tratamientos tras su lanzamiento. En este aspecto fundamental, es superior a los demás modelos de financiación analizados.
La solución requiere una intervención política para reconstruir el mercado y hacer que el desarrollo, la producción y la comercialización de antibióticos vuelvan a ser rentables. Tenemos que cambiar la forma en que valoramos los antibióticos: pagando por un acceso fiable y sostenible a estos medicamentos que salvan vidas.
La pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la importancia de la colaboración mundial: los líderes políticos, la comunidad sanitaria, el sector privado y la ciudadanía deben trabajar juntos para hacer frente a una amenaza para la salud mundial. Al igual que con la COVID-19, sabemos qué hay que hacer y, para lograrlo, ahora es el momento de que todas las partes interesadas unan fuerzas con urgencia y solidaridad mundial. Si fracasamos, solo habremos visto el comienzo del sufrimiento humano y los problemas sociales que acarreará la resistencia a los antimicrobianos.
Lee el informe aquí.

