La inteligencia artificial está transformando la forma en que abordamos la atención a los pacientes y las decisiones de tratamiento.
Al integrar la IA como parte de los servicios de diagnóstico, las organizaciones sanitarias están facilitando diagnósticos y decisiones de tratamiento más rápidos que mejoran los resultados para los pacientes.
Las nuevas herramientas pueden contribuir a la detección temprana de enfermedades, agilizar los flujos de trabajo y aliviar el agotamiento de los empleados.
Las nuevas aplicaciones de la inteligencia artificial (IA) desafían constantemente lo que alguna vez se consideró posible. Esta tecnología tiene un profundo impacto en casi todos los sectores del mundo, aportando mayor eficiencia y transformando procesos operativos completos. La atención sanitaria no es una excepción: la IA está transformando la forma en que abordamos la atención a los pacientes y las decisiones de tratamiento.
Se prevé que el mercado mundial de la IA en la atención sanitaria alcanzará casi 188.000 millones de dólares para 2030. Este crecimiento llega en una encrucijada crítica para la atención sanitaria, con una escasez prevista de casi 10 millones de médicos, enfermeras y matronas en todo el mundo para 2030 a la vez que nos enfrentamos a las crecientes necesidades de una población que envejece.
La IA ofrece soluciones prácticas que pueden ayudar a las organizaciones de todo el mundo a superar estos desafíos y mejorar los resultados, potenciar la atención y avanzar en la equidad sanitaria.
Agilizar los flujos de trabajo sanitarios
Al integrar la IA como parte de los servicios de diagnóstico, las organizaciones sanitarias están facilitando diagnósticos y decisiones de tratamiento más rápidos que mejoran los resultados para los pacientes.
Los algoritmos complejos de la IA prestan apoyo a los radiólogos, que leen cientos de imágenes médicas al día, ayudándolos a analizar imágenes como radiografías y resonancias magnéticas con mayor rapidez y precisión. Esto permite a los equipos asistenciales priorizar los casos complejos y urgentes y, potencialmente, detectar modalidades que puedan requerir una revisión adicional.
Aliviar el agotamiento de los empleados y atender las necesidades de personal
Las tareas administrativas necesarias, pero que consumen mucho tiempo, contribuyen al agotamiento de los empleados y apartan a los clínicos de la cabecera del paciente. Las nuevas herramientas de IA pueden ayudar a aliviar el agotamiento y permitir que el personal se centre en los pacientes al automatizar tareas manuales y repetitivas, como la introducción de datos en las historias clínicas electrónicas y la presentación de solicitudes de autorización previa a las aseguradoras.
Además de apoyar a los empleados en su trabajo diario, la IA está ayudando a atender las necesidades de personal. Históricamente, la dotación de enfermeras ha sido un proceso muy manual que se basaba en llamadas telefónicas, mensajes de texto y hojas de cálculo. Hoy en día, cada vez utilizamos más la analítica de IA para agilizar este proceso, incluido el intento de emparejar a miembros del equipo que hayan colaborado previamente porque la investigación demuestra que ello influye positivamente en la productividad.
Detección temprana de enfermedades y mejores resultados para los pacientes
En Estados Unidos, se calcula que hay 100 millones de personas con una enfermedad crónica sin diagnosticar, lo que contribuye al 90 % de los costes sanitarios del país o unos 3,7 billones de dólares. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, simplemente no hay tiempo suficiente para que los profesionales sanitarios atiendan toda la atención preventiva, crónica y aguda necesaria: un estudio calculó que ello exigiría a los médicos trabajar una cantidad imposible de 26,7 horas al día.
La tecnología de IA puede complementar la excepcional atención que prestan los profesionales de atención primaria. Las nuevas herramientas pueden ayudar a favorecer la identificación temprana de enfermedades, lo que puede afectar a su progresión, pudiendo ralentizarla, prevenirla o incluso detenerla por completo.
