Con muchos nigerianos desempleados por la COVID-19, junto con un menor volumen de exportaciones, como el petróleo, la economía de Nigeria se contrajo un 6,1 % interanual en el segundo trimestre de este año.
El 27 % de la fuerza laboral de Nigeria (más de 21 millones de nigerianos) está desempleada.
Además, hay pocos indicios de una pronta recuperación de los problemas económicos de Nigeria, ya que el Banco Mundial prevé que el país más poblado de África sufra su peor recesión en cuatro décadas.
Los efectos que la pandemia de coronavirus ha tenido en la mayor economía de África empiezan a verse en los datos.
La economía de Nigeria se contrajo un 6,1 % interanual en el segundo trimestre de este año, según los últimos informes de la oficina de estadística del país. La caída sigue a trece trimestres de tasas de crecimiento positivas, pero bajas. El descenso del -6,1 % es también el más pronunciado de Nigeria en los últimos 10 años.
Al igual que en la mayoría de las demás economías del mundo, la fuerte caída del crecimiento del PIB de Nigeria se debe en gran medida a la desaceleración de la actividad económica después de que el país recurriera a un confinamiento en abril para frenar la propagación del virus. Tras la pandemia, el Banco Mundial pronosticó una caída del -3,2 % para 2020, lo que supone una reducción de cinco puntos porcentuales respecto de sus previsiones anteriores.
Si bien el confinamiento se ha flexibilizado desde entonces a raíz de “elevados costes económicos,” el aumento continuo de casos, especialmente en Lagos, el centro económico de Nigeria, significa que la economía local aún no se ha reabierto por completo. Hasta ahora el país ha registrado algo más de 52 000 casos y 1.002 fallecimientos.
Pero la economía de Nigeria también se ha visto paralizada por factores externos, ya que la pandemia de coronavirus provocó un cierre casi total de la actividad económica en todo el mundo. La fuerte caída de los precios del petróleo, junto con la reducción de la demanda mundial, dejó a Nigeria muy mermada en sus ingresos, dado que depende de este producto básico como su principal fuente de ingresos. Como referencia, Estados Unidos redujo drásticamente sus importaciones de crudo nigeriano en 11,67 millones de barriles en los primeros cinco meses de 2020, en comparación con lo que compró en el mismo período de 2019. De hecho, en el segundo trimestre de 2020, la producción local de petróleo cayó a su nivel más bajo desde 2016, año en que Nigeria sufrió un año completo de crecimiento negativo.
Los últimos datos económicos muestran que el gobierno de Nigeria sigue quedándose muy por debajo de las proyecciones de su Plan de Recuperación y Crecimiento Económico, creado tras la recesión de 2016 para fijar objetivos de crecimiento ambiciosos entre 2017 y 2020. Además, hay pocos indicios de una pronta recuperación de los problemas económicos de Nigeria, ya que el Banco Mundial prevé que el país más poblado de África sufra su peor recesión en cuatro décadas.
Los detalles de la contracción económica de Nigeria también llegan apenas una semana después de un sombrío informe sobre las tasas de desempleo, que mostraba que el 27,1 % de la fuerza laboral de Nigeria (21,7 millones de nigerianos) están desempleados.
