9 formas de fortalecer la respuesta económica mundial a la COVID-19

A child stands next to an advocacy graffiti by the Mathare Roots's youth group against the spread of the coronavirus disease (COVID-19), at the Mathare Valley slum, in Nairobi, Kenya April 19, 2020. Picture taken April 19, 2020. REUTERS/Thomas Mukoya - RC2CAG91OLDA
Governments in developing economies lack the resources to do fiscal stimulus.Image: REUTERS/Thomas Mukoya
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  • Debemos encontrar nuevas formas de financiar el FMI y el Banco Mundial.

  • El G20 podría hacer una declaración de «lo que haga falta», prometiendo capital adicional si la situación empeora aún más.

  • Debemos unir la red mundial de seguridad financiera, la arquitectura de financiación del desarrollo y el sector privado para hacer frente a la crisis.

El FMI y el Banco Mundial —las dos organizaciones que ocupan un lugar central en la financiación del desarrollo— celebran esta semana sus Reuniones de Primavera (virtuales). Lo hacen en un momento en que la pandemia de COVID-19 está exponiendo la red mundial de seguridad financiera y la arquitectura de financiación del desarrollo a la perturbación más grave desde que ambas organizaciones surgieron de las ruinas de dos guerras mundiales y de la Gran Depresión.

Urge encontrar nuevas formas de asegurar la financiación de estas instituciones multilaterales, también mediante el sector privado, y, en el proceso, acercarlas. Para ello se necesitará el mismo tipo de liderazgo, pensamiento innovador y creación institucional que caracterizó su fundación.

Los dos aspectos de la crisis de COVID-19 —la emergencia sanitaria y el impacto económico— están estrechamente entrelazados. Muchas economías emergentes y en desarrollo reciben de hecho primero el golpe del impacto económico. La caída de los precios de las materias primas, el descenso de los ingresos por turismo, la reducción de las remesas de los ciudadanos en el extranjero y las rápidas salidas de capital están devastando sus economías, incluso antes de que el virus se haya propagado. A su vez, la devastación económica mermará su capacidad para responder al virus y amenaza la estabilidad social y política a medio plazo

Las primeras respuestas del FMI, el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo han sido contundentes y bienvenidas, pero las demandas sobre estas instituciones no harán más que aumentar a medida que la crisis se acelere en el mundo emergente y en desarrollo. Para combatir eficazmente el virus y mitigar su impacto más amplio, estas instituciones deben poder utilizar sus recursos actuales con mayor eficacia y, en última instancia, necesitarán recursos adicionales.

Proponemos tres reformas para cada uno de estos ámbitos: la red mundial de seguridad financiera, la arquitectura de desarrollo y la capacidad de las instituciones centrales para atraer capital privado e institucional.

La red mundial de seguridad financiera, cuyo eje es el FMI y que se complementa con un sistema irregular e incompleto de acuerdos regionales, principalmente en Europa y Asia, es fundamental para proporcionar liquidez y mantener la estabilidad financiera. Sin embargo, la capacidad actual del FMI es insuficiente para afrontar la magnitud de esta crisis. El FMI ya está tramitando más de 90 solicitudes de financiación de emergencia de distintos países, y hay otras 50 aproximadamente a la espera. Los países necesitan liquidez para hacer frente a la emergencia sanitaria, pero, sobre todo, para afrontar el impacto económico. Se han propuesto muchas ideas para fortalecer la red mundial de seguridad financiera; varias se analizaron en el informe final del Grupo de Personas Eminentes del G20 sobre Gobernanza Financiera Mundial (EPG), presentado hace un par de años.

1. Establecer líneas de apoyo a la liquidez

Una de esas propuestas consistía en crear un mecanismo de liquidez al que pudieran recurrir los países necesitados que hubieran obtenido una precalificación. La precalificación podría evitar el estigma asociado a solicitar apoyo.

2. Dar al FMI un papel en una red de líneas de swap entre bancos centrales

Estas líneas de liquidez podrían complementarse con la intermediación del FMI para canalizar líneas de apoyo de bancos centrales sistémicos a bancos centrales de economías emergentes bien gestionadas que afronten problemas de liquidez.

3. Emitir derechos especiales de giro

Las propuestas 1 y 2 dependerían de los recursos actuales del FMI y aun así no cubrirían las enormes necesidades de liquidez que acabarán generando amenazas a la solvencia en muchos países. La forma más directa de proporcionar capital adicional al FMI sería emitir más derechos especiales de giro (DEG), la moneda especial mediante la cual los Estados miembros respaldan al FMI. El EPG evitó cuidadosamente esta propuesta debido a las limitaciones de su mandato, pero una emisión de DEG aumentaría la capacidad financiera y ofrecería un valioso estímulo a la economía mundial.

Image: Informe anual del FMI 2019

El Banco Mundial ha respondido con un esfuerzo enorme para ayudar a hacer frente tanto a la emergencia sanitaria como a la económica. Cuenta con una sólida experiencia en salud, programas eficaces de transferencias de efectivo y esquemas comunitarios locales en un gran número de países, que pueden utilizarse para llegar a las personas más vulnerables; sin embargo, sus recursos también son insuficientes. A medida que empiece a sentirse el impacto económico de los confinamientos y las interrupciones del suministro, las necesidades de financiación del Banco Mundial aumentarán drásticamente. La mayoría de los gobiernos de las economías emergentes y en desarrollo carecen de recursos para aplicar medidas monetarias y fiscales de estímulo significativas.

