África solo produce alrededor del 0,1 % del suministro mundial de vacunas, un fallo del mercado que ha costado vidas y requiere atención urgente.
Aumentar la resiliencia del suministro de vacunas en África mediante la producción nacional exige crear una industria multimillonaria prácticamente desde cero.
Con el apoyo de los gobiernos de los países donantes y receptores, así como de los fabricantes, ampliar la capacidad de fabricación de vacunas beneficia a todos.
En la actualidad, África solo produce alrededor del 0,1 % del suministro mundial de vacunas. Se trata de un fallo del mercado que ha costado vidas y que urge corregir. Se produjeron más de 11.000 millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19 el año pasado, en teoría suficientes para proteger a todo el mundo.
Pero el acaparamiento de vacunas y las restricciones a la exportación, junto con la falta de suministro regional de vacunas en todo el continente, hicieron que hubiera africanos que murieran debido a los retrasos en el acceso a las dosis. Si no se controla, esto representa una grave amenaza para la seguridad sanitaria mundial.
Si se ampliara considerablemente la limitada industria de vacunas de África, podría evitarse este tipo de fallo del mercado. Esto no solo debería mejorar la preparación mundial ante pandemias, lo que en última instancia beneficia a todos, sino que también debería contribuir, entre una pandemia y otra, a aumentar la resiliencia del suministro de vacunas para los países africanos frente a una amplia variedad de enfermedades prevenibles mediante vacunación. Sin embargo, para lograrlo sería necesario crear una industria sostenible de miles de millones de dólares prácticamente desde cero.
Iniciativas de fabricación de vacunas en marcha
Aunque esta enorme expansión pueda parecer abrumadora, el proceso ya ha comenzado: actualmente hay más de 30 iniciativas de fabricación de vacunas en marcha en todo el continente. La Unión Africana se ha fijado el objetivo de que la región desarrolle, produzca y suministre más del 60 % de las dosis de vacunas necesarias en el continente para 2040.
Se alcance o no este ambicioso objetivo, cuenta con el respaldo de un plan de ejecución dirigido por la Asociación para la Fabricación de Vacunas en África (PAVM), de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, así como de los países del G7 y los líderes de la UE; también lo respalda el Pacto contra las Pandemias, impulsado por el Gobierno alemán. Por tanto, debería ser posible alcanzarlo.
La gran pregunta no es si África debería contar con más capacidad de fabricación de vacunas, sino cómo lograrlo. Los mercados de vacunas pueden ser inestables y los enfoques de «constrúyelo y vendrán» rara vez funcionan, si es que alguna vez lo hacen. Sin una planificación y coordinación cuidadosas, existe el riesgo de que muchas de estas iniciativas no sobrevivan a largo plazo, incluso con una inversión de capital considerable, y de que las que sí lo hagan tengan efectos negativos imprevistos en los mercados de vacunas existentes. Por eso, para que cualquier proyecto tenga éxito, hace falta un nuevo enfoque integral.
Los elevados costes fijos generales, la necesidad de mano de obra cualificada y altamente capacitada, los rigurosos controles y garantías de calidad, y las dificultades para producir vacunas de forma fiable y con una calidad suficiente y uniforme, generan costes y riesgos que hacen que la fabricación de vacunas sea intrínsecamente cara, por ejemplo, en comparación con la producción de medicamentos.
Estos elevados costes deben reflejarse en el precio del producto para que las instalaciones sigan siendo viables y sostenibles. Por lo general, la única manera de reducir los precios y ser competitivos a escala mundial es producir grandes volúmenes, pero esto suele llevar años y puede determinar el éxito o el fracaso de un fabricante. Incluso las multinacionales tienen dificultades con ello.
Gavi, la Alianza para las Vacunas, la organización que dirijo, conoce muy bien este tipo de situaciones y los desafíos que pueden plantear los fallos del mercado de vacunas. Durante más de dos décadas, hemos contribuido a configurar los mercados de vacunas para reducir los precios y mejorar el acceso, proteger a más de mil millones de los niños más pobres y vulnerables, y evitar más de 16 millones de muertes en el proceso.