En Hackensack Meridian Health hemos creado un equipo de salud predictiva que trabaja con partes interesadas de toda la red para aprovechar la tecnología de IA a fin de predecir y detectar enfermedades e integrar dicha inteligencia en los flujos de trabajo clínicos. Por ejemplo, la IA se ha integrado en el flujo de trabajo de nuestros profesionales de atención primaria para ayudar a identificar antes la enfermedad renal crónica en estadio 3, lo que puede contribuir a ralentizar su progresión.
Mejorar y acelerar las opciones de tratamiento
Solo alrededor del 12 % de los fármacos que entran en ensayos clínicos son finalmente aprobados para su introducción por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. Estamos viendo los beneficios de las aplicaciones de IA que pueden apoyar este proceso costoso y difícil, analizando grandes cantidades de datos para identificar rápidamente candidatos a fármacos con alto potencial, predecir su eficacia y seguridad, y optimizar su diseño.
Una vez que los tratamientos están disponibles, necesitamos la inteligencia adecuada para optimizar su eficacia y reducir el riesgo de efectos adversos. Los algoritmos de IA pueden ayudarnos a llegar antes a ese punto, analizando grandes conjuntos de datos, incluida la información genética y los historiales médicos, para fundamentar planes de tratamiento que tengan en cuenta los resultados previstos y las posibles respuestas al tratamiento.
Atentos a los posibles escollos
Si bien la IA representa una oportunidad monumental de cambio, exige un compromiso continuo para identificar y abordar las posibles preocupaciones que surgen con cualquier nueva tecnología.
Para que los beneficios de la IA se materialicen a escala mundial, debemos estar atentos a los posibles escollos y establecer salvaguardas en materia de privacidad de los datos, consideraciones éticas, sensibilidad cultural y accesibilidad para diversas poblaciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó orientaciones sobre ética en la IA en 2021, en las que advertía de que, si bien la IA encierra un gran potencial para mejorar la prestación de servicios sanitarios en todo el mundo, esto solo puede ocurrir «si la ética y los derechos humanos se sitúan en el centro de su diseño, despliegue y uso».
El riesgo de sesgo es especialmente preocupante: si un algoritmo de IA se entrena con datos que no representan a toda la población, puede agravar las desigualdades sanitarias. Por ejemplo, los algoritmos de detección del cáncer de piel que se entrenaron principalmente con personas de piel más clara no son tan eficaces para detectar el cáncer de piel en personas de piel más oscura. La infrarrepresentación es un desafío histórico en la investigación clínica, y necesitamos datos más diversos para mitigar el riesgo de sesgo.
¿Cómo está creando el Foro Económico Mundial barreras de protección para la inteligencia artificial?
El Centro de Excelencia en IA conecta a líderes de todos los sectores para comprender la rápida evolución de la inteligencia artificial y sus implicaciones para las economías y las sociedades. Apoya un diálogo informado sobre las oportunidades, los riesgos y las compensaciones vinculados a la adopción de la IA.
A través de espacios de confianza e iniciativas de colaboración, el Centro permite a los socios generar una comprensión compartida y trabajar juntos en enfoques responsables para la innovación y el uso de la IA.
Para seguir las orientaciones de la OMS de manera concienzuda y responsable, el sector sanitario debe colaborar con desarrolladores de tecnología, responsables políticos y organizaciones sanitarias mundiales para garantizar que las personas sigan siendo la prioridad.
Hackensack Meridian forma parte de un compromiso nacional de Estados Unidos para aprovechar el potencial de la IA y gestionar los riesgos que plantea esta tecnología revolucionaria, una colaboración anunciada recientemente por la Casa Blanca. La red se une a la empresa farmacéutica CVS Health, al Boston Children's Hospital y al Houston Methodist West Hospital en una misión para definir un conjunto de compromisos voluntarios que guíen nuestro uso de modelos de frontera en la prestación y el pago de servicios sanitarios.
Con una mayor colaboración a escala mundial y un compromiso con el cambio positivo, podemos aprovechar el poder de la IA para mejorar y transformar la salud.