Afortunadamente, muchos bancos multilaterales de desarrollo (BMD) fueron recapitalizados recientemente o disponen de capacidad libre, por lo que pueden responder a corto plazo. Sin embargo, si se mantiene la trayectoria actual, agotarán su «margen de maniobra», lo que limitará su capacidad de respuesta. Además, la calidad de sus carteras se deteriorará a medida que el impacto económico de la pandemia se propague por el sistema. Ya hay indicios de que los costes de endeudamiento están aumentando para algunas de las instituciones más débiles. En algún momento, las agencias de calificación examinarán sus carteras y la solvencia de sus accionistas.

4. Establecer un respaldo de liquidez para los BMD

Una innovación que podría ayudar a los BMD a aumentar su capacidad de préstamo sería proporcionarles un denominado respaldo de liquidez. A diferencia de los bancos comerciales, la mayoría de los bancos multilaterales de desarrollo no tienen acceso automático al apoyo de los gobiernos en caso de escasez de liquidez. Las agencias de calificación les subirían la nota si un grupo de bancos centrales se uniera, posiblemente con la intermediación del FMI, y les proporcionara un mecanismo de liquidez. El Banco Europeo de Inversiones tiene acceso a ese tipo de apoyo del BCE.

5. Introducir una nueva forma de capital propio

Una propuesta relacionada consistiría en proporcionar a los bancos de desarrollo una nueva forma de capital. Actualmente tienen dos tipos de capital: capital desembolsado, que cuenta como patrimonio neto en los balances de los bancos, y capital exigible, que solo puede utilizarse cuando se liquida un banco de desarrollo para pagar a los tenedores de bonos. Sería útil contar con una forma intermedia de capital a la que se pudiera recurrir cuando los bancos se vieran expuestos a una perturbación como la actual. Una vez más, las agencias de calificación reconocerían ese apoyo en sus calificaciones. El Mecanismo Europeo de Estabilidad dispone de este tipo de capital contingente.

6. Emitir una declaración del G20 de «lo que haga falta»

Aunque estas dos ideas no pudieran llevarse a cabo por el momento, el G20, con el apoyo de otros accionistas clave, podría emitir una declaración de «lo que haga falta», prometiendo que se aportaría capital adicional si la situación empeorara aún más. Aunque tal declaración quizá no impresionara de inmediato a las agencias de calificación, podría inspirar innovaciones y grandes ideas dentro y fuera de los BMD. También tranquilizaría a los gobiernos de las economías emergentes y en desarrollo más afectadas, al asegurarles que recibirán recursos.

Sin embargo, los gobiernos que respaldan tanto al FMI como a los bancos de desarrollo también se han visto debilitados por la crisis, y las necesidades internas serán enormes. Es preciso encontrar nuevas formas de atraer capital privado e institucional. El informe del EPG señaló una serie de medidas que podrían adoptarse, todas a una escala mucho mayor que la actual.

7. Permitir que el FMI se endeude en los mercados

Se podría permitir que el FMI se endeudara en los mercados de capitales, posiblemente utilizando como garantía los DEG que actualmente no se utilizan. Ese tipo de préstamo tendría que ir acompañado de importantes salvaguardias para evitar sesgos a favor del sector privado en la concesión de préstamos, pero podría aumentar considerablemente la capacidad financiera del FMI.

8. Agrupar los balances para aumentar la capacidad de endeudamiento de los BMD

En el ámbito de las instituciones de financiación del desarrollo, debería haber margen para agrupar más los balances, ya que, al fin y al cabo, tienen más o menos los mismos accionistas, aunque estén organizados en configuraciones algo distintas. Este tipo de iniciativas tiene sus límites, pero podría resultar muy importante, en particular para las instituciones más pequeñas con carteras concentradas. Como efecto secundario, se alentaría a las instituciones participantes a estandarizar los acuerdos de préstamo y, en general, a funcionar de forma más coordinada como sistema.

9. Atraer capital privado e institucional mediante plataformas nacionales

Una propuesta central del EPG consiste en establecer plataformas nacionales donde los gobiernos puedan coordinar su colaboración con las instituciones financieras internacionales, incluidos los donantes bilaterales y todo el sistema de las Naciones Unidas. Estas plataformas, que ahora se están poniendo a prueba en numerosos países, deberían abrirse al sector privado y utilizarse para atraer capital privado e institucional mediante la mitigación de los riesgos para los inversores, así como para garantizar que se apliquen las normas de gobernanza acordadas y se respeten los requisitos de sostenibilidad de la deuda.

Cuando se creó el EPG, se cuestionó por qué el grupo debía abordar en un mismo informe tanto la arquitectura de financiación del desarrollo como la red mundial de seguridad financiera. La crisis de COVID-19 ha demostrado lo estrechamente vinculadas que están. Las nueve ideas que hemos presentado aquí unirían la red mundial de seguridad financiera, la arquitectura de financiación del desarrollo y el sector privado para hacer posible la contundente respuesta mundial que exige la crisis actual.

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