Por ejemplo, las 11 vacunas que la OMS recomienda para todos los países cuestan el equivalente a unos 1.300 dólares en Estados Unidos, pero menos de 28 dólares en los países elegibles para recibir apoyo de Gavi. Cuando se fundó Gavi, solo tenía cinco proveedores, la mayoría con sede en Europa o Norteamérica; hoy trabaja con 18 fabricantes, de los cuales solo siete son europeos o norteamericanos.
La COVID-19 puso de relieve la necesidad de un nuevo enfoque
Sin embargo, aunque este modelo suele funcionar muy bien, la COVID ha demostrado que hace falta un nuevo enfoque: uno en el que la expansión de la fabricación de vacunas en África contribuya a aumentar tanto el suministro regional como el mundial de vacunas de rutina y, al mismo tiempo, genere una mayor resiliencia del suministro de vacunas para futuras pandemias. Como mayor comprador de vacunas del mundo y principal proveedor de las naciones africanas, Gavi tiene un papel central que desempeñar en este ámbito.
Por eso proponemos un plan de cuatro puntos para apoyar la fabricación regional en África, reducir su dependencia de las vacunas importadas y, en última instancia, ayudar a hacer realidad la visión del Nuevo Orden de Salud Pública de la Unión Africana y de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Parte del plan incluirá colaborar con la industria, analizar los mercados existentes y desempeñar una función de coordinación para asesorar sobre los mercados de vacunas que conviene explorar, evitar su saturación y fomentar la sostenibilidad, además de garantizar que existan parámetros de referencia regulatorios adecuados. De hecho, Gavi ya ha identificado varios mercados clave en los que los nuevos proveedores podrían desempeñar un papel valioso para impulsar la producción mundial y mejorar las características de los productos.
Gavi también propone adaptar sus políticas actuales de configuración de mercados y adquisición, de acuerdo con su estrategia de promover la diversidad del suministro, para tener en cuenta la concentración geográfica de la base de suministro, algo que actualmente no se hace.
Y aunque la elección de los países es un principio central del modelo de Gavi, se propone colaborar estrechamente con los países de África y de otras regiones que reciben apoyo de Gavi, para ayudar a ofrecer a los nuevos proveedores del continente mayores garantías de demanda para las vacunas que los países tienen previsto seleccionar a través de Gavi. El suministro a los países africanos representa una inversión considerable en vacunas de aquí a 2030 y, por tanto, brindará mayor certeza sobre la demanda.
Sin embargo, quizá el mayor desafío al que se enfrentarán los nuevos proveedores —y que Gavi no puede resolver por sí sola— será encontrar formas de cerrar la brecha de precios. Es probable que los nuevos proveedores deban encontrar una manera de cubrir sus mayores costes iniciales para competir con los proveedores establecidos de bajo coste y conseguir contratos.
Cómo acelerar la fabricación de vacunas en África
Una forma de abordar esta cuestión es mediante un Compromiso Anticipado de Mercado. Este tipo de instrumento financiero ya ha demostrado ser eficaz para acelerar el mercado de las vacunas antineumocócicas y fue clave en la respuesta mundial a la pandemia de COVID-19, pues permitió a COVAX proporcionar más de 1.600 millones de dosis hasta la fecha a países de ingresos más bajos y evitar, en el proceso, más de 500 millones de muertes.
¿Qué es Gavi?
Para que los fabricantes africanos de vacunas logren el impacto sostenible y a largo plazo que se necesita, un mecanismo financiero específico y de duración limitada como este podría ser clave. Sin embargo, solo puede funcionar con el apoyo de los gobiernos de los países donantes y receptores, así como de los fabricantes.
Ampliar la fabricación de vacunas en África representa una enorme oportunidad para mejorar la seguridad sanitaria en todo el continente. También representa una oportunidad potencialmente aún mayor: no solo proteger a la población africana de una amplia variedad de enfermedades infecciosas, incluidas las que afectan especialmente a la región, sino también consolidar a los fabricantes africanos de vacunas como proveedores importantes a escala mundial. Esto beneficia a todos.

